Editorial HI
25/11/2020

Fue primicia mundial: Cuando El Diez me anunció su casamiento, por María Belén Aramburu

Fue primicia mundial: Cuando El Diez me anunció su casamiento, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
E

ra la primera vez que el Napoli ganaba la Copa UEFA. Así se llamaba en aquel entonces.
 
Diego Armando Maradona era el ídolo del Napoli. Lo amaban. Lo veneraban.
 
Por ese entonces yo trabajaba en el Noticiero de Canal 13. El periodista deportivo asignado para hacer el viaje a San Pablo y realizar la cobertura periodística a bordo de un avión en el trayecto hacia Buenos Aires no podía ir. Me preguntaron si podía hacer la nota y con lo puesto me fui al aeropuerto junto con un camarógrafo y un ayudante de cámara. En ese entonces trabajaba como cronista y movilera para el Noticiero. La nota no estaba acordada. Debía producirla en el aeropuerto o en el avión, hacerla y llevarla al Canal.
 
Debía comprar los pasajes de vuelta desde San Pablo en el mismo avión que trasladaba a Diego. Así lo hice. Y lo más importante: aquello para lo cual iba a viajar en ese avión, hacerle una entrevista al Diez, al más grande de la historia del fútbol que, en ese momento coronó a un equipo llevándolo de su mano a la gloria, cuando nunca antes lo había logrado. El Napoli ocupaba las portadas de todos los diarios del mundo. El 17 de mayo de 1989 se consagraba campeón y Maradona se convertía en una estrella internacional a nivel de clubes.
 
La Copa UEFA era lo que hoy es la Europa League. Era la segunda copa en importancia en el viejo continente pero más competitiva porque la Copa Europa de ese entonces, que sería la Champions de ahora, sólo comprendía a los campeones de cada país. De la Copa UEFA participaban todos los demás.
 
Napoli había ganado la ida en San Paolo. Un penal de Maradona y un gol de Careca, a pase de Diego se definió en un 2 a 1.
 
En el Neckarstadion de Stuttgart, en Alemania, se concretó el desenlace final que permitió al Napoli alzar la copa. Y fue Diego el que la sostuvo alzada sobre su cabeza. Habían igualado 3 a 3 y a Stuttgart no le alcanzaba. Maradona cerró ese título con tres goles y ocho asistencias.
 
“Esto lo habíamos soñado. Estamos muy felices” afirmó Diego. Y con el presidente del Napoli, Ferlaino, compartió, después se supo, estas palabras: “Ya está. Hice todo lo que tenía que hacer. Puedo irme”, para lo cual el dirigente del Napoli le respondió: “Hoy ganamos. Hay que seguir ganando. Y para seguir ganando tenés que continuar en el club”. Se quedó. Y obtuvo la Serie A y la Supercopa de Italia en 1990.
 
Diego Maradona era la tapa de todos los diarios. Maradona era nuestro, argentino, y se buscaba la exclusividad de la nota. Hacia San Pablo me dirigía porque era la escala obligada de su viaje de regreso. Era el ídolo. Era el más grande. Era el que nos había dado la Copa del Mundo como capitán de la Selección en 1986 en México. Había convertido 5 goles durante ese Mundial. El segundo y el tercer gol fueron a los ingleses. El gol con la mano, conocido como “la mano de Dios” recorrió el mundo. Maradona fue el alma de ese equipo que levantó la última Copa del Mundo que una selección argentina logró obtener.
 
En el aeropuerto de San Pablo, apenas llegada, compré los tickets de regreso a Buenos Aires en la misma compañía aérea que trasladaba a Maradona. Recuerdo haber llamado a mi madre desde el hotel donde me alojaba para avisarle que estaba en Brasil, que viajaba al día siguiente a Buenos Aires, que había ido para lograr hacerle una nota a Maradona y volvía a casa después de dejarla en el Canal.
 
No dormí esa noche. Temía no escuchar el despertador aunque siempre le levantaba temprano por mi trabajo.
 
