¿Cómo busca Milei un liderazgo internacional diferenciándose del resto?
Las conclusiones a las que arriba el presidente al G20 fueron con disidencias a la Agenda 2030.
El presidente Javier Milei se muestra como un líder internacional. Su pretensión de liderazgo lo hace desde una ideología que no es compartida por todo el mundo, lo cual quedó claramente expuesto y establecido en la reunión del G20 celebrada en Río de Janeiro.
Las conclusiones a las que arriba el G20 fueron con disidencias a la Agenda 2030. Salvo estos ítems, los demás debieron ser aceptados por nuestro gobierno para no quedar desprendidos de este mundo globalizado que toma decisiones a partir de cumbres internacionales por medio de organismos, instituciones y encuentros de los que representan a las potencias mundiales. Vayamos por partes.
En primer lugar Javier Milei cuestionó al “sistema actual de cooperación internacional” incluyendo una frase de repudio al sistema de “gobernanza global” que buscó una reforma entre los asistentes: “no cuenten con nosotros”, sentenció. Es más, aclaró que si “los caminos de gobernanza global ofrecen dos alternativas, sumisión o rebeldía”, se inclinó por su preferencia a la rebeldía”. Sin intención de escindirse y quedar afuera del orden mundial, supo volantear para avalar el documento final de la Cumbre del G20. En este sentido adhirió al lanzamiento impulsado por su par brasileño y anfitrión de la Cumbre, Inacio Lula da Silva, de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza. Allí fue donde inicialmente aprovechó para, basándose en su ideología, expresar ante ese mismo grupo del que quiere formar parte activa, que “el error de que para combatir el hambre y la pobreza hace falta mayor intervención estatal y mayor planificación centralizada de la economía”, ha sido sostenida por “la mayoría de los gobiernos modernos”, a diferencia de los cuales dijo que “lo único que funciona para sacar a millones de la pobreza es el capitalismo de libre empresa”.
Quedó claro que el presidente Javier Milei, con un discurso propio de las ideas e ideología por él fomentadas, como plataforma de distinción e intento de liderazgo mundial, se mostró a contrapelo de los discursos y objetivos trazados por los primeros mandatarios, ya que destacó que “si queremos luchar contra el hambre y erradicar la pobreza, la solución está en corrernos del medio”, instando a “desregular la actividad económica para liberar el mercado y facilitar el comercio”. Recientemente el primer mandatario argentino estuvo reunido con Donald Trump en los Estados Unidos, en el marco de una Cumbre de conservadores luego del triunfo de Trump en las últimas elecciones, con Emmanuel Macron, el presidente francés en nuestro país, y con Xi Jinping, su par chino, en Río de Janeiro, además de, en esta locación, sede de la Cumbre del G20, con Kristalina Georgieva, titular del Fondo Monetario Internacional. ¿Estos líderes mundiales suscriben con las ideas e ideología de Javier Milei? ¿Concuerdan con el discurso por él pronunciado en el G20? Veamos.
Donald Trump es tremendamente intervencionista. A menos que en algo haya cambiado respecto de su gestión en la primera presidencia de su país, y que evidentemente también modificaría sus principales lineamientos en campaña, lo cual creo sería absolutamente improbable, Trump es manifiestamente proclive a la implementación del proteccionismo, y éste sólo se permite, desde un fuerte y presente rol del Estado. Esto quiere decir que, más allá de todas las expectativas que Milei tiene respecto de la inminente asunción de Trump como presidente, éste, desde su gobierno, hará todo lo necesario para sostener la industria y el empleo de los norteamericanos. Se emparentan en cuanto a temas de agenda sobre género y diversidad y cambio climático, además de su afán por la “big data” tecnológica que buscará crecer en el país del Norte a la par de la inclusión de Elon Musk en el gabinete de Trump, pero no en relación con el caballito de batalla de Milei, la economía, aunque cueste creerlo, para diferenciarse de lo que ha sido la relación con el gobierno de Joe Biden de corriente demócrata. Incluso la política económica que seguramente implementará Trump, con repercusiones a nivel mundial y desde ya en la Argentina, tenderá a hacer subir la inflación de los Estados Unidos, deviniendo en el consecuente aumento de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal. De todos modos todo esto estará por verse. Pero debemos estar preparados. A Trump ya lo conocemos, dirían muchos economistas.
