Voto "no positivo" al Congreso paralizado, por Nacho Girón
Los años electorales como este 2023 incluyen un drama muy particular en la Argentina: la parálisis absoluta del Congreso.
Los años electorales como este 2023 incluyen un drama muy particular en la Argentina: a la inestabilidad, a la especulación financiera, a las peleas constantes entre unos y otros… hay que sumar: la parálisis absoluta del Congreso. Y no es una exageración: el histórico edificio legislativo está prácticamente cerrado, acumulando polvo o como mucho con reuniones de rosca que jamás se traducen en leyes.
Y si te parece un poco fuerte lo que digo, los números no nos dejan mentir... En lo que va del año, el Congreso (todo) sólo sesionó... 8 veces. Sí, 8 veces, de las cuales apenas 4 fueron para aprobar proyectos.
Según los datos actualizados del periodista José Di Mauro de El Parlamentario, el Senado solo tuvo 4 sesiones. Una el último día de febrero, la que se conoce como “preparatoria”, donde se ratifica a las autoridades y nada más (de hecho dura 10 minutos), y solo 2 sesiones para tratar proyectos, en marzo y en abril; de hecho, la última vez que el Senado se reunió para discutir leyes fue el 13 de abril. Y la última vez que se vieron las caras fue el 11 de mayo, cuando recibieron a Agustín Rossi para su informe como jefe de Gabinete.
En Diputados también hubo 4 sesiones pero solamente 2 para tratar proyectos: una en marzo y otra en abril; la última, en este caso, fue el 19 de abril. Las otras 2 fueron los informes de Rossi, en marzo y junio.
Para todos los caminadores de los pasillos del Congreso, 2023 se encamina a ser el año de peor desempeño legislativo desde el regreso de la democracia.
Más número duros, letales: en este año negro en materia legislativa... se aprobaron apenas 14 leyes. Algunas relevantes, como el Plan de pago de deuda previsional, el Fortalecimiento de la justicia federal de Santa Fe o el Alcohol Cero, pero seamos sinceros: aunque seguramente muchos legisladores nacionales seguramente viven comprometidos con su función de representantes del pueblo y sus provincias, están sancionando muy poco.
Cuento todo esto, porque después de demasiadas semanas el oficialismo y la oposición terminaron de negociar una sesión en Diputados para regular los préstamos hipotecarios UVA.
Que ese sea el asunto a discutir sirve como ejemplo perfecto para significar la mezquindad que muchas veces se vive en el Congreso: aceleran o cajonean determinados proyectos no por la conveniencia de esos textos para la población sino por pura conveniencia política.
El gran problema de lo que te cuento es que esta situación se repite sistemáticamente desde hace demasiado tiempo sobre todo en los años en los que elegimos nuevo presidente: por ejemplo, en 2019 el Congreso tuvo la menor cantidad de sesiones de los últimos 10 años. Y en 2015, el último de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta, el desempeño fue igual de horrible.
¿Y en los años NO electorales? Lamento decirte que la situación no mejora mucho.
Algún defensor del Congreso que se indigne con lo que estamos diciendo podrá decir: bueno, pero las leyes que sancionamos son trascendentales para el país.
Claro, de esos pasillos salió la Ley de la Emergencia de la Democracia después de la última dictadura, la Convertibilidad, la Emergencia Económica o la Igualdad de Género (por citar sanciones históricas) o la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos, la Ley para prevenir el acoso callejero hacia las mujeres o la Ley de Talles (por citar sanciones del año en curso).
Sin embargo, el Congreso también es el escenario de proyectos disparatados: la declaración del día nacional del micrófono; la declaración de la ciudad de Campana como "Capital Nacional del Asado de Tira"; de Ushuaia como "Capital Nacional de la Noche más larga"; de Avellaneda como capital nacional del fútbol; de Mercedes como capital nacional del salame quintero y puedo seguir horas.
Con todos estos lamentables récords a cuesta… ¿tendremos, los argentinos, el Congreso más vago del mundo? Con los números a la vista, la respuesta es bastante obvia. Nuestro voto es claramente NO positivo a seguir así.
Nacho Girón
14.7ºc