¿Qué se llevan Milei y Trump de la “reunión entre amigos”?
El encuentro bilateral dejó un respaldo político inusual, promesas de apoyo económico y señales inmediatas en los mercados que entusiasmaron al oficialismo y encendieron la crítica de la oposición.
El encuentro entre los presidentes argentino, Javier Milei, y el norteamericano, Donald Trump, resultó ser contundente y satisfactorio para nuestro país desde la lectura que hacen el gobierno, los libertarios y los antikirchneristas dudosos al momento del voto. La oposición también podría capitalizarlo a su favor, pero por motivos totalmente contrarios a los del oficialismo. Vayamos entonces al encuentro y sus resultados.
Reconocido Milei por su par republicano como “un líder verdaderamente fantástico y maravilloso para el gran pueblo de la Argentina”, ya que los argentinos también recibimos elogios de Trump a la par de los de nuestro presidente, este último bregó por su reelección, aclarando que tiene su “total respaldo”. Ante la pregunta de un periodista sobre los detalles que tendría un rescate para la Argentina, de hacerlo, Trump auxilió al presidente argentino a través de su respuesta afirmando que “vamos a ayudarlos, pero no creo que necesiten un rescate”.
Comparando la situación económica de la Argentina con la de los Estados Unidos, al asegurar que Milei “heredó un desastre total con una inflación horrible causada por el anterior presidente de izquierda radical, muy parecido al corrupto Joe Biden, el peor presidente de la historia de nuestra nación…”, lo igualó en las condiciones por él también heredadas, lo cual para la Argentina representó una búsqueda de igualdad grandiosa, poniéndola a la par de una potencia mundial como lo es el país del Norte. Continuando con la línea de elogios hacia Milei, Trump destacó que, pese a las dificultades señaladas anteriormente, provenientes de la herencia recibida del gobierno anterior, “devolvió la estabilidad a la economía de Argentina y la elevó a un nuevo nivel de prominencia y respeto”.
Ponerlo a su lado y de su lado en cuanto a lo que deben enfrentar cada uno de ellos como presidentes ya era mucho más que lo esperado por el presidente Javier Milei, su hermana Karina, el ministro de Relaciones Exteriores Gerardo Werthein, gran armador de estas reuniones y varias más en los Estados Unidos, siendo esta la de mayor envergadura, y el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo. Como también me fijo en los detalles, no me pasaron inadvertidas las imágenes con sus gestos faciales y corporales que hablaron por sí mismos. En eso estaba cuando reparé en una de las imágenes tomadas en el encuentro entre ambos mandatarios, la más difundida a través de los medios, en la que se lo ve a Milei mirando confiadamente a cámara mientras que Trump lo mira con afecto. Milei portó consigo un gesto de grandeza y de llevarse un buen premio y Trump, generoso con Milei, y a quien no se le escapa nada, el de tener un tema resuelto. ¿Cuál tema?, te preguntarás.
¿Por qué es importante para Trump estrechar fuertemente sus vínculos con Milei? ¿Y para el presidente argentino? Comencemos por responder la primera pregunta, que la puedo resumir con esta expresión suya proveniente de la reunión bilateral: “Tuvimos una tremenda relación con la Argentina, que se ha convertido en un fuerte aliado gracias a Milei”. Argentina es un fuerte aliado para el gobierno norteamericano. Sin contar con aliados en la región, la pertenencia de Milei a su misma ideología, comulgando con las mismas ideas, lo convierte en la figura elegida para fortalecer sus lazos y llevar el llamado “sueño americano” a la Argentina también. Hacer de los Estados Unidos un gran país, con su frase de campaña “Make America Great Again”, pretende que sea emulado en nuestro país: “Hacer Argentina grande de nuevo”. Y es “gracias a Milei”, considera Trump y lo hace público, con quien se logra, y no con un gobierno progresista como el kirchnerista. Por eso lo pondera como “un muy buen amigo, luchador y ganador”, quien “tiene mi completo y total respaldo para la elección como presidente”, tratando de asegurarse de que, siendo que él también va a ir por su segundo mandato, los dos puedan ser contemporáneos en el afianzamiento y establecimiento de las ideas liberales y libertarias que pretenden sean esparcidas por el mundo entero.
