Editorial HI
21/07/2022

No es sólo el dólar, por María Belén Aramburu

Las últimas medidas para volver atractivas las inversiones en pesos no tuvieron la recepción esperada. La expectativa por las próximas no calman los mercados, y menos al ciudadano común.

No es sólo el dólar, por María Belén Aramburu
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i fuese sólo el dólar... Pero no es solamente el dólar con sus vaivenes, que sube, que baja, que sube, que baja, aunque siempre permaneciendo en valores que, desde la perspectiva de quien lo mire, obtenga beneficios o no, será distinta la interpretación, serán altos con una mirada comparativa frente a la moneda nacional.

El aumento del dólar y la inflación jaquean la economía argentina a tal punto que la incertidumbre deja poco margen de acción para todos, sobre todo para el ciudadano de a pie que no sabe qué hacer, salvo las cuentas para ver si llega a fin de mes. Acciones y bonos a la baja.

Cuando se hace referencia al dólar, la gente piensa en el “blue”, el comerciante piensa en el “blue”, los actores de la economía actúan en base al “blue”, mientras que solamente los funcionarios gubernamentales refieren al oficial, que es la base de las grandes operaciones. En esta dicotomía se genera una disociación entre la ciudadanía en general y el gobierno, que influyen en el momento de tomar decisiones. Y estas decisiones golpean fuertemente en la economía, por tratarse de movimientos que escapan a cualquier control por tratarse de un mercado ilegal que, en momentos de incertidumbre como estos, impactan directamente y a diario sobre los precios, que aumentan ostensiblemente, generando una distorsión en todas las variables de la economía.

Las últimas medidas para volver atractivas las inversiones en pesos no tuvieron la recepción esperada. La expectativa por las próximas no calman los mercados, y menos al ciudadano común. La brecha cambiaria trae aparejado un desequilibrio que se manifiesta día a día como expresé en mi última editorial de @Haceinstantes. Hay quienes encuentran un tipo de cambio atrasado que provocará la falta de dólares. En ese sentido, el ex Ministro de Economía de María Eugenia Vidal y del ex presidente Mauricio Macri en sus últimos días de gobierno, utilizó su cuenta oficial de Twitter para referirse a esta situación: “Atrasá el precio del combustible y te faltará gasoil. Atrasá la tarifa de transporte y te faltarán colectivos. Atrasá el tipo de cambio y te faltarán dólares”. Otro dirigente opositor, Guido Sandleris, ex presidente del Banco Central, utilizando la misma red social, expresó que “en un mes el mismo déficit fiscal (por junio) que en TODO 2019. Así no can a frenar la inflación.” De este modo, desde la oposición, se demuestra un sendero contrapuesto al del gobierno de Alberto Fernández.

Las advertencias lanzadas desde el oficialismo en cuanto a que el Banco Central no tiene en sus planes una devaluación ni un desdoblamiento del tipo de cambio, pese a que en las últimas horas corrió el rumor de la probabilidad de un dólar turista además del oficial. Con la medida a adoptar, de facilitar la liquidación de divisas de los turistas extranjeros, permitiendo el Banco Central la venta de moneda extranjera en entidades autorizadas con un monto máximo de US$ 5.000, ya que para los turistas era más atractivo el tipo de cambio paralelo, se espera recuperar parte del flujo de dólares que ingresan al país por esta vía. El acceso al mercado de capitales para el pago de insumos importados para sectores estratégicos es otra de las medidas que se implementarían, según trascendió luego de la reunión del gabinete económico de la ministra Silvina Batakis.

Pero como no es sólo el dólar y las medidas de política económica que se anuncien deben tener el suficiente respaldo político para que se implementen, siendo creíbles, confiables de ser eficientes y aceptadas por todo el arco del oficialismo y al menos parte de la oposición, como sucede en cualquier país del mundo, requieren, a su vez, del acuerdo explícito como una señal hacia los mercados.

Haberse reunido y mostrado juntos, no fue un aval suficiente para la dirigencia que acompaña al presidente Alberto Fernández y a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Y menos para los mercados y para la ciudadanía en general, la mayoría de la cual parece estar observando un juego de ping pong. La oposición no fue consultada y, por lo tanto no existe un nivel de consenso en este sentido. Es más, algunos dirigentes oficialistas creen que no es necesario lograrlo, mientras que un sector de ellos sí, sobre todo ante la inquietud que genera la interna dentro del Frente de Todos.

Si bien es cierto que aparecen los especuladores en los peores momentos de la economía, estas instancias son tenidas en cuenta como los mejores a la hora de obtener ganancias. Pero esto sólo se produce si existe un caldo de cultivo para los pescadores atentos a las oportunidades que les brinda el entorno, siempre fértil, para sus especulaciones.

No todo es el dólar. No todo es la economía. No todo se define y resuelve en un reduccionismo tecnicista. La economía y la política siempre van de la mano.

María Belén Aramburu

 

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