Milei viajó a Estados Unidos en busca de apoyos recíprocos
Los dirigentes americanos de la derecha se respaldan unos a otros en períodos electorales, con la pretensión de conformar un bloque de intereses regionales y sostenerse unos a otros ante los organismos internacionales.
Todos en campaña, los dirigentes americanos de la derecha se respaldan unos a otros en períodos electorales como el actual, en que tanto Donald Trump, como Flavio Bolsonaro y el mismo Javier Milei, deberán enfrentarse al escrutinio de las urnas, cuando sean los votantes los que definan su apoyo o rechazo a los programas políticos y económicos que ellos sustentan.
En el caso del presidente norteamericano, este año se pone en juego la composición del Congreso mediante elecciones legislativas. Se llevarán a cabo el 3 de noviembre y, como toda elección de medio término, pone en vilo al gobierno de turno, en este caso, el republicano, por la representación de plebiscito que este tiene para su gestión. “Es importante que Trump salga fortalecido en las elecciones”, declaró Milei mientras se encontraba en el territorio de su más férreo aliado. Es la quinta vez que viaja a los Estados Unidos en lo que va de este año, y la vigésima desde que fue elegido primer mandatario. En su insistencia en el apoyo que le debe ser brindado a Trump, pone el foco de la atención en que “no solo es importante para los Estados Unidos”, sino que también “lo es para Occidente entero”.
En su alocución en la “Gala de Herencia Hispana”, Milei señaló que “en una alianza histórica con el presidente Trump, decidimos ser un faro de libertad para una región que vivió más de dos décadas bajo el yugo socialista”, advirtiendo que una “enfermedad izquierdista asustó a nuestro continente durante décadas”. Las expresiones del libertario vienen de la mano de la pretensión de los dirigentes de derecha que lideran los destinos de varias naciones americanas, de conformar un bloque de intereses regionales que, en conjunto, puedan ser llevados como un solo enunciado ante los organismos internacionales, de modo de sostenerse unos a otros, manteniendo un único discurso aglutinante y claro, respetando y salvaguardando, por cierto, el vértice de poder que los más poderosos siempre han ocupado. De modo que la mención de Colombia, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador y Honduras tuvo, como continuidad, la de Flavio Bolsonaro, cuyo éxito en la primera vuelta no obtuvo la definición deseada, al tener que acudir al balotaje, para el cual se encuentra en plena campaña.
Conocido es el enfrentamiento de Milei con el actual presidente, Lula da Silva. Sobre este tema desarrollé editoriales que pudieron leer en @Haceinstantes. El punto para Milei es evitar que llegue a asumir otro período gubernamental, y sea reemplazado por el hijo de Jair Bolsonaro, quien actualmente se encuentra cumpliendo una condena, la cual, a su vez, está siendo revisada para, en las instancias correspondientes, alcanzar su liberación. El candidato debió ser entonces Flavio Bolsonaro, a quien el argentino le brindó su apoyo en su estadía en los Estados Unidos, proclamando que su “querido amigo”, “que con la fuerza del cielo y de su lado estoy, seguro de que en pocos días se encontrará nuevamente ante el dictador comunista Lula da Silva”. Ahí es donde también Milei refuerza el mandato americano que fue instalado con fuerza principalmente por Trump y él mismo, enfatizando una obligación común que los interpela y convierte en equipo. En este sentido es que declaró que “el deber de todos los presidentes latinoamericanos es conformar, junto al presidente Trump, un verdadero escudo contra el socialismo para proteger el derecho a la vida, la libertad y la propiedad, en todo el continente americano”.
La pregunta pasa por el peso que las palabras del presidente argentino puedan tener en el electorado de uno u otro país y la respectiva dirigencia política. Porque, desde ya, no es el mismo el apoyo y sostén que Trump pueda brindar a Milei que viceversa. Aunque, sin distinción de quién pueda sostener más o menos poder, Trump recuerda perfectamente el apoyo que el argentino le brindó cuando él se encontraba en campaña para llegar a la Casa Blanca, tras lo cual, al asumir el norteamericano, siempre le dio un buen lugar y espacio a Milei y, como si esto fuera poco, el paquete de ayuda financiera de US$20.000 millones que al libertario le llegó antes de las elecciones legislativas pasadas, que no solo significó un auxilio en dinero, sino, y principalmente, un respaldo político. Los gestos de apoyo de Milei no pueden faltar en momentos como este en que se debate la integración del Poder Legislativo en los Estados Unidos, mediante elecciones. El control en la Cámara de Representantes y el Senado, piezas fundamentales para la aprobación de sus proyectos hasta el final de su mandato, suena con estridencia, mientras Trump recorre las principales ciudades y el interior de su país.
El caso del apoyo a Flavio Bolsonaro es diferente. La cercanía con nuestro primer socio comercial, con quien además integramos un bloque regional como el Mercosur, se apodera de una influencia distinta en cuanto a elecciones respecta, ya que Milei puede trascender la frontera para ejercer poder político. El acuerdo que hoy no tiene con Lula da Silva, pretende tenerlo con Bolsonaro en un futuro, de acceder este al gobierno, ya que tanto con Jair como con su familia es con quienes estrecha lazos ideológicos, de los cuales podría provenir una actuación en conjunto. En su propia pretensión también se encuentra la de Trump y la de quienes, desde la dirigencia política, abrazan la derecha, para la conformación de una fortaleza que siga irrumpiendo en los discursos globales, en momentos de conflictos bélicos que ponen en riesgo la economía mundial.
Recordemos que Javier Milei se encuentra en campaña para ejercer un próximo mandato consecutivo si es electo en 2027. Así como recurre a los espacios políticos ya establecidos como aliados, y a los que potencialmente podrían serlo en el ámbito nacional, también lo hace en el exterior. Así es que Trump, como aliado internacional estratégico, le es fundamental para sus propios intereses, además de lo que signifique su deseo de pintar el país de violeta y gran parte del mundo también si pudiese, al igual que Bolsonaro en Brasil para hacer prosperar una alianza comercial fundamental con la Argentina que hoy podría estar un tanto desaprovechada en la actual coyuntura. A ambos hay que cuidarlos, y bien vale la pena su continuidad y acceso al poder en su máxima expresión, para darle vida a los proyectos pergeñados individual y colectivamente entre ellos.
Por María Belén Aramburu
11.5ºc