Editorial HI
04/06/2021

COVID19: Es Pfizer y son todas las vacunas

No es sólo la Pfizer como una vacuna en la que se esté centrando la atención, sino todas a la vez.

COVID19: Es Pfizer y son todas las vacunas
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s Pfizer, es AstraZeneca, es la Sputnik V, la Sinopharm y todas las vacunas para enfrentar el COVID19 y lograr lo antes posible una inmunidad de rebaño que ronda entre el 60% y el 70% de la población, acercándose más a un número elevado tratándose de la cepa de Manaos o la británica, considerando que son mucho más contagiosas y a las pruebas nos remitimos con la numerosa cantidad de contagios y víctimas fatales registrados a diario, circulando en al menos un promedio del 50% en la mayoría de los casos, siendo un porcentaje mayor en algunos distritos en particular.

Es Pfizer y son todas las vacunas que podamos tener para hacerle frente a la pandemia. Me refiero a que no es sólo la Pfizer como una vacuna en la que se esté centrando la atención, sino todas a la vez, considerando que se firmaron contratos para que estuvieran en el país con un cronograma que no se cumplió a los propósitos de la campaña de vacunación.

No es sólo la Pfizer. La Auditoría General de la Nación está analizando los cinco contratos que la Argentina firmó con los laboratorios que fabrican la Sputnik V, la AstraZeneca, la Covishield que es la AstraZeneca que en nuestro caso hemos recibido de la producción del laboratorio indio Serum, es la Sinopharm y el mecanismo Covax ya que por estos contratos hemos adquirido 55 millones de dosis de estas vacunas por 380 millones de dólares sin que se hubiese entregado esa cantidad. La responsabilidad que les podría caber a los laboratorios con los cuales se firmaron los contratos está en la mira.

En el caso de la Pfizer, hubo aclaraciones del gobierno nacional respecto de por qué no se pudo cerrar la negociación con este laboratorio. El Jefe de Gabinete de la Nación, Santiago Cafiero, quien respondió 1160 preguntas por escrito antes de presentarse en el Congreso, aclaró que no se pudo cerrar por la exclusión de la palabra “negligencia “ del contrato vinculada con la Ley de Vacunas que fue sancionada el año pasado junto con la oposición en el Poder Legislativo y criterios de garantía, además de la cantidad de dólares afectados a la compra que debía ser mucho mayor sin tener como contrapartida plazos de entrega.

Las vacunas de Pfizer que podríamos haber obtenido por el mecanismo Covax constituyen un capítulo aparte. El director de este Fondo, Santiago Cornejo, después de que sus dichos tuvieran una fuerte repercusión en el sentido de que supuestamente la Argentina había rechazado vacunas provenientes de éste, salió a aclarar que nuestro país “tenía interés de recibir la vacuna de Pfizer a través del mecanismo Covax, pero como no acordó con los términos de indemnización y responsabilidad del fabricante, no pudo continuar con la ventana de Covax”.

También es la AstraZeneca. En este caso la justicia está avanzando en una denuncia sobre supuesta malversación de caudales públicos, abuso de autoridad y negociaciones incompatibles con la función pública. El Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, respondió que se pagó anticipadamente cerca del 56% del total del contrato. Recordemos que el mismo contempla la entrega de 22.400.000 vacunas de las cuales se entregaron sólo un bajo porcentaje.

También en la judicialización del tema de las vacunas la denuncia contra la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, corrió por cuenta del propio presidente Alberto Fernández además del ex Ministro de Salud, Ginés González García, cuando la ex Ministra de Seguridad de Mauricio Macri acusó al gobierno nacional de haber pedido una coima a Pfizer y de una intermediación para el acceso a la vacuna que no tuvo como destino a nuestro país. La desmentida sobre el pedido de retorno a través de un comunicado de prensa del laboratorio no satisfizo al gobierno que exigió un documento con basamento jurídico.

Hay puntos para aclarar más allá de haberse puesto la lupa en las negociaciones y contratos con los laboratorios. Respecto de los pagos por anticipado, desde la Jefatura de  Gabinete, el gobierno nacional aclaró que los pagos son anticipados respecto de futuras entregas siendo que tampoco el plazo de las mismas se encuentran garantizadas que es algo que sucede Internacionalmente según la misma fuente. Tal es así que al Mecanismo Covax el Estado argentino le pagó US$31 millones cuando de pagar US$60 millones se podía alcanzar otro cupo de vacunas sin determinar fecha de entrega.

 Hay otra realidad mundial vinculada a la concentración de vacunas de parte de los países más desarrollados que son los que concentran los laboratorios que las han fabricado con una escasa distribución atada a la escasez de productos a nivel global como detallé en otra editorial de @Haceinstantes, lo cual constituye un enorme problema ante el panorama de una pandemia. Esta cuestión se irá corrigiendo y de hecho se está haciendo. Conocimos las recientes declaraciones del presidente norteamericano Joe Biden quien, habiendo asumido en medio de la crisis desatada por el coronavirus, y con el planteo de un esquema muy diferente al de su antecesor Donald Trump, logró inmunizar a la mayor parte de la población de los Estados Unidos con vacunas de laboratorios locales que gozan de gran reconocimiento en cuanto a su efectividad, sobre todo la Pfizer.

Habiendo prometido la entrega de 60 millones de vacunas, 20 de Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson y 40 de AstraZeneca, anunció que dará 25 millones a todo el mundo, de las cuales 6 millones serán destinadas a América Latina sin especificar de qué laboratorios serán las que se destinen a esta región, ni el plazo ni a qué países. Siendo el Mecanismo Covax, ideado por la Organización Mundial de la Salud para lograr equidad en la distribución direccionándola a los países más afectados, el que instrumentará la entrega y el destino, sin saber si le tocará algunas de la primera partida a la Argentina. Con la insistencia de nuestro embajador en el país del Norte, Jorge Argüello, de quien se espera su gestión haya prosperado al punto de definirse a nuestro favor siendo que nos encontramos en una situación de emergencia en cuanto al riesgo, segundo en la región, después de Brasil, la esperanza de un pronto arribo se vislumbra entre tanta incertidumbre.

 Con 7.698 internados en terapia intensiva, cifra que nos coloca en el tercer puesto mundial, sería bueno dejar las chicanas políticas y contribuir a la adquisición de la mayor cantidad posible de vacunas para inmunizar a la población, sin perjuicio de todas las investigaciones que se deban hacer para aclarar los temas que así lo requieran.

Por María Belén Aramburu

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