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05/05/2026

Toma fuerza el armado de centro derecha en momentos de incertidumbre política

En momentos en los que al gobierno se lo advierte embestido por el flaco funcionamiento de su engranaje, ante intensas internas y la falta de propuestas de una oposición que aún no ha podido prender el motor, un espacio está emprendiendo su propia reorganización.

Toma fuerza el armado de centro derecha en momentos de incertidumbre política

En momentos en los que al gobierno se lo advierte embestido por el flaco funcionamiento de su engranaje, ante intensas internas y la falta de propuestas de una oposición que aún no ha podido prender el motor para dar rienda suelta a un enfrentamiento contundente al oficialismo, la centro derecha se asoma como un espacio que está emprendiendo su propia reorganización.

En un contexto de incertidumbre, y merced a esta, es que la centro derecha está rearmándose y tomando fuerza. El PRO, ubicado en la proa de este ambicioso proyecto, sabe que por sí solo no alcanzará el objetivo de ganar las elecciones el próximo año. El ex presidente Mauricio Macri activó, una vez más, con su presencia en la comida anual de la Fundación Libertad, su probable, aunque no confirmada, tanto por él mismo como por su entorno, aspiración a la candidatura presidencial para el 2027. No pasaron inadvertidos tanto su distanciamiento con el presidente Javier Milei, también orador de esa noche, con quien no compartió saludo y con el que mostró públicas diferencias discursivas de contenido, como su amistoso saludo con la senadora Patricia Bullrich, con quien se encuentra alejado desde su campaña presidencial y, sobre todo, desde la asunción de Milei, en cuyo gobierno ella resultó ser una incorporación destacada. Uno de los detonantes que mostró mayor disidencia con el presidente, es que Macri estuvo acompañado por Paolo Rocca, a quien Milei llamó “Chatarrín”. A Macri el mismo Milei lo había calificado de “fracasado” en su oportunidad. Ahora, ambos aparecen como aliados para enfrentar al poder del presidente y hacerle frente en un espacio común.

Fue Fernando De Andreis, diputado nacional y secretario general del PRO, quien no descartó que Mauricio Macri sea candidato a presidente, aunque aclaró que “no se anotó todavía para el 2027”. Esa especulación vuelve a poner a Macri en el centro de la escena de un espacio de centro derecha ávido por expandirse, con espacios aliados, como en algún momento representó Cambiemos y Juntos por el Cambio con la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica. Las circunstancias cambiaron. Parte de la UCR fue a engrosar las filas de peronismo, y de su otro antiguo aliado ya no queda casi nada ni nadie junto a su partido, en especial, su jefa, Elisa Carrió, quien hace rato adoptó una distancia bastante crítica. Habría que pensar en otras alternativas. Una alianza con La Libertad Avanza podría ser factible, sobre todo por su afinidad ideológica, tanto a nivel nacional como en algunos distritos como la Ciudad de Buenos Aires y la provincia homónima entre otros. Pero para ello cada uno debiese ceder y mucho, ya que el armado de centro derecha requiere y, por su parte, se sustenta en sus diferencias con el oficialismo. Haberse mostrado junto a Rocca es haberse mostrado junto al empresariado que, en muchos rubros, está disconforme con la política económica del gobierno, sosteniendo los mismos desacuerdos que el PRO y Macri con Milei y La Libertad Avanza. Además de los temas económicos se suman las críticas a los pliegos de un centenar de cargos de jueces, debido a la nómina de algunos candidatos propuestos. Y si Mauricio Macri se plantea algún atisbo de segundo tiempo en la presidencia, deberá diferenciarse de Javier Milei y su gobierno. Aunque ambos coincidan en las palabras expresadas por Macri respecto de que siente que “el populismo se está acabando acá y en la región”.

La idea de Mauricio Macri sería, por definición, una centro derecha que logre atraer y aglutinar a un grupo de trabajo a la vez que a un electorado que, frente a las expresiones de una extrema derecha, demuestre y conlleve moderación dentro del mismo espacio ideológico. Esa ubicación lo centraría en el aprovechamiento de la dirección de las reglas de política económica establecidas y hoy consolidadas del gobierno, con algunas de las cuales adhiere, para oponerse a otras, de modo de trazar un andarivel en el centro, que coseche parte de esa siembra, actuando con mayor equilibrio de acuerdo a sus estándares, y alejándose de todo aquello que consideren perjudicial para su proyecto, que consideraría sus propios errores del pasado, reconvirtiéndolos en propuestas atractivas para todos los sectores. 

