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10/06/2024

El avance de la derecha en España y Francia y su parentesco con la Argentina

La demostración de fuerza del signo político e ideológico contrario al status quo vigente en ambos países puso en vilo a los primeros mandatarios de ambos países.

El avance de la derecha en España y Francia y su parentesco con la Argentina

Las recientes elecciones en España y Francia pusieron de manifiesto la inclinación de los votantes hacia la derecha. La demostración de fuerza del signo político e ideológico contrario al status quo vigente en ambos países, producto del resultado electoral obtenido para la representación y conformación del Parlamento Europeo, pone en vilo a los primeros mandatarios de ambos países.

Tal fue el cimbronazo del embate experimentado por Emmanuel Macron en Francia, que decidió convocar inmediatamente, apenas enterado sobre el resultado, a elecciones legislativas que, anticipadamente se llevarán a cabo el 30 de junio en primera vuelta y el 7 de julio en segunda, a través de un balotaje. ¿Qué partido pegó tal sacudón al presidente francés? Agrupación Nacional, de extrema derecha, cuya cara más visible es la de Marine Le Pen, hija de Jean Marie Le Pen. Su candidato, Jordan Bardella, de apenas 28 años, se alzó con un 32%, seguido por Valérie Hayer, con un 15,2%, quien representa al oficialismo, y Raphaël Glucksmann, el socialista que alcanzó alrededor del 14% de los votos. “Decidí devolver la palabra de nuestro futuro parlamento a través del voto”, expresó públicamente Macron tras conocerse los resultados, cuestión que había sido solicitada por Bardella en primera instancia.

¿Qué significa para el gobierno de Emmanuel Macron la convocatoria anticipada de elecciones legislativas? ¿A qué responde? Durante el período que abarca de 2017 a 2022, el Partido del primer mandatario, había sostenido la mayoría absoluta en la Legislatura, situación que cambió a partir de mediados del fin de ese lapso, debiendo recurrir a socios extrapartidarios de modo de lograr el tratamiento parlamentario de las reformas que deseaba realizar, y su posterior sanción de ser posible. Pero las condiciones dentro del Poder Legislativo empeoraron. El reciente triunfo de la extrema derecha, llevó a Marine Le Pen a afirmar que “estamos preparados para asumir el poder si los franceses nos dan su confianza”. Sin poder Macron ser reelecto en 2027, ella se pronuncia como una firme y probable candidata para ganar las próximas elecciones presidenciales.

“No puedo actuar como si nada hubiera pasado”, aseguró Macron. Y estro es totalmente cierto. ¿Qué lectura debiese hacer Macron ante el resultado de las elecciones europeas? Claramente que se ha manifestado en su contra una mayoría de votos de la oposición, producto del descontento y desencanto de gran parte de los ciudadanos de su país, que han encontrado en la extrema derecha, una salida que consideran una alternativa viable a la solución de sus problemas cotidianos. Le dijeron que no a Macron y emitieron un “voto bronca”, más allá de las propuestas de Le Pen y su candidato Bardella, quien es un hijo de la inmigración argelina e italiana, toda una novedad en representación del partido, y podría convertirse en el próximo primer ministro de Francia, con un discurso más moderado al compás del cambio de tono utilizado por su partido.

En un momento en que no se puede más que negociar para alcanzar la representación en la Asamblea, todos se muestran entusiasmados a la hora de alcanzar escaños parlamentarios, y hasta la izquierda se ilusiona con su pretensión de construir una alternativa a la extrema derecha. En 2022, Macron ganó las elecciones tras el balotaje, con un 58,54% de los votos, aunque con menos puntos que la vez anterior, en que había obtenido un 66,1%, superando a Marine Le Pen. Ese mismo año perdió la mayoría absoluta legislativa, ganando terreno Agrupación Nacional en la Asamblea Nacional. Un presidente que ha sabido negociar con otros partidos políticos para llegar al Poder Ejecutivo, tendría que hacerlo nuevamente y a contrarreloj ya que pareciera que, sin un acuerdo con Agrupación Nacional, su gobierno no podría sostenerse en el tiempo. La insatisfacción que trajo aparejado su segundo gobierno, ahora se pone a prueba una vez más.

Si bien se torna complicado encasillar al presidente Emmanuel Macron en el ámbito político, y si se lee a los analistas franceses nos percatamos de que a ellos les pasa lo mismo, su juego de alianzas permanente para ganar las elecciones, renovarse en un segundo período y sostenerse en el poder ante su incapacidad numérica para hacerle frente cuando de instalar políticas públicas y reformas se trata, lo ha mostrado débil, sobre todo en estos últimos tiempos. La similitud con la Argentina es el desgaste de los períodos consecutivos de gobierno, cuyo accionar lo alejó del electorado y sus intereses, quienes los vieron reflejados en un partido que ha vencido ganando terreno de a poco, tanto con fuertes adhesiones como con feroces críticas, al que ven como salvación, trascendiendo incluso la ideología e ideas que representa, tal como ha sucedido en nuestro país.

