2026-08-27

La línea económica del gobierno se impone en anuncios y proyectos de ley

Cada proyecto de ley que La Libertad Avanza impulsa en el Congreso es una prueba de obstáculos más en su trayectoria para alcanzar la meta deseada, en un plano futuro: el éxito en lograr la reelección del presidente Javier Milei. Cada proyecto contabiliza su alcance, como lo hacen los porotos en un bingo casero o los puntos cuando se juega a las cartas entre amigos, sacando cuentas entre los que votarán a favor y los que lo harán en contra, los seguros y los probables en cuanto a su inclinación. Cada tratamiento parlamentario implica una pulseada entre el oficialismo y la oposición

En este sentido, y tras varios reveses en el Poder Legislativo, el gobierno se reinventó, después les digo cómo, alcanzando un total de 144 votos a favor y 102 en contra en la Cámara de Diputados, en uno de los puntos en los que centró el programa de política económica que La Libertad Avanza ofreció al electorado en 2023. Pasó el tiempo y hoy pudo concretarse la media sanción que deberá tener su próximo round en el Senado, bajo la batuta de la legisladora Patricia Bullrich. Claro que, dependiendo del proyecto, será más fácil o difícil reunir adhesiones que, en este caso, tuvo un final feliz, luego de haber preparado el terreno para que este proyecto concerniente a la normativa del funcionamiento de la autoridad monetaria le diera acción a una inercia que se venía prolongando por demasiado tiempo en el período de gestión, aunque también reconocido como de campaña por el propio presidente. 

Claro, ahí quiero llegar. La campaña electoral, tanto del oficialismo como de la oposición, llevada al Congreso, suma tensión a un debate que, considerando las diferencias ideológicas y pragmáticas, hace de la cuestión del ámbito financiero una batalla campal. Es que, en este caso en particular, La Libertad Avanza presentó el proyecto de reforma en contraposición con las modificaciones que en su oportunidad se realizaron durante el gobierno de Cristina Kirchner. Y, más allá de los puntos en discordia, como lo fue el artículo 13, que permite usar reservas en operaciones financieras, además de otros, el trasfondo dejó a la intemperie las fricciones de un enfrentamiento entre representantes de los bloques oficialista y opositor, que se generaron entre el titular de la Cámara Baja, Martín Menem, y Germán Martínez, jefe de Unión por la Patria. Entre otras palabras se escucharon estas: “No se haga el pícaro conmigo, conmigo no”, de Menem, mientras que de Martínez fueron las de “baja el dedito maleducado, baja el dedito”. ¿Había tensión, nervios, en el recinto? Y sí. Cada vez que una votación le sale bien al oficialismo, implica que se va llevando más porotos a su lado de la mesa, lo cual suma otra carta de presentación en sociedad para mostrar al electorado el apoyo que está recibiendo su programa de gobierno.

El apoyo consentido amplía el margen de sostén del programa económico. ¿Por qué? Porque mientras todo esto estaba aconteciendo en el recinto de la Cámara de Diputados, el Ministro de Economía, Luis Caputo, salió públicamente a realizar un anuncio sobre el otorgamiento de créditos hipotecarios para la compra de inmuebles usados, con la utilización de dinero proveniente del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. ¿Es una medida de alto impacto? No lo es en cuanto al universo involucrado, como tampoco lo es para la reactivación de la construcción, aunque sí como mensaje con el foco puesto en la gente, de ser bien interpretado como tal, en cuanto a un miramiento de sus necesidades en momentos en que se le cuestiona al gobierno el alto grado de morosidad y endeudamiento de la gente, siendo uno de los principales temas instalados en los medios de comunicación en los últimos días, para los cuales, los argumentos utilizados por el ministro y otros dirigentes, en representación del gobierno de Milei, utilizados para contrarrestarlos, no alcanzaron para dar vuelta esta historia que angustia a muchos, y convierte a otros en sus aliados y compasivos intérpretes de sus diversas situaciones.

Para agregar condimento político a la economía, el término acuñado y enarbolado por el peronismo durante su vasta trayectoria, conocido como “justicia social”, en varias ocasiones defenestrado por el propio Milei asegurando que “es una cuestión de ladrones”, fue sorpresivamente escuchado durante el anuncio que el ministro “Toto” Caputo hizo sobre los créditos hipotecarios, para destacar que el acceso a los mismos de parte de los trabajadores “hace a la justicia social”. Fue este anuncio, sumado a la media sanción de Diputados de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que tiene como objetivos la preservación de la estabilidad monetaria, el impedimento de que el BCRA pueda financiar al Estado directa o indirectamente, cambios para poder remover a su titular, con la pretensión de “blindar” a este banco “de la política de turno”, lo que imprimió el sesgo económico en el abordaje de proyectos gubernamentales, en sintonía con los intereses del electorado y la intención de su voto.  En una continuidad de la línea económica perseguida por el gobierno, la Ley de Inocencia Fiscal II tuvo su media sanción en Diputados. Será el turno de la Cámara de Senadores para que, en primer lugar, y con un acuerdo mínimo para tratar otros proyectos que a la oposición le interesan, y luego de asegurarse el apoyo de los aliados, el gobierno avance con la aprobación de jueces que considera clave, para luego ir por la sanción definitiva de los proyectos en marcha.

Teniendo en cuenta la importancia que para el gobierno significa el desenvolvimiento exitoso de la economía, tanto como lo es para el electorado que votó y confió en Milei, los principales proyectos enviados al Congreso giraron en torno a este rubro. Por eso también las declaraciones de Caputo transmitiendo sus planes de acción, y Milei en modo “acción permanente”, reuniendo a la mesa chica que obtuvo indicaciones directas, al Gabinete en su conjunto y a los legisladores libertarios, tanto diputados como senadores, para congeniar una estrategia que es la que se está plasmando en el Congreso, con el auxilio de las fuerzas aliadas, van por la senda de la economía.

Por María Belén Aramburu

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