El gobierno se mete de lleno en el tablero de la política
Javier Milei profundiza sus gestos políticos en una coyuntura en la que se pone sobre el tapete el sentido de la ética y la moral a resguardo de la política, mientras el gobierno busca marcar agenda y sostener su funcionamiento institucional.
Javier Milei se está mostrando afecto a las definiciones de la ciencia política, más allá de su carrera y profesión de economista, que demuestra en cada una de sus alocuciones y gracias a las cuales, con la presentación de un plan económico a cumplir durante su mandato, se trazó el objetivo de situar a la Argentina en el primer mundo y solucionar los temas que a diario aquejan a sus habitantes.
Como economista, estaba un poco alejado de la necesidad de su inmersión en la política, a lo cual las circunstancias lo empujaron más de una vez en cada intento de negociación con potenciales aliados para alcanzar la aprobación de sus proyectos de ley en el Congreso, asunto que no los convirtió necesariamente en incondicionales, por cierto. El alcance de sus gestos políticos se profundizó en los últimos días, merced a sus públicas apariciones, para pronunciarse respecto de Maquiavelo y afirmar que “hizo de la política una actividad miserable, indigna e inmoral”, aclarando que “por suerte Adam Smith nos legó la política basada en la virtud con base en los estoicos”, luego de que el Ministro de Economía, Luis Caputo, se expresara en ese sentido, afirmando que “le hizo tremendo daño a la política”.
Sería muy largo explayarse en esta editorial sobre el contenido de “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo, autor que vivió entre 1469 y 1527, pero, como politóloga, los acompaño a sobrevolar algunos conceptos que dieron origen a sus ideas, sostenidas en el principio de que la política tiene sus propias reglas, surgidas en un contexto de guerras, cambios en el poder y traiciones, en la Italia del Renacimiento de ese entonces. Maquiavelo también criticó a los condotieros, que eran jefes de ejércitos mercenarios. Sobre ellos escribió, entre otros párrafos, que “la ruina de Italia no ha sido causada por otra cosa que por haber confiado durante muchos años en armas mercenarias” y, yendo aún más lejos en sus definiciones, afirmó que “si son capaces, no puedes fiarte de ellos, porque siempre aspirarán a su propia grandeza, o bien oprimiéndote a ti que eres su señor, o a otros contra tu voluntad”. Y si eran incompetentes, aclaraba, el Estado perdía la guerra. O sea, ni lo uno ni lo otro le convenía a Italia.
El tema de la moral que Maquiavelo introduce es que filósofos como Aristóteles basaban su pensamiento sobre la política en la búsqueda del bien común y la virtud ética. A él se le atribuye la frase de “el fin justifica los medios”, que nunca escribió, pero se le endilgó, ya que justificó la manipulación y el engaño, además del uso del miedo, de ser necesario. Otros consideran su visión de la política como más realista, al margen de idealizaciones, cargada de conflictos, luchas de poder e intereses. El gobernante debe mantener el Estado, según este autor, lejos del caos político, como fuese, pareciendo virtuoso, incluso aunque no pueda serlo, y ahí la moral se convierte en “qué funciona para conservar el poder y el orden”, según su mirada, por lo que la virtú no significa virtud moral, sino capacidad política. Interesante para analizarlo, habiendo sido citado y trayéndolo a la actualidad, cada cual con su posición al respecto, en una coyuntura en la que se pone sobre el tapete el sentido de la ética y la moral a resguardo de la política. En términos del presidente Milei y sus funcionarios, equivaldría a diferenciarse de “la casta”, o sea, de los “condottieri” de la política.
Regresando a la actualidad y la actividad diaria del gobierno de Javier Milei, mientras el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, es investigado por la justicia, una reunión de ministros, liderada por él mismo junto con Javier Milei y Karina, demuestra el apoyo que tanto el presidente como su hermana le dispensan a su hombre de confianza, aquel a quien no les es fácil encontrar un reemplazo. Ni tampoco pretenden hacerlo. Este gobierno ha cerrado filas, salvo cuando ha debido nutrirse de aliados dadas las circunstancias, por lo que los nombres de recambio, sea cual fuese el puesto del que se trate, no abundan, más bien escasean. En la reunión, y como muestra de apoyo a Adorni; y la demostración de un funcionamiento institucional pleno, estuvieron presentes el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, la senadora Patricia Bullrich, la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, y, aunque no tan afines, pero sí próximos en los asuntos que atañen al gobierno, como lo es este en que el jefe de Gabinete requiere de un respaldo público y explícito, también se advirtió la presencia del asesor Santiago Caputo, que, de todos modos, es siempre parte de la mesa chica.