En España ha ocurrido algo semejante a propósito de las elecciones para integrar el Parlamento Europeo. No ha sido Vox, el partido de extrema derecha de ese país, sino el Partido Popular, de Alberto Núñez Feijóo, considerado de centro derecha y derecha, el que obtuvo un 34% de los votos frente a un 30% de los del PSOE, el Partido Socialista Obrero Español, partido del presidente Pedro Sánchez. El desgaste del presidente español se vio principalmente evidenciado por las sospechas de corrupción de su mujer, Begoña Gómez, asociadas al presunto delito de tráfico de influencias en los negocios, que casi lo llevó a renunciar, manteniéndose finalmente en el cargo.

Si se tratara de un plebiscito de sus gestiones, ni Macron ni Sánchez saldrían airosos ni ilesos de semejante instancia. Y aunque fuese como si se tratara de, el resultado sería igual de preocupante para ambos mandatarios. Su contrapartida: el crecimiento de la derecha en sus respectivos países y en Europa. Y es al Viejo Continente adonde viajará próximamente el presidente argentino Javier Milei. De ideología de derecha, francamente expresada y reconocida, participará de la Cumbre del G7 que tendrá lugar en Italia entre el 13 y el 15 de junio, invitado por la anfitriona Giorgia Meloni, presidenta del Consejo de Ministros italiano, con quien Milei tiene una gran afinidad ideológica que ha generado muy buenos vínculos entre ellos.

Así que, en el contexto de su viaje por Europa, Javier Milei iba a estar en París para llevar a cabo un encuentro bilateral con Emmanuel Macron, en la antesala de las elecciones que pondrán en juego el futuro del presidente francés, en la que iba a ser la primera visita oficial a un mandatario europeo desde que inició su gobierno y que hubiese ensanchado su pecho en medio de la reunión de concretarse, tras la victoria de la ultraderecha en Francia. También estaría por verse si el reciente traspié electoral de Macron sería de utilidad para impulsar el Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que recibe objeciones de parte del presidente francés. Una reunión que también hubiese sido de importancia por los trámites reiniciados por la Argentina para ingresar a la OCDE, con sede en París. Por cuestiones de índole doméstica conocidas, el presidente decidió suspender este encuentro y otros que tenía previstos hasta el momento, aunque no dejará de pasar por Madrid el día 21, feliz por la reciente derrota de Sánchez, para recibir el premio Juan de Mariana “en defensa ejemplar de las ideas de la libertad” y probablemente por Hamburgo, Alemania, el 22, para recibir también otro premio, el Hayek, que quizás derive en un encuentro con el canciller de ese país, Olaf Scholz, quien estuvo hace poco reunido con Macron, preocupados por el avance de la derecha en Europa.

En el marco de la reunión Cumbre del G7 Javier Milei probablemente se cruzará, no sabemos cuán cerca podrían estar, con Pedro Sánchez. El español se encargó de mostrar su apoyo al ex presidente Alberto Fernández, a la vez de quien en su oportunidad fue candidato por Unión por la Patria, Sergio Massa, y hasta cerró su campaña electoral junto a Héctor Daer, líder de la CGT, criticando a Milei por el cierre del ex Ministerio de la Mujer, entre otras cuestiones. “Es una aberración ver cómo la derecha tradicional en Argentina y en España abren los gobiernos a la ultraderecha”, agregando que “Milei no hubiera sido nunca presidente de Argentina si no hubiera tenido el apoyo de Macri, es decir, la derecha tradicional en Argentina”, sumando otro capítulo en el que se entrelazan las políticas y los dirigentes políticos de ambos países. Ya habían existido improperios por parte de ambos primeros mandatarios, luego de que uno de los ministros del gobierno español acusara a Milei de "ingerir sustancias”. La escalada verbal continuó y sobre el resultado de las elecciones en España por la integración del Parlamento Europeo se leyó a Milei expresándose por X, afirmando que “las nuevas derechas han arrasado en las elecciones europeas” y que “los pueblos de Europa han hablado y han revalidado con su voto nuestra visión”, realzando que fue “una derrota aplastante de la izquierda”.

El crecimiento de la derecha en Europa, expresado mediante las urnas, permite creer a Milei que de este modo se le abrirían los caminos en pos de sendos acuerdos con la Argentina, que a su vez le permitirían acceder a un mejor posicionamiento de su imagen a nivel nacional e internacional.

Por María Belén Aramburu

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