Editorial HI
23/12/2021

Congreso: Entre el presupuesto y el impuesto, por María Belén Aramburu

Un Congreso que se muestra bastante parejo deviene en un balanceo pendular que lleva a un extremo u otro el resultado final de las votaciones.

Congreso: Entre el presupuesto y el impuesto, por María Belén Aramburu
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as acaloradas sesiones del Congreso fueron las primeras muestras de su nueva composición sobre la cual hice referencia en una anterior editorial de Hace Instantes. Por un lado el oficialismo con menos chances en ambas Cámaras debido a los resultados obtenidos y, por el otro, una oposición fragmentada que Juntos por el Cambio pretende timonear sin obtener el objetivo propuesto. La fiel demostración se vio reflejada en un solo voto que diferenció en la suma al bloque liderado por Máximo Kirchner dejando de lado la pretensión de la oposición de sellar su planteo de introducir modificaciones en el impuesto a los Bienes Personales.

El senador y economista Martín Lousteau hizo sonar muy fuerte su declamación de “tener mejor contados los votos para una sesión”. Es que la semana pasada, en la sesión en la que el oficialismo no logró aprobar el proyecto de ley de presupuesto, que merece al menos un párrafo aparte, todo el arco de la oposición logró unirse juntando 130 votos y así obligar al Frente de Todos a tratar la baja del mínimo no imponible de Bienes Personales. Lo que pudo haber sido un éxito de Juntos por el Cambio, terminó siendo un total fracaso faltando los votos necesarios para alcanzar el quórum. Los diputados Álvaro González, del PRO, que estaba en Alemania por una licencia atribuida a temas personales, Gabriela Brouwer de Koening, cabe destacar, del partido Evolución Radical, el mismo al que pertenece Lousteau, se encontraba en Miami de vacaciones habiendo asumido hace unos días y Camila Crescimbeni, del PRO, que se sometió a un test de Covid antes de la sesión que dio positivo, estuvieron ausentes y dejaron desprotegidos a los legisladores presentes en la sesión que podría haber marcado un precedente en el nuevo Congreso y una nueva orientación para la consideración del impuesto que grava a los Bienes Personales. Siendo que fue Juntos por el Cambio el que pidió una sesión especial para el tratamiento de un tema que adelantó con unidad y votos a favor, resultó oportuna, más allá de dura y sincera, la declaración de Lousteau en cuanto a contabilizar los votos antes de emprender una batalla que terminó perdiendo ante el Frente de Todos que supo imponer su proyecto sobre el impuesto a los Bienes Personales además de la introducción de un artículo que faculta al Poder Ejecutivo a aumentar el impuesto a las Ganancias, potestad que regía hasta el 31 de diciembre pero cae como consecuencia de no haberse aprobado el proyecto de Presupuesto.

Un Congreso que se muestra bastante parejo deviene en un balanceo pendular que lleva a un extremo u otro el resultado final de las votaciones en las sesiones para el tratamiento parlamentario de los asuntos que le conciernen al Poder Legislativo mientras que, por su parte, podrían suscitarse situaciones intermedias, negociaciones mediante, en tan caldeado panorama que recién comienza.

Con las muchas críticas que obtuvo el proyecto de ley de Presupuesto para ser ejecutado el próximo año, principalmente por las supuestas inconsistencias sobre su falta de fiabilidad y credibilidad en cuanto a las proyecciones de números presentados, la oposición logró ventaja en la obtención de los votos necesarios para rechazarlo. Si bien el presidente Alberto Fernández, a quien ahora se le suma otra preocupación, la multiplicación de los casos de Covid con la llegada de Ómicron y la continuidad y aceleración en la circulación previamente existente de la variante Delta, baraja la posibilidad de prorrogar el presupuesto de este año vía decreto para darle un basamento numérico a gastos e ingresos que, sin mantener correlato con los presentados al menos brindarían un marco general de ejecución, como se ha hecho en otras oportunidades en que no fue aprobado, el de 2022 corre con la desventaja de requerir la adhesión del principal frente opositor y de legisladores representantes de partidos que se distancian del oficialismo, de modo de mostrar cohesión en las exigencias que un Fondo Monetario acreedor, demanda de la Argentina.

La oposición esgrime el punto de demostración de coherencia a través de un presupuesto que requiere de aprobación conjunta y consolidada y lo exige en forma de un plan económico que deberá presentar ante el Fondo Monetario Internacional. Esto ha quedado explícitamente pronunciado por la dirección del organismo financiero que demanda una posición unificada en materia económica por parte de todos los sectores representados en el Congreso.

La fuerte presión tributaria que rige en la Argentina y asfixia las probabilidades de inversión y crecimiento necesita de soluciones creativas a la hora de aumentar mínimos no imponibles que terminan resultando poco significativos para aquellos en quienes recaen, evitar la imposición de nuevos tributos y controlar un gasto que puede resultar, además de abultado, ineficiente y mal aprovechado.

María Belén Aramburu

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