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19/10/2018

"Al galope de la inflación", por María Belén Aramburu

El índice de precios alcanzó un 6,5% en el mes de septiembre. El más alto de este año y que iguala al de abril de 2016. Un índice que no se veía desde abril de 2002, en plena salida de la convertibilidad.

Autor: María Belén Aramburu
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nbsp;Las últimas estimaciones colocarían la expectativa inflacionaria en un 25%. para el 2019. Más allá de lo que establece el proyecto de presupuesto para ser ejecutado el próximo año que señala un 23%. Más allá de previsiones acordadas con el Fondo Monetario Internacional.


 La respuesta a la pregunta tan básica y esencial de cómo pasar de casi un 50% de inflación anual en el 2018 a la mitad en el siguiente año, llega de la mano de algunas medidas que se ven desde la perspectiva de la política monetaria.


 Sin la emisión de pesos, con una contracción monetaria que se da en parte por el creciente encaje bancario que aumenta la indisponibilidad de dinero de las entidades financieras del sistema, plazos fijos con tasas de interés atractivas, altas tasas de rendimiento para letras en pesos que reemplacen a las Lebac, mayor estabilidad para el tipo de cambio, paritarias con aumentos por debajo de la inflación, no se pondrá en riesgo la circulación monetaria. 


 Una de las herramientas sostenidas por el gobierno para contener la disparada del dólar fueron las Lebac. Esta semana asistimos al último súper martes ya que las renovaciones serán menores y tendientes a sacar de circulación estas letras en diciembre para ser reemplazadas por las Leliq en los bancos. que cuentan con un 18% de Letras del Banco Central y las Lecap para los minoristas, para los pequeños ahorristas. Y si bien las características de estos bonos son diferentes a las de sus predecesores, las tasas de interés siguen siendo altas para mostrarse fuertes en un mercado al que le siguen atrayendo los dólares y se ha mostrado volátil y vulnerable a cualquier embate de variables económicas tanto internas como externas.


 El dólar, gran fantasma que cubrió con su manto las dudas que el mercado mostró frente a la política económica en general y a la de la autoridad monetaria en particular, está comportándose de manera estable, ubicándose dentro de la banda de flotación establecida en una distancia de $10, más cerca de la base que del tope. Y, aunque algunos busquen un tipo de cambio más competitivo, el aumento del dólar tiene siempre su correlato directo en la escalada inflacionaria. 


 El índice de precios alcanzó un 6,5% en el mes de septiembre. El más alto de este año y que iguala al de abril de 2016. Un índice que no se veía desde abril de 2002, en plena salida de la convertibilidad. Un índice que, además, tuvo el arrastre del mes anterior.


 La inflación en lo que va del año es de 32,4%, la interanual, de 40,5%, y la de alimentos y bebidas, del 35,8%. La mayor ponderación se la llevan Alimentos y Bebidas con el 7% en el mes de septiembre y las tarifas del transporte, con el 10,4%, rubros con fuerte impacto en el sector de los asalariados y población vulnerable. Y, de los alimentos, se observa que, los que tuvieron mayores incrementos también son aquellos que consume este segmento de la población. El kilo de harina superó el 140%, la docena de huevos el 75%, el aceite de litro y medio el 65%, el medio kilo de fideos el 63%, el kilo de arroz más del 46% y la yerba de medio kilo aumentó más del 43% para citar algunos ejemplos.


 Estamos octavos en el top ten del ranking de inflación mundial. Pero un dato curioso lo aporta la inflación promedio anual de 2017 de 145 países del mundo, que, siendo del 3,3%, se vio casi duplicada por tan solo la inflación del último mes en nuestro país que, como señalé anteriormente, fue del 6,5%.


 Todavía no se avizora un panorama claro para establecer una inflación del 25% para el próximo año o 23% según la pauta del proyecto de presupuesto. 


 Ante este escenario se calcula una pérdida del poder adquisitivo de entre un 15% y un 20% en el mejor de los casos en que se haya acordado en paritarias una actualización de los ingresos de los trabajadores.


 En la desconfianza de los números establecidos en las partidas presupuestarias y los índices trazados, entre ellos la inflación, sumado a un fuerte ajuste para achicar el déficit fiscal y cumplir con compromisos de pago de deuda, la oposición ha venido demostrando su disconformidad a aprobar el proyecto de presupuesto tal cual como está planteado.


 La pelea continuará dentro y fuera del Congreso.

 

Por María Belén Aramburu

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