Milei contento por Bolsonaro y atento a la inclinación de sus votantes
La victoria de Flavio Bolsonaro, aunque sin lograr impedir una segunda vuelta, fue celebrada por Javier Milei, mientras mucho se está especulando sobre el impulso que se le podría dar a una amnistía para liberar a su padre.
La reacción de Javier Milei no se hizo esperar apenas se conoció el resultado de las elecciones presidenciales en Brasil. El hijo de su amigo Jair Bolsonaro, quien se encuentra preso por intento de golpe de Estado, tras ser derrotado en las elecciones de 2022, Flavio, se alzó con la victoria, aunque sin lograr impedir una segunda vuelta, pero que, por estas horas, ya lo están proclamando como el mandatario que brindará al país vecino una nueva oportunidad a la derecha que ya se había desempeñado anteriormente bajo el mismo apellido y la misma familia.
“La Libertad Avanza en Brasil” fueron las palabras resonantes de un Milei feliz, que sostuvo que se trató de una “histórica elección ante el comunista Lula”, mostrando su interés por “empezar a trabajar para que la Argentina y Brasil sigan siendo socios comerciales, culturales y políticos”. Luego de haber ignorado a Lula da Silva en sendos encuentros regionales del Mercosur, Milei fijó siempre su posición frente a él. El antecedente fáctico que dio comienzo a estos encontronazos, además, por supuesto, de sus posicionamientos ideológicos absolutamente encontrados, que a Milei lo mostraba claramente mejor ubicado al lado de Trump, fue cuando, en 2023, Lula da Silva se inclinó públicamente a favor de la candidatura de Sergio Massa. Y, si bien nunca hubo diálogo entre ambos, y se escucharon críticas de Milei hacia Lula, que fueron devueltas inmediatamente, lo más álgido pasó a ser el apoyo que el presidente argentino le brindó a Flavio Bolsonaro, en un acto político en San Pablo, calificando a Lula de “presidiario”, “ladrón”, “basura socialista” y muchas otras cosas más, que derivaron en un “llamado a consultas” del embajador brasileño en Buenos Aires, y la presentación de una protesta formal exigiendo explicaciones, de parte de la Cancillería brasileña. Finalmente, Lula admitió que no esperaba disculpas de Milei debido a su reincidencia y, tildando sus insultos de “papaguada”, todo quedó como estaba. O sea, sin relación alguna entre ambos. Sobre este tema he escrito detalladamente en otra editorial de @Haceinstantes.
Por otra parte, la firme intención de Donald Trump de lograr una región alineada con sus ideales e ideología se estaría de a poco plasmando. Él mismo debe transcurrir este año por un período de elecciones legislativas, cuyos resultados aparecen inciertos hasta ahora, como los de cualquier otro comicio, hasta que quede efectivamente expuesto a través del voto en las urnas. Tiene a su aliado preferido en la región, Javier Milei, pero ahora suma a otro en un país que le resulta muy atractivo en términos comerciales y estratégicos, al igual que claramente políticos, Brasil, a través de Flavio Bolsonaro. De todos modos, debemos ser sinceros respecto de su acercamiento, que muchas veces se sustanció por medio de acuerdos con el actual presidente, Lula da Silva, más allá de la distancia sustancial de fondo entre ambos. Pero el tránsito por una senda en la que Milei se ve representado, caminando junto a Trump, y diferenciándose de Lula y de quienes con este comulguen en sus ideas, se refirió cuando expresó que “se unen todos los vientos en una misma dirección en Latinoamérica”, haciendo una clara alusión a la pretensión de una cohesión ideológica regional, pretendida tanto por el mandatario argentino como por el norteamericano.
Si bien, y obviamente con la instancia de una segunda vuelta, Flavio Bolsonaro sería el próximo presidente, mucho se está especulando sobre el impulso que se le podría dar a una amnistía para liberar a su padre, quien fue condenado por golpista. La diferencia de dos puntos por encima de Lula, que le asignaría un mejor posicionamiento para el balotaje, y el dominio que tendrá en el Senado, con el auxilio de los aliados, ayudarían a Jair Bolsonaro a salir de la situación en la que se encuentra, cuestión que también dividió las aguas entre los dos candidatos en pugna y entre dos ideologías opuestas como el liberalismo de derecha y el progresismo del Partido Obrero que el actual primer mandatario lidera y representa. En un escenario adverso a Bolsonaro, igualmente lejos de ser planteado hoy por hoy, el funcionamiento del Congreso dificultaría el acceso a la aprobación de proyectos de ley provenientes de un eventual Lula presidente, tema no menor para enfrentar una nueva gestión gubernamental. Hoy, la causa judicial se encuentra bajo revisión ante la Corte Suprema para buscar la anulación de la sentencia y su libertad provisional. El Congreso brasileño presentó una ley que recorta y flexibiliza las condiciones de cumplimiento de penas por golpismo, lo que podría acelerar la progresión del régimen del expresidente en los próximos años. Recordemos que recibió una condena a 27 años y 3 meses de prisión, por parte del Supremo Tribunal de su país.
