Editorial HI
30/03/2022

Máximo se proclamó candidato, por María Belén Aramburu

Las palabras pronunciadas por el presidente del Partido Justicialista tuvieron el propósito de lanzar formalmente su candidatura presidencial.

Máximo se proclamó candidato, por María Belén Aramburu
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ue evidente que en la demostración de fuerza realizada por La Cámpora el pasado jueves a propósito de la conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia en el marco de la movilización desde la ex ESMA hasta Plaza de Mayo, las palabras pronunciadas por Máximo Kirchner, breves pero contundentes, tuvieron el propósito de lanzar formalmente su candidatura presidencial en vistas al camino a recorrer para alzarse con la victoria en 2023.

Buscando tener presencia en todo el territorio nacional, pero principalmente en el bonaerense, se rodeó de intendentes de ese distrito en la marcha del 24 de marzo, habiendo visitado previamente la UOM de Quilmes para el acto de la delegación local de Adrián Pérez y posteriormente también junto a la intendenta Mayra Mendoza. Recordemos que en la marcha estuvo presente el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el ex vicepresidente Amado Boudou, brindándoles ambos su apoyo. La tercera sección estuvo en la marcha en esa fecha. Toda una muestra de apoyo al diputado.

Como presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, felicitó a los candidatos de todas las listas tras los comicios en las elecciones de autoridades distritales en las que, cabe aclarar, tuvieron en su mayoría, listas de unidad. La mirada puesta en territorio bonaerense supo de triunfos y derrotas mostrando un arduo camino a transitar hacia las elecciones del próximo año. No en vano se alzó con la titularidad del Partido Justicialista a fines del año pasado, con bastante dificultad y resistencia de sus pares y sobre todo de quienes tenían la pretensión de ocupar ese puesto para, dese él, dominar un territorio que les permitiera saltar a la gobernación del distrito mayormente poblado del país.

“Es con la gente adentro, siempre”, parafraseó Máximo a su padre Néstor Kirchner en momentos en que criticaba al Fondo Monetario Internacional y a los fondos buitres, enviando un mensaje al presidente Alberto Fernández luego de darle la espalda al proyecto que el albertismo consideró como el más importante de los enviados al Congreso durante su mandato. Se retiró de la titularidad del bloque. Pero se afianzó en su postura, lo acompañaron los kirchneristas más radicales y, lejos de desaparecer tras esta decisión, y cuando todos se preguntaban qué iba a ser de la vida política de Máximo Kirchner, comenzó un proceso de expansión territorial, de búsqueda de votos en el núcleo más duro del kirchnerismo vinculado a La Cámpora, agrupación que él lidera, y al peronismo, y se puso en el centro de la atención de todos.

Se enfrentó a Alberto Fernández dentro y fuera del Congreso. Su madre, la dos veces presidenta de la Nación y actual vicepresidenta, quien pretende manejar como titular del Senado, los hilos de la Cámara Alta, aunque, como ocurrió con su hijo Máximo, no siempre lo logro en términos numéricos de votación parlamentaria pero sí en concentración de miradas en el escenario político, también lo hizo, dentro y fuera del Poder Legislativo. Tal fue el enfrentamiento interno que le propinó el kirchnerismo que Alberto Fernández debió aclarar lo obvio: que él era el presidente, el titular del Poder Ejecutivo que es unipersonal, por lo que solamente él era el que tomaba las decisiones.

Al enfrentarse al presidente Alberto Fernández también combatió la pretensión del presidente de una próxima postulación a la candidatura presidencial para el 2023, tal como había hecho pública hace poco tiempo, de modo tal de mostrarse fuerte en el gobierno y dentro del Frente de Todos, brindándose a sí mismo la posibilidad de perpetuarse en un segundo mandato consecutivo y convertirse en candidateable, incluso aprovechando la falta de figuras dentro del justicialismo para el año próximo. No fueron pocos los que desde la Cámpora y aún integrando su gobierno, salieron a aclararle al presidente el poco peso que tenía dentro del Frente de Todos, el pobre caudal obtenido en las elecciones de 2019 y la fuerte ponderación de la vicepresidenta no sólo en las últimas elecciones presidenciales sino también en la actualidad arrastrando al núcleo duro que da sustento al gobierno de Alberto.

Y fue el mismo 24 de marzo, acompañado por los camporistas, con el poder que le brindaban las columnas de su entorno, en que eligió enfrentarse al jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, quien aparece como el favorito en las encuestas para las presidenciales del 2023 dentro del espacio opositor de Juntos por el Cambio, pese a que todavía son varios los postulantes y no están definidas las internas ni cómo se resolverá su presentación en las PASO, y a nivel nacional.

Las declaraciones de Máximo Kirchner apuntaron a denostar a Horacio Rodríguez Larreta y sus votantes proclamando que, a propósito de la movilización, “esto es llevar el 24 de marzo a todas las calles de la Ciudad de Buenos Aires, que aparte vemos que a veces es una ciudad que tiene tendencia a votar a aquellos que quieren ocultar lo que hizo la dictadura, o que te discuten el número de compañeros detenidos desaparecidos y que directamente reivindican el accionar de la dictadura.” Fueron palabras que no tardaron en ser respondidas tanto desde la Jefatura de la Ciudad como de parte del entorno de Rodriguez Larreta pero que sonaron como un enfrentamiento a un electorado hostil al peronismo y principalmente al kirchnerismo, más a la manera de una pelea electoral que de una crítica posición ideológica. Apuntar a Larreta era apuntar al próspero en probables votos para las presidenciales de 2023.

Las encuestas lo miden, al igual que a otros, pero él mismo se coloca en una situación de encuestable, de ser considerado por los analistas, sin perder nunca la posibilidad de estar en el ring y continuar batallando cada pelea con la intención de ir dejando knock out a cada contrincante que pudiera obstaculizar su camino.

Sus ejes discursivos y de acciones que lo centraron en la escena de las postulaciones partidarias para la presidencia, por si a alguno en el Frente de Todos se negara a considerarla, y hacia el escenario político nacional de cara a sus rivales, eligiendo sin sutilezas y de manera directa al más visible del frente opositor, fueron la negociación con el Fondo Monetario Internacional a través del tratamiento parlamentario que tuvo el proyecto enviado por el presidente Alberto Fernández y los derechos humanos a través de la conmemoración del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Sabe que habrá otros por los que embanderarse como lo son actualmente el de la reforma del Consejo de la Magistratura propuesta por Cristina Kirchner o el del gravamen sobre los bienes no declarados en el exterior para pagar la deuda al organismo financiero internacional. Se irán sumando más todavía. Y todos serán funcionales a su propósito de ser candidato a presidente de la Nación más allá de la defensa de los ideales kirchneristas.


María Belén Aramburu


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