Lo que dejó la Argentina Week con Milei
Desde cuestiones económicas y políticas hasta un dolor de cabeza para el gobierno por asuntos personales de uno de sus funcionarios, la Argentina Week dejó repercusiones en el plano doméstico e internacional.
La Argentina Week dejó de todo. Desde cuestiones económicas y políticas hasta un dolor de cabeza para el gobierno por asuntos personales de uno de sus funcionarios.
En términos económicos, creo que estos viajes suelen ser muy positivos para quienes forman parte de ellos y desean avanzar en los negocios que les conciernen, contando con el apoyo del gobierno que los instala e impulsa, además de generarse ruedas de encuentros entre empresarios y financistas en los términos de acuerdos bilaterales propensos a destinos fructíferos. En este sentido, los CEO que participaron de los encuentros, como Lynn Martin, presidenta del New York Stock Exchange, Andrew McDonald, titular de Uber, y Jim Fitterling, chairman y CEO de Dow, elogiaron al presidente Milei, generando el marco adecuado de modo de acrecentar las relaciones que todos reconocieron como “mutuamente beneficiosas” entre “aliados”.
Es que, además, y aquí se introduce la política internacional, en el marco de la guerra entre Estados Unidos e Israel por un lado e Irán por el otro, la Argentina claramente se ha posicionado, como lo ha venido haciendo desde hace largo tiempo atrás y especialmente desde la asunción de Javier Milei a la presidencia de la Nación, respaldando a los dos primeros países, con el aditamento que convierte a su vez en enemigo a Irán luego de los ataques a la Embajada de Israel y la AMIA en la Ciudad de Buenos Aires, atentados terroristas destacados por el primer mandatario argentino en oportunidad de pronunciar su discurso en Nueva York. A este respecto, mencionó que “nos metieron dos bombas y tengo una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”.
El “Escudo de las Américas” para combatir a los cárteles de narcotraficantes en la región y el Consejo de La Paz para afrontar la situación que se vive en la Franja de Gaza, ambas propuestas por Donald Trump, contaron a nuestro país como aliado explícito. La participación del embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, en el Argentina Week en Nueva York, fue también un espaldarazo para la gestión gubernamental. En una de sus alocuciones, Milei aseguró que Irán “financia el terrorismo internacional” en Venezuela y Cuba, “desde donde se expande al resto de la región”. Y en pos de la búsqueda de lo que será un “reordenamiento político muy fuerte, donde va a quedar aislado China y sus socios caerán”, aseveró que “Estados Unidos está trabajando por la paz entre Ucrania y Rusia”, asegurando que “por decantación caerá Cuba”, anticipando a su vez que este país alcanzará su “liberación” para mitad de año, fecha en que cesará la guerra en Medio Oriente. Respecto de lo que “está pasando en el mundo”, que asume como “transitorio”, adelantó que “los buenos vamos a ganar”.
“Tenemos equilibrio fiscal y nuestras cuentas externas se van a favorecer; por lo tanto, prepárate, Santiago, porque te van a salir dólares por las orejas”, expresó Javier Milei haciendo referencia a Bausili, presidente del Banco Central, advirtiéndole a su vez que esos dólares “no se vayan a la inflación”. De este modo, Milei y la comitiva que lo acompañó a Nueva York se aseguraron de que los mensajes en defensa del modelo económico, más allá de lo doméstico, llegaran a los oídos de Trump y los funcionarios de su gobierno, a la vez que al resto de quienes estaban dispuestos a escucharlos. El plan de ajuste económico para bajar la inflación, reducir el déficit fiscal y comprimir la emisión monetaria fue expuesto cómodamente ante un auditorio propenso. A escucharlos atentamente como lo eran los 250 banqueros, CEO e inversores invitados por nuestro gobierno en el piso 15 del imponente edificio del JP Morgan. El objetivo: atraer inversiones privadas.
Habiendo sido Jamie Dimon, el titular del banco más grande del mundo, el JP Morgan, el anfitrión del encuentro “Argentina Week”, sus elogios dirigidos a Javier Milei obtuvieron la repercusión deseada en el contexto en el cual su eco retumbó en el adecuado ámbito de negocios. “Este presidente tiene convicciones muy sólidas sobre cómo arreglar un país”, dijo Dimon sobre Milei, resaltando que “me encantaría ver que esto pudiera ser ejemplo para el mundo de cómo arreglar un país”, siendo “un gran ejemplo para Latinoamérica, región a la cual Estados Unidos debería esforzarse en acercarse”. Recordemos que Dimon estuvo en Buenos Aires en octubre del año pasado cuando el JP Morgan organizó un evento en la Ciudad de Buenos Aires, en el que tuvo un encuentro con el jefe de Estado argentino.
