Larreta-Bullrich: la interna que hiere a Juntos por el Cambio, por Belén Aramburu
La rivalidad entre ambos ha llevado al extremo de poner en duda la seguridad y acciones de gobierno.
Sucede con las internas cuando el de enfrente es el adversario político. Pero también sucede cuando el de enfrente se convierte en el adversario a quien pretender ganarle las elecciones, pero siendo del mismo frente, y aún peor, del mismo partido.
Paradojas si las hay, Unión por la Patria se presenta en las próximas elecciones con un candidato unificado, habiendo sido el kirchnerismo el mentor de las PASO con un proyecto de ley que fue sancionado en el Congreso, vale decir, con el consenso del resto de los partidos representados por sus legisladores. El Ministro de Economía, Sergio Massa, solo se enfrentará a Juan Grabois, habilitado por Cristina Kirchner para mantener una seudo o aparente interna, que también servirá para medir fuerzas. Mientras tanto, Massa se muestra como el candidato de todos, sin escatimar fotos con ningún funcionario o dirigente del frente.
En Juntos por el Cambio sucede todo lo contrario. La guerra desatada entre el Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta y la ex Ministra de Seguridad y titular en licencia del PRO, Patricia Bullrich, tiene la intención de mostrar sus diferencias en cuanto al contenido y estrategias para quien llegue a tomar las riendas del poder, de resultar electo/a. Mientras Bullrich, alineada con el ex presidente Mauricio Macri, representa al núcleo duro del votante macrista, a aquel que solamente votaría al dirigente que represente las ideas que está exhibiendo la ex ministra, las primigenias partidarias, Larreta, en su modo aperturista, extiende sus brazos al sector político del peronismo, de la versión antikirchnerista, moviéndose, cómodamente, en espacios sustentados por líderes y gobernadores radicales, de modo de ampliar, lo máximo posible, su base electoral, y que le permita mostrarse como moderado ante el electorado, intentando captar, a su vez, al indeciso o independiente.
La rivalidad entre ambos ha llevado al extremo de poner en duda la seguridad y acciones de gobierno, en el distrito de la ciudad de Buenos Aires, ante la multiplicación de eventos piqueteros que, casi a diario, cortan las calles porteñas, aunque se trate de protestas contra las medidas de política económica del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, frente al Ministerio de Desarrollo Social, territorio político de Victoria Tolosa Paz, afectando la zona geográfica de la ciudad y su circulación y tránsito.
Mostrándose como la dirigente que sabe imponer el orden, habiendo ejercido el cargo en Seguridad de la Nación, hace algunas horas, y con los piquetes y el acampe en la 9 de Julio, que nuevamente alteraron el orden de las calles porteñas, Patricia Bullrich afirmó que era “otro día de caos: la Ciudad es tierra de nadie”, para agregar, en la pretensión de sumar de este modo, puntos a su campaña, un contundente: “conmigo esto se acaba”, desmereciendo la labor ejecutiva del jefe de gobierno que, podría trasladarse a nivel nacional, de resultar electo.
El gobierno porteño, alineado con Rodríguez Larreta, y en aras de asumir un próximo gobierno nacional, ha decidido proteger, mientras pueda, a su primer mandatario, para que no sea el Ejecutivo quien se encuentre en la obligación de responder cada una de las embestidas de Patricia Bullrich. En este caso fue el Jefe de Gabinete, Felipe Miguel, quien salió a cuestionarla remitiéndose a su pasado reciente en el gobierno de Mauricio Macri: “cuando fue Ministra de Seguridad Nacional no se levantaron los piquetes ni se interrumpieron los accesos a la Ciudad”. Era la época en que la titular del Ministerio de Desarrollo Social era Carolina Stanley. Miguel fue más allá entonces, al hacer referencia al uso de las pistolas Taser: “Ya estamos capacitando a los policías que van a usarlas para lugares cerrados”, en este punto, más coincidente con Bullrich y la defensa que de ellas hizo, incluso, en su propia gestión.
Pareciera que la pretensión de Patricia Bullrich es la de dejar expuesta a Horacio Rodríguez Larreta respecto de una supuesta mala gestión de gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, que se trasladaría a nivel nacional en caso de ser presidente, contrarrestando la crítica a una probable gestión exitosa de resultar ella electa. Tal es así que, en el último cruce verbal, el cuestionamiento de la ex ministra versó sobre los días sin clase en la Ciudad de Buenos Aires, afirmando que sólo hubo “71”. Y, al igual que en oportunidad de su crítica hacia la falta de eficiencia por el manejo de piquetes y acampes, afirmó con firmeza: “conmigo, esto se acaba”, de modo de diferenciarse de una probable gestión suya, al frente del gobierno nacional.
Siguiendo en la misma línea de protección al Jefe de Gobierno porteño, la que salió a responderle, fue la titular del Ministerio de Educación del distrito, Soledad Acuña, aclarando por Twitter que “te informaron mal, este año en CABA ya tuvimos 85 días de clase”. Sumando detalles a los argumentos de Bullrich sobre la causa atribuible a “las medidas de fuerza de los sindicatos docentes” que, con su gestión, finalizarían, Acuña destacó que “los paros en la Ciudad no suman ni el 20% de acatamiento y la mayoría de los docentes no adhirió a medidas de fuerza”. La Ministra de Educación, por su parte, no ahorró palabras para cuestionar la procedencia de los datos, sugiriendo que “la Coalición de la Educación debería citar la fuente del informe y sus especialistas firmarlo, para ver qué evidencia conforma el análisis y quiénes lo acreditan”. De esta manera estaría poniendo en tela de juicio los datos, en este caso los relacionados con la educación, pero que podrían hacerse extensibles a otros temas, por su supuesta falta de veracidad, pretendiendo dejar expuesta a la candidata presidencial.
El resultado de este enfrentamiento, en números, sería, por el momento, de un empate técnico, más, menos, para uno o para otro. Distinta es la situación en la provincia de Buenos Aires, en la que, el candidato de Rodríguez Larreta, Diego Santilli, estaría mostrando una ventaja sobre el de Bullrich, Néstor Grindetti. De todos modos, quienes seguimos las encuestas de cerca, observamos cómo van y vienen unos y otros, aunque algunas se presenten con mayor continuidad respecto de la intención de voto, sabiendo que todo puede cambiar, sobre todo en el momento de las elecciones, más allá de las tendencias, a nivel nacional y de los distritos.
Me pregunto cómo se relacionarán Larreta-Bullrich, Bullrich-Larreta, después de las elecciones y, consecuentemente, luego de conocerse su resultado, ya que, constituyéndose en el próximo gobierno u oposición, los acuerdos serán indispensables, sobre todo, los necesarios e imprescindibles para quien ejerza la presidencia de la Nación. Un bien político importantísimo, a la hora de poner los tantos sobre la mesa, es el del caudal de votos, que legitima las medidas de gestión gubernamental. Y, por su parte, Elisa “Lilita” Carrió ofrecerá, como socia desde la Coalición Cívica, la función de interpeladora permanente ante su consideración de cualquier probable irregularidad, con lo cual ese rol permanecerá cubierto con creces, tal como lo hizo durante el gobierno del ex presidente Mauricio Macri.
Mientras el oficialismo se aseguró no ir a las PASO en las presidenciales, evitando atravesar la sangría que se estaba viviendo, producto de su propia gestación, el frente opositor no puede trascender su interna, y menos aún siendo del propio partido fundacional, el PRO, lo que dejará heridas abiertas y expuestas por doquier.
María Belén Aramburu
14.7ºc