¿Qué obtuvo Milei, además de los elogios y el respaldo expuestos de Trump? Que no solo no es poco, sino que es muchísimo. Como bien aclaró el mismo Donald Trump al decir que “estoy haciendo algo que no suelo hacer, le estoy dando todo mi apoyo”, que dicho sea de paso espera sea recíproco, no es usual escucharlo referirse a otro primer mandatario en esos términos. Pero sigamos con los beneficios para Milei. En términos políticos, ganó un enorme espaldarazo para las próximas elecciones de octubre, luego de la derrota en manos del kirchnerismo y del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, cuando las encuestas lo muestran desfavorecido, aunque con márgenes menores con la oposición a medida que va pasando el tiempo y se acerca la fecha. Para el lectorado afín y el dudoso pero antikirchnerista, el apoyo de Trump y de los Estados Unidos es interpretado favorablemente como una continuidad al plan gubernamental y a la política económica implementados por Milei, ya que las repercusiones que el resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires tuvo en algunas variables de la economía, como el tipo de cambio, dentro de las que son más rápida y fácilmente interpretadas por el electorado en general, con pocos o muchos conocimientos en el rubro, hicieron temblar los mercados. Y aquí llegamos a lo que atañe a la macroeconomía con impacto inmediato en el bolsillo de los argentinos.
“¡No se imaginan lo emocionante que fue la reunión!”, espetó alegremente el Ministro de Economía Luis Caputo, al salir de la reunión, en la que también estuvo presente el Secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, quien aseguró que ‘la Argentina había hecho una transformación increíble'”. Fue este funcionario quien, en nombre del gobierno de los Estados Unidos, dio a conocer que “el Tesoro está negociando actualmente con funcionarios argentinos una línea de swap de US$ 20.000 millones con el Banco Central”, argumentando que es “para evitar una volatilidad excesiva”, además de la decisión de estar dispuestos “a comprar deuda pública secundaria o primaria” y que “estamos trabajando para poner fin a la exención fiscal para los productores de materias primas que convierten divisas”. El gobierno, a su vez, se llevó un préstamo de US$ 4.000 millones del Banco Mundial. Y de la reunión con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, el gobierno también se llevó buenas noticias. Como era de esperar, la funcionaria reveló que “lo que está haciendo la Argentina es muy significativo” y que “damos la bienvenida al apoyo de Estados Unidos y el BID que fortalece el programa que tenemos con la Argentina”. Claro que Bessent había informado con anterioridad sobre el otorgamiento de “un crédito stand-by a través del Fondo de Estabilización Cambiaria”. La repercusión inmediata fue el desplome del riesgo país, el salto en el incremento del valor de bonos y acciones, y la caída del precio del dólar.
El discurso del presidente Milei en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas sintonizó con el clima transitado durante su reunión bilateral con Trump. Por eso es que eligió diferenciarse del resto elogiando a Donald Trump a la vez que a su gobierno, defendió las leyes de libre mercado y, apuntando al progresismo tanto local como internacional, hizo referencia, por medio de una advertencia, a “los países que tienen una orgía de gasto público” a cambio de la obtención de votos. Desde ya, la moción por la soberanía de las Islas Malvinas figuró, como todos los años, en un reclamo permanente, así como aquel que devino por la recuperación de la libertad del gendarme detenido en Venezuela, Nahuel Gallo. De esta manera marcó territorio en temas tanto nacionales como de la esfera global y de política exterior, tal como lo hizo en la última “Declaración de Nueva York”, en la que se expresó, al igual que lo hizo Estados Unidos, en contra de la mayoría de los representantes en la Asamblea de la ONU, quienes votaron a favor de la solución de dos Estados para Israel y Palestina, proponiendo que la Franja de Gaza quede bajo el control de la Autoridad Palestina.
La oposición se hizo eco de lo que para el kirchnerismo deviene de estar alineados con un gobierno de índole republicana y, especialmente, bajo el mandato de Donald Trump. La ex vicepresidenta, Cristina Kirchner, desde su prisión domiciliaria lo chicaneó recordándole que “¿viste que al final era el dólar?”, para luego advertirle que “es pan para hoy y hambre para mañana”. Mientras tanto, coincidencia o no, el gran rival opositor de Milei hoy, luego del resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, el gobernador Kiccilof, viajó a la ciudad de Nueva York para participar de un homenaje al expresidente uruguayo, Pepe Mujica, en el que se encontrará con líderes de todo el mundo bajo el lema “Democracia para siempre”. Ambos estarán entonces, aunque sin cruzarse, en los Estados Unidos. Ambos intentarán capitalizar sus reuniones para lograr alcanzar la afluencia de votos en los comicios legislativos de octubre.
Por María Belén Aramburu
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