Cuando llegamos al aeropuerto saludé a Maradona y a los que lo acompañaba. Entre ellos estaba su representante, Guillermo Coppola. Me acerqué y le pedí una nota con Maradona. Le expliqué que para eso había viajado hasta San Pablo a pedido del Canal. Me dijo que durante el viaje me acercara nuevamente para poder hacer la entrevista.
 
Diego viajaba con Coppola y su entorno en primera clase. Nosotros estábamos ubicados en clase turista. Primer vallado a pasar. Acostumbrada a las difíciles coberturas de notas de aquel entonces en que viajábamos sin un arreglo previo de la entrevista a realizar, rogué a una azafata que me dejara pasar a primera clase. No podía irme sin la nota. En mis planes sólo estaba entrevistarlo. Y así lo hice. Le expliqué mis motivos, le insistí en que debía hablar con Coppola por la entrevista que había arreglado a través suyo con Maradona y que tenía que pasar sí o sí. Pasé. Los saludé. Maradona me dio el ok junto con Coppola y ahí empezó el principio de una nota que se iba a convertir en primicia mundial sin que lo hubiese buscado ni pensado siquiera.
 
La entrevista comenzó siendo futbolística. Hablamos del Napoli, del triunfo, de la importancia de convertir al club en campeón de la Copa UEFA, de su paso por el club, del amor de los napolitanos hacia él y de su vida. Él estaba muy contento. Se mostraba afable y distendido. Estaba relajado y muy cómodo hablando sobre yodo lo que le preguntaba. La entrevista fluía. Y fue como hablando de su vida, de Claudia, de Dalma y de Gianinna, yo había cubierto los nacimientos de sus hijas y hablaba con los padres y parientes de Claudia y de Diego para conocer detalles que por ese entonces se mantenían en la más absoluta reserva, me dio una primicia.
 
Nunca antes Diego había hablado sobre casamiento.
 
En la entrevista me dijo que se iba a casar con Claudia y que sus hijas les iban a llevar los anillos para entregárselos y colocárselos durante la ceremonia religiosa.
 
Ese tramo de la nota es la que siempre está en mi recuerdo. Porque además, cuando llegué al Canal me preguntaron por el contenido y cuando les comenté sobre este anuncio entre otras partes de la entrevista, el director del Noticiero y los productores ejecutivos allí reunidos, que me estaban esperando ansiosos, me dijeron al unísono, no me olvido más: “Tenés una primicia mundial” “Conseguiste una nota mundial”, que de hecho, dio la vuelta al mundo. La mandaron a editar inmediatamente, yo me encargaba de editar mis notas junto con los editores periodísticos, y salió inmediatamente al aire, repitiéndose en varios segmentos de la programación.
 
Mi trabajo como conductora del programa “360 Todo para Ver” me dio la oportunidad de festejarle su cumpleaños junto a Claudia y sus hijas. Con una excelente producción del programa, pudimos hablar de manera distendida con él, le cantamos el feliz cumpleaños, comimos una riquísima torta y hasta bailamos para cerrar ese festejo en familia. Recuerdo, además de por encontrarse el video en YouTube, que sobre mi falda se sentaron dos pequeñas niñas, Dalma y Gianinna, a quienes entretenía con unos enormes osos que habían sido nuestros regalos.
 
Cuando viajaba por el mundo con el programa 360, me preguntaban de qué país era mientras recorría calles de ciudades lejanas en busca de historias y entrevistas. No había vez que ante mi respuesta de mi procedencia de la Argentina, no me dijeran, y hasta gritaran el nombre de “Maradona” llenos de emoción. La relación con la Argentina en países tan remotos como Egipto, Marruecos y Túnez entre otros, era Maradona.
 
Para mí Maradona era y es sinónimo de magia en la cancha, con un estilo único, inigualable.
 
Queda darte las gracias. Gracias Diego por tanto. Gracias por tu fútbol, tu Alma en la cancha, tu liderazgo y capitanía, tu impronta y pasión.
 
Me refiero al fútbol. Del resto, como dice Eduardo Sacheri sobre Maradona: “Me van a tener que disculpar”.
 
Diego era un genio, un mago del fútbol. Gracias Diego! QEPD



Por María Belén Aramburu


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