Editorial HI
15/02/2019

El Fondo Monetario se reúne con todos, por María Belén Aramburu

Busca lograr un consenso con representantes de la oposición para acelerar las reformas estructurales planteadas.

El Fondo Monetario se reúne con todos, por María Belén Aramburu
Autor: María Belén Aramburu
E
l Fondo Monetario Internacional se reúne con representantes de distintos partidos de la oposición para lograr un consenso para acelerar las reformas estructurales que fueron planteadas y aceptadas por el gobierno nacional en el marco del otorgamiento de un préstamo por US$57.100 millones de dólares.
 
La primera reunión fue con el que pretende ser precandidato a la presidencia de la Nación, Juan Manuel Urtubey quien, aseguró que, para lograr acuerdos se debe establecer un sistema semi parlamentario en el que el Congreso elija al Jefe de Gabinete, converger al equilibrio fiscal y lograr estabilidad macroeconómica entre otros puntos. Presentó a su vez un plan de jubilaciones que podría agregar un sistema de capitalización privado con un piso de sistema de repartos público asegurado. Y si bien Urtubey coincidió con el Fondo en limitar el financiamiento del Banco Central al Tesoro, a fin de marzo el gobierno debe enviar al Congreso un proyecto de reforma de la carta orgánica de la autoridad monetaria que incluya este aspecto que no contaría con el apoyo del peronismo.
 
Axel Kicillof, diputado, ex Ministro de Economía de la senadora y ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien estuvo mencionado como probable postulante a la vicepresidencia de ser precandidata Cristina, y sondeado para la gobernación en la provincia de Buenos Aires como alternativa de Unidad Ciudadana, se reunió con los funcionarios del organismo financiero internacional en otro contexto. Recordemos que su bloque en el Congreso pretendió no sólo lograr que el acuerdo con el Fondo Monetario contase con la aprobación del Congreso, iniciativa que no prosperó, sino que también, y junto con representantes de otros partidos, instaron a la anulación del acuerdo porque no había pasado por el Poder Legislativo. El gobierno se amparó en el artículo 60 de la Ley de Administración Financiera para acordar per se una operación de crédito público, mientras que la oposición representada por el peronismo se basó en los artículos de la Constitución referentes a “contraer empréstitos sobre el crédito de la Nación” y “arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación”. Algunos, mientras, diferenciaban el proceso administrativo de gestión que es competencia del Poder Ejecutivo de la atribución legislativa de la aprobación de haber contraído un crédito de acuerdo con lo que ya gestionó el gobierno nacional. La izquierda, por su parte, vociferaba su desacuerdo con cualquier tipo de préstamo y endeudamiento con el organismo financiero. De todos modos, idas y venidas conceptuales no modificaron ni el monto ni las condiciones de la deuda con el Fondo Monetario.
 
Con claras diferencias con el organismo había también tomado estado público la posición de Unidad Ciudadana cuando, a través de un tweet, y en respuesta a las declaraciones del Fondo por las que se afirmaba que en las economías emergentes ha sido siempre un riesgo considerable un cambio importante de la política económica, sostuvo que “El FMI es un riesgo para la democracia”.
 
Hubo una consulta de parte de los directivos del organismo respecto un riesgo de default de triunfar en las elecciones el peronismo, a lo cual Kicillof respondió con la evidencia del pago de la deuda en el gobierno kirchnerista, una deuda que afirmó, fue contraída por otros y, para cuyo pago, no se pidió prestado. En esa oportunidad el ex presidente Néstor Kirchner canceló anticipadamente la deuda total de la Argentina con el organismo destinando más de 9.800 millones de dólares de las reservas del Banco Central. Esto permitió según los lineamientos del gobierno kirchnerista, dejar de estar obligado a atender reclamos y exigencias del Fondo a la hora de negociar acuerdos de refinanciación de los vencimientos. Vale recordar además el final del default con la aceptación del canje de la deuda pública con quita por parte de los acreedores privados.
 
La próxima semana será el turno de a Roberto Lavagna, ex Ministro de Economía de Eduardo Duhalde y de parte de la gestión de Néstor Kirchner, quien por estos momentos se presenta como el defensor de un justicialimo que pretende sumar a radicales y socialistas para lograr un acuerdo más amplio en vistas a las próximas elecciones, sin descartar un acuerdo nacional.
 
El objetivo de la misión del Fondo, más allá de su obligación de monitorear a un país a quien le prestó dinero y reunirse con sus funcionarios gubernamentales, es buscar consenso con el gran arco político de la oposición. De ser así se sumarán varias reuniones con resultados dispares.
 
 
Por María Belén Aramburu
 
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