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14/04/2023

La interna en el PRO reacomoda a Juntos por el Cambio, por María Belén Aramburu

Los liderazgos dentro de Juntos por el Cambio deben ser claramente establecidos y sostenidos, tanto dentro del frente político como hacia afuera, a la ciudadanía.

La interna en el PRO reacomoda a Juntos por el Cambio, por María Belén Aramburu

El estallido de la interna del PRO a través de la decisión del Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de un desdoblamiento concurrente de las elecciones en la ciudad de Buenos Aires, votándose el mismo día que las elecciones nacionales, pero con boletas separadas, sumándose la boleta única electrónica para las categorías del distrito, chocaron con los intereses de su propio partido y la falta de un consenso previo para arribar y anunciar dichas medidas.

Habiendo aclarado que “como jefe de gobierno, me toca la responsabilidad de decidir cuándo y cómo se vota en la Ciudad”, y sumando en su discurso al ex presidente Macri y al frente al cual pertenece, en su enunciación de la utilización de la boleta única electrónica, “que es una bandera del PRO, que inició Mauricio en la Ciudad en el 2015 y que también promovimos junto a todos Juntos por el Cambio a nivel nacional”, Horacio Rodríguez Larreta generó una ruptura, de manera consciente y buscada, en su modo de relacionarse con sus socios, no sólo en la alianza que conforma con ellos, sino, y principalmente, con sus pares en su propio partido.

Las reacciones no se hicieron esperar. Más allá de las declaraciones públicas conocidas por todos, del resto de los dirigentes políticos del PRO, en especial de Mauricio Macri, lo que se le reprocha a Rodríguez Larreta, es no haber trabajado “en equipo”, no haber consultado con el ex presidente ni con “las dos candidatas a presidenta que son Patricia Bullrich y María Eugenia Vidal”. Esto traerá también como coletazo, lo saben, repercusiones en las elecciones provinciales respecto de la implementación de lo que puede ser la misma modalidad, de ser posible técnica y políticamente. Además de aquellas que se están percibiendo en sus socios.

El radicalismo se divide entre los que son más afines al núcleo mas duro del PRO encarnados principalmente por Mauricio Macri y Patricia Bullrich, y los que tienden a la moderación demostrada por Horacio Rodríguez Larreta, quien busca extender las fronteras de Juntos por el Cambio, trascendiendo los tres partidos que lo componen y ampliando lo máximo posible su extensión, a más afiliados que los actuales que adhieren a su candidatura y posicionamiento.

La propia división de la Unión Cívica Radical, inclina a varios, no a todos, a favorecer la candidatura de Martín Lousteau a la Jefatura de la Ciudad de Buenos Aires y, sin haber definido aún quiénes serán los precandidatos presidenciales, más allá de sus ambiciones, todos se preguntan de qué boleta hubiese estado colgado Lousteau de no haber habido desdoblamiento de elecciones en la Ciudad, ¿de la de Larreta?, o ¿de la de Gerardo Morales?, siendo que este último es de los más probables a presentarse, aunque también aspiracional, desde alguna perspectiva larretista, a acompañar al Jefe de Gobierno porteño en la fórmula para vicepresidente.

No cabe ninguna duda que Rodríguez Larreta demostró autonomía e independencia del ex presidente, Mauricio Macri. Rompió con las ataduras que lo vinculaban al padre fundador del PRO, a sabiendas del enojo que esto iba a producir. Desde este acto consciente, buscó hacer explícita su autonomía dentro del partido y de Juntos por el Cambio, a la vez que dejar claramente expresada, una posición de solidez y autoridad hacia el electorado, confiado en que, hay muchos más que aquellos que no lo votarían por adherir a las ideas más ortodoxas que contribuyeron a la construcción inicial del PRO y se perpetúan en pos del mantenimiento del partido, inclinados a votar a Patricia Bullrich tal como lo hubiesen hecho por el ex presidente Macri.