Esta plataforma, más lisa y llana en la relación con los Estados Unidos, sirvió de trampolín a los gobernadores presentes para reforzar lazos que los emparentaran con inversores y potenciales acreedores a quienes pudiesen solicitarles un crédito para sus proyectos. Son los mandatarios provinciales que acompañan al presidente en los tratamientos parlamentarios de sus proyectos de ley y que permitieron la sanción de las leyes de presupuesto, la reforma laboral, inocencia fiscal, la baja de imputabilidad, la ratificación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, además de la media sanción del proyecto de glaciares. Les sirve a los gobernadores, pero también a Milei, que de este modo pudo mostrar que el consenso y gobernabilidad que tanto el Fondo Monetario Internacional como los Estados Unidos a través del secretario del Tesoro, Scott Bessent, le reclaman como respaldo político para avanzar con préstamos e inversiones, están aceitados.
El presidente Javier Milei aprovechó para lanzar feroces críticas a los empresarios argentinos, especialmente a Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, quienes fueron mencionados sin reparo alguno, cuando de ellos dijo que eran “empresarios prebendarios”, que “tanto Rocca como Madanes, en connivencia con políticos ladrones, atacaron a los argentinos”, pero que “se terminó la Argentina corrupta”. A Madanes lo acusó de extorsionar al gobierno, para lo cual luego “nos tiró 920 trabajadores a la calle”, aclaró. En términos generales, muchos cupieron en su comprensión sobre que “el principio de revelación dice que aquellos que defienden la industria nacional son unos chorros”.
Milei también aprovechó para advertir sobre el “riesgo kuka”, todos mensajes que fueron interpretados como dirigidos al ámbito doméstico en un escenario externo, aunque aliado, y por ello, tomado con sorpresa por los extranjeros allí presentes, que interpretaron que era un claro tiro por elevación para sus enemigos íntimos. “Estamos haciendo todo para terminar de una vez por todas con el populismo y, en especial, con el kirchnerismo”, expresó, lo que iba a tener una repercusión política interna que pusiera en la vereda de enfrente a quienes combate con frecuencia y contra quienes mantendrá una contienda para quedarse en el Poder Ejecutivo en un segundo período consecutivo.
Mientras el presidente Milei se encontraba en Nueva York, un expresidente estaba en la Expo Agro en San Nicolás junto con representantes del sector, que reclaman al gobierno la eliminación de las retenciones y otros impuestos. Mauricio Macri tuvo la oportunidad de estar en un palco público con dirigentes políticos afines y en la mesa con quienes no lo son, como el caso del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, principal contrincante de Milei, con quien se saludó, debiendo luego, por las repercusiones que tuvo el gesto, aclarar que lo hizo “por educación”, ya que el gobernador está en las antípodas de su pensar y actuar, según también salió a dejar en claro. Vale recordar que en su discurso de apertura de las sesiones ordinarias en el Congreso, Milei dijo que “a mí no me van a llevar puesto como a Macri”. Y también recordar que el viernes, mientras algunos estén leyendo y/o releyendo esta editorial, el ex jefe de Estado se encontrará en Parque Norte en una cumbre en la cual se debatirá sobre el rol de los gobernadores y legisladores del PRO, en vistas a lo que podría derivar en una fórmula propia para las próximas elecciones presidenciales.
Y si bien el discurso pronunciado en Nueva York estuvo en varios tramos cargado de moralidad versus corrupción, dardos dirigidos tanto a políticos como a empresarios, la “Argentina Week” tuvo su mancha con el viaje de Manuel Adorni, quien estuvo acompañado por su mujer. El tema derivó en explicaciones de parte del Jefe de Gabinete, quien insistió en que no utilizó fondos públicos, sino personales, denuncias judiciales y “apoyo incondicional” del gobierno a través de la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei. “Mi apoyo total e incondicional frente a tanta basura mediática, conozco tu integridad, eso me alcanza”, escribió la hermana del presidente, para concluir con un “siempre con vos”. El funcionario menos pesado quedó envuelto en un escándalo, al que se sumó la intriga de otro viaje en un avión privado a Punta del Este, que también fue merecedor de explicaciones.
La Oficina de Respuestas Rápidas de la Presidencia aclaró que se trató de “una operación mediática contra el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni”, que “la Argentina Week fue un éxito, el mayor evento de inversiones de la historia de nuestro país, donde Argentina volvió a mostrarse al mundo como un país abierto, con reglas claras y con un rumbo económico serio”.
Adorni deberá brindar las explicaciones que se requieran en el ámbito que fuese, mientras que la rueda sigue girando para que gobierno y gobernadores afines al oficialismo puedan aprovechar los resultados que dejó la Argentina Week que, de ser capitalizada, podría favorecer al país tanto a nivel nacional como a cada distrito en particular que haya gozado de un intercambio con el principal país aliado del nuestro, los Estados Unidos.
Por María Belén Aramburu
22.2ºc