Otro triunfo de Juntos por el Cambio con marcada interna, por Belén Aramburu
El joven gobernador electo goza de una larga trayectoria en la política, sin ser improvisado y con fuertes convicciones.
Ignacio Torres, “Nacho” para los conocidos y dirigentes políticos cercanos, se ha convertido en el joven gobernador, con apenas 35 años que, habiéndose postulado por el frente Juntos por el Cambio, marcó una diferencia de 1,6%, con su oponente Juan Pablo Luque, quien fue con el peronismo y el kirchnerismo unidos en esta oportunidad, con Frente Arriba Chubut. La intendencia de Rawson, capital de Chubut, también logró el triunfo de Juntos por el Cambio a través de la reelección de Damián Biss, mientras que, la intendencia de Comodoro Rivadavia, permanece bajo el ala del actual viceintendente, Otar Macharashvili, de Alianza Arriba Chubut.
El joven gobernador electo goza de una larga trayectoria en la política, dada su edad, y particularmente en este frente, a través del PRO, desde que comenzó con la militancia estudiantil en su escuela en Trelew, continuando con Graciela Ocaña, presidiendo la juventud partidaria de Confianza Pública, ocupándose más tarde del armado de la Fundación Pensar en Chubut, luego de haber recibido un llamado del PRO, y habiendo trabajado en la delegación provincial del PAMI, llegando a ser diputado y senador nacional por Juntos por el Cambio.
Ningún improvisado y con fuertes convicciones, Ignacio Torres, licenciado en Administración de Empresas, hijo de una docente y un empresario vinculado a la industria del petróleo, supo darle otro triunfo a Juntos por el Cambio, que continúa coloreando el mapa de amarillo en esta primera etapa de elecciones desdobladas y anticipadas respecto de las nacionales. Y, de este modo, “Nacho”, como así lo llaman Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, logró el abrazo entre ambos contrincantes de la interna rumbo a las PASO, y que le levantaran sus brazos, ubicándose uno a cada lado del ganador, señalando un triunfo del frente en otra provincia más a sumar para la oposición.
Si bien el triunfo de Torres juntó en el mismo escenario a los dos rivales de Juntos por el Cambio en las próximas PASO, la distancia entre ellos sigue siendo muy notoria. No sólo porque saben que el éxito en las primarias es la antesala obligatoria para alcanzar las generales, que enfrentará al ganador a los reales opositores en las elecciones, sino también porque esa diferenciación, marcada a fuego a conciencia, es la que interpretan, llevará a uno o a otro, a salir favorable en la primera instancia.
Las diferencias las siguen marcando a través del contenido de sus discursos, del tono de voz, de la gestualidad corporal, transmitidos mediante sus apariciones públicas publicitarias, en medios de comunicación y en recorridos por las calles de las ciudades y pueblos del país, aún en campaña. Para el tiempo que resta, que está delimitado por pocos días rumbo a las PASO, el discurso más duro de Patricia Bullrich, se contrapone a la moderación del de Horacio Rodríguez Larreta. A la identificación de la ex Ministra de Seguridad con el ex presidente Mauricio Macri, se oponen las críticas del Jefe de Gobierno porteño hacia él y su gestión. La mayor apertura hacia los otros partidos del frente y dirigentes políticos peronistas no kirchneristas, es más de Larreta que de Bullrich. Incluso con la fallida incorporación de Juan Schiaretti, luego de la negociación llevada a cabo por Larreta, esto fue más notorio aún.
En esta adhesión, como lo hace Bullrich, o separación, como lo hace Larreta, del ex presidente Mauricio Macri, va envuelto el futuro liderazgo del partido, ya que si Patricia fuese la vencedora, mostraría filas cerradas con Macri, y si Horacio obtuviese el triunfo, se atribuiría el liderazgo del partido y del frente. Mientras apoya a su primo Jorge Macri para que gane las PASO en la Ciudad de Buenos Aires, fortín del PRO desde que el ex primer mandatario fuese jefe de gobierno por ocho años, seguido en la gestión por su ex Jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, Mauricio Macri continúa enviando señales, en el ámbito nacional, hacia Patricia Bullrich.
Lo que tanto Larreta como Bullrich están obsesionados por demostrar, es quién de ellos y los dirigentes políticos que los acompañan en sus listas, son los verdaderos generadores del cambio, que atraerían el voto de todos los que, más allá del núcleo duro y cautivo partidario y frentista, va en busca de un giro que demuestre la culminación del último gobierno de Unión por la Patria y de su impronta kirchnerista. La diferenciación no sólo pasa por lo anteriormente mencionado que destaca a Bullrich y a Larreta, sino también, y principalmente, por la distinción que los caracterice del kirchnerismo en primer lugar, y del oficialismo actual en términos generales.
“El rival es el kirchnerismo”, recuerdan muchos en Juntos por el Cambio, para los que no parecen tenerlo claro, ya que sea quien fuese el vencedor o la vencedora de la interna, la futura gestión de gobierno o función de oposición, será conjunta. Será el momento del abrazo sincero y de ideas consensuadas, provenientes de integrantes de un mismo equipo. Por ellos y su unidad partidaria, y porque los argentinos no podrán ser espectadores de mezquindades políticas mientras pretenden que se resuelvan cuanto antes sus acuciantes problemas, comenzando con los económicos.
María Belén Aramburu
14.7ºc