Con mensajes teñidos de un tono conciliador, mesurado y moderado, Horacio Rodríguez Larreta va por los votos que le son propios, con la pretensión de sumar a los indecisos, al electorado independiente que está por fuera de la grieta de la que se escapa permanentemente, y cree estar sostenida, desde el interior del frente, por el PRO más duro. Muchos le criticaron este tipo de mensaje por considerarlo más blando y más proclive a las segundas vueltas electorales. Pero convencido de sus ideas, intereses e intenciones, lo sigue llevando como bandera, distinguiéndose de Macri, Bullrich, y ahora también de Vidal.

La toma de decisiones en torno de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, exigía, de parte del PRO, que Rodríguez Larreta se definiera en relación con la candidatura del primo del ex presidente y Ministro de Gobierno del gobierno porteño, Jorge Macri, a quien el Jefe de Gobierno consideró, aunque dejando la última palabra a la justicia, en relación con sus avales judiciales en cuanto al distrito de pertenencia. Es que los encuentros públicos entre Larreta y Losteau fueron frecuentes y el Jefe de Gobierno ha demostrado, en varias oportunidades, su inclinación por este candidato.

En una de las últimas reuniones con Macri, el tema en cuestión fue el apoyo a un solo candidato del PRO para darle la pretendida continuidad al partido en la Ciudad. Pero el desdoblamiento de elecciones puede dejar en una posición más favorecida a un Losteau que, si se hubiese colgado de una boleta nacional con algún candidato radical, se hubiese presentado más débil para las elecciones porteñas. Además, hay otros candidatos en la Ciudad, que no bajaron pretensiones. Uno es el Ministro de Salud, Fernán Quirós, muy avalado por Lilita Carrió, y la otra, la Ministra de Educación, Soledad Acuña. Siguen en carrera y compiten con el candidato del ex presidente, que lo es también de Patricia Bullrich y de María Eugenia Vidal.

Todos pueden ver, en este movimiento, una crisis. Y muchos, también, una oportunidad. En el oficialismo, ésta se vio reflejada en la distracción en los medios y, por ende, en la opinión pública, de la centralidad que el episodio de violencia en el conurbano, protagonizado por la golpiza recibida por el Ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, en medio de la protesta de los colectiveros por el asesinato de Pedro Daniel Barrientos, y el enfrentamiento verbal con el Ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, devenido en posterior abrazo y entendimiento, sumado a la falta de apoyo que Berni recibió del gobernador Axel Kicillof. Sin candidatos firmes a la vista, y con operativos clamor hacia la vicepresidenta Cristina Kirchner, que van y vienen, el Frente de Todos festejaba la interna, impregnada de enojos, en el PRO.

En el PRO, la oportunidad está en el reacomodamiento de circunstancias y figuras políticas. Está claro que Mauricio Macri se erigió como el constructor de la edificación del frente desde el espacio que fundó. Desde esa función pretende que ser consultado, en forma permanente, sobre las decisiones trascendentes partidarias, en vistas a las próximas elecciones. Pero la determinación del Jefe de Gobierno porteño para las decisiones adoptadas para su distrito, con la potestad que le confiere el ejercicio de su función pública, y su demostración de autonomía y poder, para deslindarse de consensos partidarios y recorrer el país como candidato presidencial, mueve si o sí el tablero del juego político en el PRO y en Juntos por el Cambio. De hecho a Mauricio Macri se lo ve más alineado con Patricia Bullrich, quien pidió licencia en su trabajo de titular partidaria, para encarar la campaña hacia la Presidencia de la Nación.

Cada partido, dentro de Juntos por el Cambio, debe tener un referente claro que supere las internas lógicas sectarias por la campaña que cada dirigente lleve a cabo, en base a sus aspiraciones a cargos públicos para las próximas elecciones. A su vez, el frente, debe tener articulación aceitada de esos referentes, vinculados por fuertes compromisos que los lleven a diagramar una estrategia electoral que sea, a su vez, un programa de gobierno consensuado, y exhibido, en forma homogénea, al electorado, que podría dispersarse además de confundirse, ante la dispersión.

Los liderazgos dentro de Juntos por el Cambio deben ser claramente establecidos y sostenidos, tanto dentro del frente político como hacia afuera, a la ciudadanía. Tarea pendiente mientras se corre la carrera hacia unas elecciones decisivas para el desarrollo y destino de nuestro país.

María Belén Aramburu

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