En la Francia de Macron, el Estado es fuerte. El francés promedio, de acuerdo a mi propio sondeo con ciudadanos de esa nacionalidad, sostiene que el Estado cobra muchos impuestos, pero se los devuelve en servicios que cree le son necesarios para su quehacer diario. Y nuestros gobiernos conocen de trabas y aranceles cuando de exportaciones agrícolas a ese país se trata. Incluso, para muestra más cercana alcanza con señalar la protesta de agricultores franceses ante el avance de un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, en ocasión de la visita de Macron a Milei en nuestro país, más resistida por Francia que por el resto de los de Europa, sobre todo de Alemania que lo ve con buenos ojos. Pero el sector agrícola francés argumenta que “se está muriendo”, y pone el énfasis en que este país se destaca por privilegiar, en especial después de la Cumbre de París, todo lo concerniente al cambio climático y cuidado del medio ambiente, y en este caso en particular, ligado a la producción de bienes y servicios. Para calmar los ánimos antes de su regreso a su país, en que podrían potenciarse movilizaciones de este sector, Emmanuel Macron aclaró que le había dicho a Javier Milei, que “Francia no firmará a día de hoy el acuerdo con Mercosur tal y como está”. Todavía no los ha convencido. Y el Mercosur cree que finalmente el acuerdo prosperará y se firmará entre las partes.
Reparemos en China. ¿Qué duda cabe sobre el intervencionismo estatal y el papel que el gobierno le asigna al Estado en cuanto a su rol en la vida cotidiana de la gente? Ninguno. Pese a ello China defiende el libre comercio, sobre todo el papel que cumple en este sentido la Organización Mundial de Comercio, para que las puertas del mundo se abran cada vez más, rendido a los pies del gigante asiático del que tanto temen los Estados Unidos y al que principalmente enfrenta Donald Trump, aún más que su antecesor Joe Biden quien también continuó con la guerra fría en esta nueva orientación que la misma adoptó. La incorporación del empresario Elon Musk, con la tarea de transformar el Estado, es una novedad para el gobierno norteamericano como parte del gabinete de Donald Trump. Pero no olvidemos que un empresario busca la rentabilidad de sus inversiones de capital, y los autos Tesla, por la incidencia en el abaratamiento de costos, emparenta a Musk con China, donde son mayormente fabricados.
Y hasta nuestro presidente, quien ataca al comunismo, fiel a sus convicciones y siendo consecuente con sus ideas e ideología, no pudo sucumbir ante el presidente chino, cursando los dos mandatarios sendas invitaciones para visitar y reunirse en sus respectivos países, demostrando pragmatismo tras la reunión bilateral con Xi jinping, buscando promover “la cooperación constructiva y la ampliación de las relaciones comerciales entre ambos países”, con el firme interés de aumentar nuestra oferta de exportaciones a China. Milei sabe, a su vez, que deberá navegar entre las aguas turbulentas de la tortuosa relación entre los Estados Unidos y el gigante de Oriente. Es que las decisiones de renovación del swap de monedas que la Argentina necesitaba y que el gobierno chino aceptó, además de la compra de soja a nuestro sector agrícola, fueron más que bienvenidos por el gobierno de Milei, avanzando en un acercamiento comercial a la par que en un alineamiento geopolítico con el país que gobernará en breve Donald Trump.
En cuanto a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, ésta adhiere con el contenido de las bases del G20, no me refiero a lo formal, sino a los consensos programáticos mundiales, a diferencia de Javier Milei. A poco de finalizarse las negociaciones entre nuestro país y el organismo financiero internacional, con vistas a un próximo acuerdo, ya que el último está por vencer, trabajos técnicos mediante, y necesitada la Argentina de la obtención de dinero fresco, Georgieva se mostró nuevamente proclive a ayudar a la Argentina, continuando su reclamo de una política económica que permita el crecimiento económico del país, a la vez que su desarrollo sostenible y sustentable, a la vez que atento a las necesidades del sector de la población más vulnerable, disminuyendo la pobreza y asegurando que el camino tomado llevará a una pronta salida del cepo, que encierra en sí misma la necesidad de los fondos reclamados. El gobierno de Milei cree además, que la asunción presidencial de Trump será de mayor incidencia por el peso de este país en el directorio del organismo, pese a que durante el gobierno de Biden, Estados Unidos colaboró con la Argentina para sacar adelante créditos que nuestro país necesitaba. Pero la ayuda de Trump durante el gobierno de Mauricio Macri con el stand by más abultado jamás obtenido, sienta un precedente destacado por el gobierno de Milei.
Resta considerar la reunión del presidente Javier Milei con la Primera Ministra italiana, Giorgia Meloni, quien, tras su participación en la Cumbre del G20, viajará a la Ciudad de Buenos Aires para reunirse con el primer mandatario argentino, encuentro que, al momento de escribir esta editorial, aún no se concretó. Descartando la excelente relación personal que los une, fundamentada en la misma visión ideológica, Milei buscará profundizar la alianza bilateral, intentando sumar a Meloni a la sinfonía de conservadores que, junto con Trump Milei entona a la perfección, y promueve con el objetivo de convertirse en un líder mundial de una esperada conformación de una Liga de Naciones Conservadoras que, de crecer, podría, cree, convertirse en un foro internacional que suscriba y fomente estos pensamientos, deseoso de expandirlos al mundo entero. ¿La convencerá?
Por María Belén Aramburu
14.7ºc