Cabe destacar que la reunión anteriormente mencionada corresponde a una de Gabinete, por lo que los ministros acudieron a la misma en función del cumplimiento de sus obligaciones, como lo hacen habitualmente. La idea es mostrar “gestión”, actividad habitual, reuniones individuales con los ministros que se requiera para obtener la información adecuada respecto de situaciones a contemplar, que serán objeto de tratamiento en los próximos días. La puesta a punto de todos y cada uno de los temas con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y mañana con Carlos Presti, de Defensa, y Mario Lugones, de Salud. Después será el turno del resto. El nudo central de esta cuestión es marcar agenda, o sea, tener una agenda propia que se imponga en los medios y, de este modo, en la opinión pública, intentando sortear la que impera en estos días, que gira sobre los mismos temas, de los cuales el gobierno pretende desengancharse y que se diluyan en el tiempo, cosa poco probable que suceda teniendo en cuenta la aceleración de hechos que en sede judicial se suceden.
En esta línea, el Jefe de Gabinete estuvo reunido la semana pasada con el Ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. El futuro nombramiento de jueces es crucial para un gobierno de manera de cubrir numerosas vacantes en la justicia federal. En estos casos, es el Consejo de la Magistratura el que evalúa los postulantes, selecciona una terna de los mejores puntajes, la envía al Ejecutivo, el presidente elige a uno de los candidatos de la terna, el Senado debe aprobar la designación por mayoría absoluta o dos tercios, dependiendo del cargo, pasando previamente por la Comisión de Acuerdos, y el Ejecutivo emite el decreto para darle formalidad a ese nombramiento. Se pretende darle celeridad a un tema que le concierne tanto al oficialismo como a la oposición, y en el que se da pelea, candidato por candidato, tomando intervención cada uno de los tres poderes del Estado.
Con Martín Menem, presidente de la Cámara Baja, se ha estado delineando otra agenda, la del Congreso, ya que este miércoles se planea darle una sanción a la reforma de la ley de glaciares, que busca la reducción de las áreas protegidas y la habilitación de inversiones en la actividad minera. Pero no será tan fácil. La oposición está lista para dar batalla por los últimos acontecimientos y, alejándose de cualquier agenda que intente instalar el gobierno, marcar una propia, fuerte, que la haga visible, después del protagonismo que La Libertad Avanza ha venido sosteniendo con las aprobaciones sucesivas de sus proyectos de ley en el Poder Legislativo y en el destacado número logrado en las últimas elecciones legislativas del año pasado, lo cual opacó a partidos que debieron esperar su turno para alzar su mano y ser vistos.
Si bien la reforma ambiental se cree que podría convertirse rápidamente en ley, contando con la alianza de las regiones a las cuales estos intereses involucran y comprenden, entre los que se contarán varios de la oposición, los que decidan enfrentar al oficialismo lo harán por donde más le duele, solicitando una interpelación a Manuel Adorni. Por su parte, el Senado tendrá su propia agenda. Las reuniones con quien lidera el bloque, Patricia Bullrich, han avanzado de tal modo que, además de ingresar los pliegos judiciales del Poder Ejecutivo, teniendo en consideración la cantidad de vacantes acumuladas con impacto en causas sensibles, se tenderá a iniciar en comisión el debate que concierne a los cambios en la propiedad privada que habían sido anunciados por la senadora. El protagonismo de Bullrich, que había desvelado a varios libertarios, implicó que ella y Karina Milei se tendieran nuevamente la mano, entendiendo que no es momento para internas. También se encuentra en estudio el presupuesto para ejecutar el próximo año, habiéndose comenzado con el proceso técnico de elaboración de parte de los equipos correspondientes.
Todo ello acontece mientras se miran los números de la economía y se insiste en la buena y saludable evolución de sus variables, sobre todo la de la inflación. El mismo Milei salió a aclarar que “queda pendiente una gran corrección de precios regulados que hace que vaya a tardar más en verse el efecto sobre la inflación”, además de los precios “relativos a materias primas y el salto en el precio del petróleo”, este último con el incremento devenido de la guerra en Medio Oriente. Mientras, el Ministro de Economía da pelea contra los economistas que aseguran que el tipo de cambio es bajo, sosteniendo que “no va a devaluar”. Pero como la política está a la orden del día, y el gobierno lo sabe, atiende también otro juego, además de los señalados, el de las PASO para las elecciones venideras del próximo año, con el objetivo de eliminarlas, al menos, para las presidenciales.
Por María Belén Aramburu
17.8ºc