lunes 27 de julio de 2026
Nubes 16.6ºc | Buenos Aires
27/07/2026

Milei viajó a Brasil para regionalizar la derecha y apoyar a Bolsonaro

Con un discurso cargado de definiciones políticas, Javier Milei expresó su apoyo al bolsonarismo, destacó la importancia de las elecciones de octubre en Brasil y sostuvo que “ya se siente el cambio a nivel regional”.

Milei viajó a Brasil para regionalizar la derecha y apoyar a Bolsonaro

El viaje de Javier Milei a Brasil tuvo un propósito muy claro que se hizo evidente cuando, durante su discurso en la Convención Nacional del Partido Liberal en San Pablo, apoyó abiertamente la candidatura presidencial del hijo de Bolsonaro, quien actualmente se desempeña como senador, para las elecciones que el próximo 4 de octubre se celebrarán en el país vecino. En apoyo al candidato de derecha, sostuvo que “confiamos en Flávio Bolsonaro para lograr parar a la basura socialista”, ya que el socialismo, continuó en tono de advertencia, es “siempre y en todo lugar el camino al totalitarismo”.

Lamentando no poder encontrarse con Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión, en régimen de arresto domiciliario, por el intento de golpe de Estado y conspiración, en 2023, luego de haber perdido las elecciones el año anterior, Milei expresó su malestar a su hijo, cuando este lo recibió, y aprovechó su discurso para poner de relieve que “la basura calva no me permitió visitar a mi amigo encarcelado injustamente”, recordando que, por el contrario, Lula da Silva había tenido la oportunidad de recibir a dirigentes políticos extranjeros, mientras estaba cumpliendo su propia condena”. “La basura calva” se refería al magistrado Alexandre de Moraes, quien dispuso la prohibición acerca de su visita. No tardó en llegar la respuesta desde el gobierno y el mismo Poder Judicial, calificando de, al menos, “irrespetuosa”, a la vez que “inadmisible”, la alusión de Milei a un juez de la Corte, a la vez que se resaltó la autonomía del Poder Judicial. “Acá el expresidiario vino a saludar a la rea”, exclamó.

Es que el impedimento hacia Javier Milei para poder visitar a Jair Bolsonaro contrasta con la autorización otorgada por el Tribunal Oral Federal n.º 2 para que el presidente brasileño visitara a Cristina Fernández de Kirchner el 3 de julio del año pasado, en ocasión en que Lula da Silva se encontraba en nuestro país con motivo de su participación en la Cumbre del Mercosur. Dicha reunión, llevada a cabo luego del encuentro de los primeros mandatarios del bloque, en el domicilio donde la expresidenta cumple su condena bajo arresto domiciliario, se caracterizó por un fuerte contenido político y simbólico, con fuertes repercusiones por haber sostenido que las causas judiciales respectivas, de ambos, respondían a una estrategia de “lawfare”. 

Para referirse a Luiz Inácio Lula da Silva, Javier Milei no tuvo ningún reparo, cuando sobre él lanzó adjetivaciones tales como “ladrón”, “presidiario”, “basura socialista” y “totalitario”. Advirtió que “en Brasil hoy tienen el riesgo Lula y se refleja claramente en el mercado accionario”, autoproclamándose como “alguien que está dispuesto a hacerle frente y convertirse en la voz de esa mayoría silenciosa que ya sufrió abusos”. El “riesgo Lula” fue equiparado y puesto al mismo nivel que “el riesgo Kuka en Argentina”. Es por ello que Milei se ocupó de recalcar la importancia de las elecciones de octubre en Brasil, considerando que los brasileños deberán elegir “entre la liberación o una prolongación de su sometimiento zurdo”. Continuando con sus calificativos, tildó de “zurdos de m…” a los integrantes del Partido de los Trabajadores.

En respaldo a la candidatura de Bolsonaro, aseguró que “ya se siente el cambio a nivel regional”. Este es otro de los motivos que impulsaron su viaje. Se coloca como un propulsor del cambio regional, así como lo hace en la Argentina, con la pretensión de permanecer en el poder cuatro años más, para luego ser sucedido por algún delfín que a esos propósitos sea designado en el futuro. Pero eso es el futuro. En lo que concierne al presente, afirmó que espera que “Brasil se pinte de azul” y que esa ola se extienda por toda América Latina. El color azul es utilizado por el bolsonarismo como símbolo de su identidad política y, para Milei, representa un alineamiento regional de gobiernos afines a sus ideas e ideología.

Lo cierto es que Bolsonaro a su vez requiere de un espaldarazo de algún/os líder/es que se encuentren identificados con su discurso y plataforma de gobierno. Javier Milei, como presidente del país vecino lo es, y se refuerza esta idea con que, a lo largo del ejercicio de su presidencia, ha sabido congraciarse con líderes de la talla de Donald Trump en Estados Unidos, de la mano del norteamericano con Benjamín Netanyahu en Israel, de Giorgia Meloni en Italia, solo para volcar algunos ejemplos. La mano que le puede tender Milei, aunque más no sea con este gesto político y otros por venir, calcula el candidato presidencial, que podrá avanzar varios casilleros para alcanzar a Lula en las encuestas, de quien solo lo distancian cinco puntos porcentuales, pero le sigue ganando el líder del Partido de los Trabajadores. La brecha es corta, pero no alcanza todavía, y un estrecho margen de diferencia puede inclinar los votos hacia el ganador en intención de votos, al momento del desarrollo de las elecciones.

“¿Sabe quién puso más plata en esta campaña antiargentina? El gobierno de Brasil, el 25% de los recursos salió de ahí”, aseguró Javier Milei, agregando que “después vienen a hablar de interferencia”, recordando que “jugaba un rol muy activo en la campaña de 2023, ¿o se olvida que los asesores de Massa eran un grupo de brasileros?”. Remarcar los contrastes ideológicos es moneda corriente para el libertario. Porque también Lula hizo lo propio recientemente, cuando criticó la decisión del gobierno de Trump sobre la imposición de gravámenes del 25% señalados como “injustos”, a la vez que de “error estratégico”. Alertó sobre que no aceptará “ataduras ideológicas a la asociación bilateral, o de instrumentalizarla para fines electorales”. Directamente sobre la economía e indirectamente sobre la política, Trump también marca la cancha que divide territorios entre la izquierda y la derecha en territorio americano.

Las palabras de Milei, cargadas de intención y sin inocencia alguna, tuvieron una inmediata repercusión en el gobierno brasileño, que decidió llamar a consultas a su embajador en nuestro país, Julio Bitelli, al considerar que las frases emitidas por el mandatario argentino consistieron en una verdadera “afrenta”. Fue el canciller Mauro Vieira quien, a su regreso de una gira por el continente asiático, adoptó esta postura, que se considera es parte de una serie de medidas que a nivel diplomático son contempladas por un gobierno cuando se expresa el desacuerdo con alguna situación en particular, para lo cual Bitelli debería volver a su país. En la práctica, en líneas generales y ante la aparición de conflictos, el gobierno de Milei no ha llamado a consulta ni retirado a sus embajadores, por lo que ese curso de acción tendría continuidad con el representante de la Argentina en Brasilia, Daniel Raimondi, quien fue convocado a Itamaraty para recibir una dura protesta. De ser así, también permanecería como cónsul en San Pablo Luis María Kreckler.

Por María Belén Aramburu

Te puede interesar
Últimas noticias