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26/07/2023

Massa: El difícil equilibrio de ser funcionario-candidato, por María Belén Aramburu

Pudiendo ser funcionario y candidato, algunos optan por salir de la función pública y ponerse al hombro la campaña electoral, sobre todo, si el cargo en cuestión es el de presidente de la Nación para los próximos cuatro años.

Massa: El difícil equilibrio de ser funcionario-candidato, por María Belén Aramburu

Pudiendo ser funcionario y candidato, algunos optan por salir de la función pública y ponerse al hombro la campaña electoral, sobre todo, si el cargo en cuestión es el de presidente de la Nación para los próximos cuatro años. De hecho, en muchos países del mundo, la opción de la reelección de un presidente, lo pone a éste en situación de candidato, asumiendo una campaña propia, sin dejar el cargo, con la consecución del ejercicio de las tareas que les son propias al Poder Ejecutivo.

Ser funcionario y candidato a la vez es tanto cuestionado como aceptado. Los que rechazan la opción siempre son los que se oponen a la probabilidad del triunfo del que ejerce el doble rol, pero aún así aceptan, finalmente, aunque más no sea de mal grado, la campaña electoral que se desenvuelve ante sus ojos. Claro que, este doble rol, tiene sus ventajas y sus desventajas.

En términos generales, del lado de las ventajas, para cualquier funcionario que se presente como candidato, está la posibilidad de mostrar las acciones y actos de gobierno implementados y a implementar, que traen y traerían beneficios a la ciudadanía, traducida en potenciales votantes. Del lado de las desventajas están esas mismas acciones y actos de gobierno que pueden ser evaluadas en sentido contrario, como aquellas que, lejos de mejorar el nivel de vida de los habitantes, lo perjudican, argumentos utilizados por los oponentes del candidato, sumadas a aquellas que, objetivamente tengan un bajo puntaje de consideración tanto de dirigentes como de ciudadanos.

Pongamos como ejemplo al Ministro de Economía, Sergio Massa. Luego de ser ungido como candidato por la vicepresidenta, Cristina Kirchner, comenzó a estar en modo campaña durante el ejercicio de su función administrativa que, ni más ni menos, concierne al desenvolvimiento de la economía en nuestro país. Considerando el alto índice inflacionario, la negociación con el Fondo Monetario Internacional, la falta de reservas para asumir los compromisos domésticos e internacionales, la escapada del valor del tipo de cambio, las medidas recientemente adoptadas para contener los precios de los bienes de consumo más indispensables, el establecimiento del dólar agro, y otros, el funcionario tiene adeptos así como también, fuertes contrincantes en la contienda electoral.

A sabiendas de que el Ministro de Economía, ya como candidato, necesita del apoyo explícito de quien detenta el caudal de votos mayoritario del núcleo duro dentro de su espacio, o sea, de Cristina Kirchner y de los dirigentes del kirchnerismo, incluida La Cámpora, se encuentra en un lugar difícil cuando, en plena negociación con el Fondo Monetario Internacional, y con un conocimiento profundo y cercano de lo que la modalidad de ésta representa para el kirchnerismo, se acerca al organismo para obtener un desembolso que haría viable saldar compromisos con éste, además de asegurar algunas reservas que están en franca caída, siempre de la mano de condicionamientos externos. La consideración de “positivas”, por parte del Fondo, de las medidas cambiarias e impositivas, para “fortalecer las reservas y consolidar el camino al orden fiscal”, fueron tomadas como un acercamiento hacia el ministro y su gestión, un guiño que éste necesita en el camino de su consolidación, pero que lo aleja del kirchnerismo, que lo estaba acompañando, incluso con apariciones públicas de la vicepresidenta en ese sentido, que hoy han desaparecido, mientras Sergio Massa intenta calmar y demostrar solidez ante el mercado internacional.

La inflación es otro palo en la rueda. En la Argentina, tal como sucede en el resto del mundo, la gente vota con el bolsillo. El empobrecimiento de la población obliga a tomar medidas urgentes contra la inflación, antes incluso de las elecciones, ya sea por una cuestión obvia de afectación de la calidad de vida de los ciudadanos, como de la propia conveniencia del gobierno si pretende ganar las elecciones. El ejercicio de la función pública, para un candidato, como hacía referencia anteriormente, lo coloca en una situación peligrosa, de no llegar a obtener los resultados esperados y esperables, en el rubro que le compete, que, en este caso, es de primordial importancia. Mostrar resultados positivos de los temas que aquejan a los ciudadanos-votantes, es fundamental para un funcionario-candidato, pero, como aclaré, concerniente al tema del que se trate, éste puede jugar a favor o en contra.

Lo mismo sucedió durante el almuerzo en La Rural con la cúpula de la Sociedad Rural Argentina. Con un duro cuestionamiento desde el discurso del presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, respecto de las últimas medidas adoptadas por el gobierno, que derivó en algunos murmullos y un breve silencio incómodo, palabras, posteriormente apaciguadas por Sergio Massa, quien explicó los términos de la negociación con el Fondo Monetario, sus derivaciones, y la implementación del dólar agro, endulzando los oídos de quienes querían escuchar el anuncio sobre la eliminación de las retenciones a las economías regionales a partir del 1ro de septiembre. Las palabras de cierre del Ministro de Economía le sumaron puntos al afirmar que “creo en la propiedad privada, creo en la suma de capital y trabajo y creo en el campo como motor de la economía argentina”. Sentado en la mesa con Nicolás Pino y Marcos Pereda, el vice de la SRA, resultando algo extraño, en ese ámbito, verlos juntos, dada la procedencia partidaria de Massa, pudieron expresar todos, en voz alta y en la intimidad de la mesa, la valentía que para ellos significaba, permitiendo a ambas partes asumir sus posiciones, y a Massa, presentarse como candidato ante un público más hostil a sus medidas, que, en definitiva, lo mostró favorecido.

La suba de alícuotas de importación también tiene su impacto sobre los precios, además de un dólar agro que incide en los insumos de engorde de cerdos y pollos, por lo que se verá, y ya se está registrando en los comercios, un incremento de los precios de la carne y sus derivados. La inflación estimada por el Fondo Monetario es del 120%. Y ni hablar de los que aumentan “por las dudas”, tema que he desarrollado en profundidad en otra editorial de @Haceinstantes. El índice inflacionario no le permite respiro al Ministro de Economía y es un talón de Aquiles difícil de sortear, como ya se sabe.

Siendo funcionario-candidato deberá mantener el delicado equilibrio que, en situaciones críticas, es menester asumir. Y Sergio Massa demostró saber moverse en aguas turbulentas.

María Belén Aramburu

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