Los factores que favorecen la estructuración de la centro derecha son los mismos de los cuales también adolecen, a su semejanza, sus adversarios. Ninguna agrupación política está demostrando poder llegar sana y salva a las próximas elecciones. En el contexto actual, Milei tiene inconvenientes de ejecución que remiten tanto al plano político como al económico. En el primero de ellos aparecen su hermana Karina con el asesor Santiago Caputo. La pulseada para ver quién tiene el brazo más fuerte dentro de la estructura gubernamental, acecha a la mesa chica donde se cocinan las decisiones más importantes, fundamentales e imprescindibles del programa trazado por Milei y sus funcionarios. Y si bien en el Ejecutivo se pensó que iba a perder fuerza en los medios periodísticos y la sociedad toda el tema que atañe al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en relación a la adquisición de bienes inmuebles y la justificación de los fondos correspondientes en base a sus ingresos y declaraciones juradas, la oleada que lo salpica no termina, mientras continúe la investigación judicial con su consecuente trascendencia pública.

Sin reemplazos para Manuel Adorni y, más allá de no querer ni sentir necesitar otro nombre, La Libertad Avanza carece de figuras reconocidas y eficazmente probadas en funciones administrativas, que puedan ocupar cargos de relevancia que este gobierno o cualquier otro requiere. El presidente Milei sigue confiando en él, aunque la justicia continúe ofreciendo pruebas que lo desfavorezcan. El ámbito judicial será, según el Jefe de Gabinete, el único propicio en el que rendirá cuentas. Mostrándose seguro de sí mismo, se presentó en el Congreso para brindar su informe de gestión, tal cual dicta la Constitución, con la presencia de Milei, su hermana Karina y otros funcionarios del gobierno, para pocos días después dar una conferencia ante los periodistas acreditados en la Casa de Gobierno en la sala de prensa habitual a tales propósitos, que había sido cerrada por disposición de la Casa Militar, que depende de la Secretaría General de la Presidencia, comandada por Karina Milei, por sospechas y denuncia de espionaje mediante, demostrando que continúa en sus funciones y cuenta con el suficiente respaldo para ello.

Mauricio Macri se tiene a él, tanto como Javier Milei también se tiene a sí mismo en sus aspiraciones personales que, dentro de sus espacios, no escapan a las internas partidarias, careciendo de figuras a las cuales convocar. Si no fueran ellos los candidatos, por el motivo que fuese, cabe preguntarse por quiénes podrían ser reemplazados. En La Libertad Avanza ninguno, porque Milei busca su reelección. Y en el PRO, de no ser Macri el candidato, si bien aparecieron algunas figuras de gobernadores como el de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, o el de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres, ambos, por el momento, prefieren evitar la confrontación con el gobierno, por la urgencia requerida de fondos para solventar las necesidades económicas de sus arcas. Al peronismo le pasa lo mismo, ya que, por ahora, solo se asoma Axel Kicillof, quien ni siquiera sabe si podría contar con el respaldo necesario para lograr su propósito, enfrentado con Cristina Kirchner y La Cámpora de Máximo, aunque contando con equipo propio, el de la gobernación de la provincia de Buenos Aires, al cual podría trasladar a la Casa Rosada, de ser electo. El inconveniente en la construcción de equipos es común a todos, según se advierte. Los cuadros técnicos y preparados no son fáciles de conseguir y, encima, el PRO sufrió el desguace de la emigración de cuadros propios al oficialismo. 

Existe también la pretensión de un armado de centro derecha peronista pero que, como alternativa, y habiéndose presentado en las últimas elecciones, no logró juntar un número de votantes siquiera aceptable, alejándose de su propósito de convertirse en una tercera fuerza. Por lo que el PRO es el que, por ahora, sustenta el liderazgo en el podio del universo de opción dentro de este espacio.

Por María Belén Aramburu

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