¿Por qué las elecciones forzaron la construcción de la tercera vía?
Intendentes, gobernadores y dirigentes forjan acuerdos en Buenos Aires y el Congreso, temidos por restar apoyo a las fuerzas más consolidadas.
La tercera vía venía apareciendo durante el transcurso del funcionamiento del Congreso, tanto en las sesiones ordinarias como las extraordinarias, en los proyectos tratados en comisión y los que no llegaron a tratarse, así como los que tampoco alcanzaron a desarrollarse en ambas Cámaras, los que prosperaron o quedaron bloqueados.
¿Cuál es el principal motivo por el que fue apareciendo la tercera vía? Por el desagrado, descontento, disconformidad, desacuerdo, con los partidos políticos de origen y/o los frentes que conformaban, pero muy especialmente por sus desavenencias y enfrentamientos casi permanentes con La Libertad Avanza y el kirchnerismo y sus dirigentes.
¿Por qué son temidas las terceras vías? Porque restan votos en las elecciones a las opciones más sólidamente estructuradas, cuyas bases están arraigadas en núcleos duros pero con necesidad de cautivar al resto del electorado. Como suelen ser más moderados y mostrarse en el centro, con variadas inclinaciones hacia la derecha y la izquierda, dependiendo de su conformación y organización, atraen a un votante promedio que no comulga con los antinomios más populosos presentados para enfrentarse en las elecciones, a la vez que a aquellos que, con parsimonia y arrastrando los pies, van a votar portando en una mano la apatía y en la otra el voto forzado por la obligación constitucional que, de no haberla, los encontraría sentados en un sofá de sus casas.
Las elecciones venideras forzaron la aparición de la tercera vía en la forma de acuerdos. Si bien la Ciudad de Buenos Aires no vio el reflejo de una aparición de una tercera opción válida de voto porque quedó atomizada en partidos que eran desprendimientos de raíz tanto del PRO sostenido por el Jefe de Gobierno del distrito, Jorge Macri, como del kirchnerismo encabezado por Leandro Santoro, el frente fundado por Mauricio Macri, Juntos por el Cambio, no logró presentarse como un bloque partidario compacto pese a la tracción de la figura de Martín Lousteau.
La provincia de Buenos Aires, por ser el distrito de mayor ponderación numérica en las elecciones, trae consigo ingredientes políticos que sustentaron la aparición de alianzas. Éstas serán una opción diferente a la del kirchnerismo que gobierna el distrito bajo la figura de Axel Kicillof, que apenas logró un acuerdo meramente electoral con Máximo Kirchner en representación de La Cámpora y el kirchnerismo sustentado por la ex presidenta Cristina Kirchner, y el Frente Renovador de Sergio Massa, con el sello de Fuerza Patria. Axel Kicillof cuenta con su propio movimiento denominado Derecho al Futuro, pero decidió, luego de una importante y urgente reunión, sumarse al resto. La opción que enfrenta con suficiente fuerza, incluso para darle vuelta la elección a la pretendida permanencia del kirchnerismo y el propio gobernador, es la de La Libertad Avanza que finalmente se presenta con el PRO, a través de un acuerdo electoral y que, según las encuestas, emparenta en números al oficialismo de la provincia.
En una editorial anterior de @Haceinstantes desarrollé el tema de los intendentes que, perteneciendo al PRO, y en desacuerdo con esta alianza forjada con el aval de Mauricio Macri y negociada por Cristian Ritondo, Diego Santilli y Guillermo Montenegro con Sebastián Pareja, titular de La Libertad Avanza en el distrito, se escindieron, tales los casos de María José Gentile de 9 de Julio, Pablo Petrecca de Junín y Javier Martínez de Pergamino. Soledad Martínez, de Vicente López, casi queda del lado de este lado, pero, siendo del riñón de Jorge Macri, fue convencida para quedarse. No llegaron a fundar una tercera vía, pero sus movimientos serán observados con detenimiento, ya que enfrentaron a su propio partido para no formar parte del acuerdo electoral con el partido de Milei.
Así es como aparece como tercera vía, Somos Buenos Aires, de Facundo Manes, a la que se agregaron intendentes de extracción radical, separados de Juntos por el Cambio, y por ende del PRO y, desde ya, del partido de Milei. Encontramos un partido que pertenece a Juan Schiaretti, llamado Hacemos, más otros jefes comunales como Fernando Gray, de Esteban Echeverría, Guillermo Britos, de Chivilcoy, y Julio Zamora, de Tigre. La Coalición Cívica y la representación de Emilio Monzó, Joaquín de la Torre, también son parte del armado así como el GEN que aportó sus dirigentes. Hay otros radicales del ala de Martín Lousteau como Pablo Domenichini y Miguel Fernández que responde a Maximiliano Abad.
Y hay unos cuantos frentes más, que se presentan como opciones en las elecciones de la provincia de Buenos Aires: Nuevos Aires, integrado por radicales preferentemente, entre los que se encuentra Gustavo Posse, ex intendente de San Isidro, Unión y Libertad con Carlos Kikuchi, que fue el armador político de Javier Milei en las elecciones de 2023, Potencia, con la ex vicepresidenta de la Unidad de Información Financiera, integrada por el Movimiento de Integración y Desarrollo de Fernando Mascetti, por el Partido UNIR de Alberto Asseff y otros espacios de derecha. Los partidos de izquierda van fragmentados en estas elecciones, tal como ocurrió en las anteriores, pero no como una tercera vía sino en su propia representación que no implica un armado alternativo.
La tercera vía, de nacimiento reciente, tras una reunión que contó como anfitrión a Ignacio Torres, gobernador de Chubut, tuvo como protagonistas a otros cuatro primeros mandatarios provinciales, Martín Llayora de Córdoba, Maximiliano Pullaro de Santa Fe, Carlos Sadir de Jujuy y Claudio Vidal de Santa Cruz, además de contar con la presencia del ex gobernador cordobés, de peso en los armados de una tercera vía, Juan Schiaretti. Con estos nombres y otros que con el tiempo pudieran surgir, se está preparando una alternativa para jugar en las elecciones de 2027. Hasta que ese momento llegue, el juego será en el Congreso de la Nación, diferenciándose de La Libertad Avanza y del kirchnerismo. Esto traerá la consecuencia más dura y desafiante para el gobierno de Javier Milei: dejar de contar con quienes, en forma fluctuante, pero muchas veces cercanos al convencimiento que el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el propio presidente podían lograr, hicieran prosperar los proyectos de ley enviados por el Ejecutivo al Poder Legislativo.
Si bien descartaron estar junto a Somos Buenos Aires, aquella vía que en un anterior párrafo expliqué cómo se armó para competir en la provincia de Buenos Aires, podrían evaluar algún acuerdo en la Ciudad de Buenos Aires. Esto sólo se podría dar si Mauricio y Jorge Macri reconstruyeran Juntos por el Cambio en el distrito, con todas las fugas que vienen drenando el frente. Pero resultaría inviable si el PRO decidiese aliarse con La Libertad Avanza en la ciudad. Ahí quizás miren con cariño a Martín Lousteau para sumar fuerzas.
El desafío será el Congreso de la Nación, para lo cual se busca tener la mayor representación posible a través de estas elecciones. Allí se medirán todos los espacios políticos, para lo cual habrá que estar atentos al crecimiento que pueda tener una tercera vía, que a su vez estará relacionado con el desenvolvimiento del plan económico del gobierno y el rol que desempeñará la oposición.
Por María Belén Aramburu
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