¿Qué tendrán en cuenta los candidatos para el balotaje? Desde ya, a aquellos que no estuvieron participando de las elecciones, al igual que a los que no los votaron. Respecto de los primeros, hay que tener en cuenta que fueron más de lo que cualquier candidato podía suponer o prever, y habla sobre un electorado que descree de los dirigentes políticos y de un sistema que, cualquiera fuese su inclinación ideológica, consideran que no les va a resolver sus problemas de cobertura de sus necesidades básicas, inicialmente, y de ulterior progreso, en su continuidad. Se ausentó casi el 21,1%, vale decir, 35 millones de personas aproximadamente. El voto castigo fue un golpe duro para Lula. Ya se sabe que la gente vota con el bolsillo, y en esta oportunidad se puso nuevamente de manifiesto. La macroeconomía impecable dejó a su merced a una microeconomía que no le permite a la gente llegar a fin de mes, lo cual se vio reflejado en un voto en contra y en la abstinencia, aunque esta última fue un palo contundente para los dos.
Estos datos, pese al favorable triunfo de la derecha en el país vecino, invitaron a Milei, ante todo, como economista resuelto y enfocado en su plan económico, al grito de las urnas que los brasileños más empobrecidos y menos favorecidos, incluyendo a un sector muy vulnerable, le espetaron a Lula sobre el rendimiento de sus haberes y la falta de empleo, pese a su satisfacción en los números de la macroeconomía. En nuestro país, en 2023, hubo un gran porcentaje de la población que, en condiciones de trabajo precario, o aún sin trabajo, votó por las ideas de Milei y su proyecto. Respetaron su pedido de paciencia ante el ajuste, sintiendo que a quienes más los afectaba era a ellos, pero con el norte puesto en las promesas de quien, como outsider, se convirtió en primer mandatario. Habrá que ver cuál será su reacción en 2027, y si esta parte del electorado sostendrá su paciencia y también su fe en quien proyecta un futuro venidero más próspero para todos los argentinos, incluyéndolos en sus promesas. Los números de la economía, la macro exitosa y, desde ya, la micro, son los que marcarán un rumbo para la tendencia de los votos por venir. Milei y el círculo rojo están atentos a estos datos.
Teniendo en cuenta que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y a quienes destinamos, en primer lugar, nuestras exportaciones, principalmente y como ya sabemos, del rubro automotriz, el gobierno de Milei tiene la lupa puesta en lo que será un nuevo Brasil, que implicaría alcanzar nuevos acuerdos, tras la excelente relación que con los Bolsonaro tiene el presidente argentino. Porque están, por un lado, los inversores, a quienes si se les pregunta responden por lo que sería un entendimiento entre dos presidentes que los llevaría a una mayor estabilidad y, si están de acuerdo con el programa de Milei, se alinean por la tendencia que, en sincronía, mantendrán ambos países de la mano de sus respectivos mandatarios. El análisis del real, en suba, el comportamiento del tipo de cambio, el rendimiento de las acciones de las empresas que tuvieron un alza en la Bolsa del país vecino y su repercusión en el mercado argentino, además de un incremento que ellos ven que se produciría en las exportaciones, son los datos que los empresarios de nuestro país miran con suma atención. El tipo de economía que tendrán los brasileños es materia de análisis también, ya que, cuanto más dinero tengan en sus bolsillos, más tendrán para comprar más allá de sus fronteras. El turismo, anticipándose a una plaza con disfrute argentino en las playas brasileñas, podría abaratarse y expandirse aún más. Brasil sigue siendo un gigante, por lo que la mirada de los argentinos, pertenezcan al sector que pertenezcan, estará centrada en cada uno de sus movimientos. El juego político y económico recién comienza.
Por María Belén Aramburu
16.8ºc