jueves 16 de julio de 2026
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16/07/2026

Les cuento por qué me encanta esta selección: Dan todo hasta el último minuto

Con Lionel Messi como capitán y un equipo que emociona dentro y fuera de la cancha, la selección volvió a hacer historia mostrando que el esfuerzo, la humildad, la pasión y el trabajo pueden convertir los sueños en realidad.

Les cuento por qué me encanta esta selección: Dan todo hasta el último minuto

¿Cómo voy a escribir una editorial sobre política y economía después de haber entrado en la final de la Copa del Mundo? Sobre los temas habituales me referiré la semana próxima. Todos estamos pendientes del domingo, y todavía, como suele pasar con los mejores momentos de la vida, seguimos rememorando los goles del partido contra Inglaterra, uno por uno, así como los festejos que no terminan.

Además, como si no fuera suficiente el sufrimiento que padecimos durante este partido, como lo fue en todos, pero con este especialmente, se trató de un encuentro futbolístico histórico, clave, en el que se entremezclaban el reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas y el recuerdo del Diego, quien, con la llamada “mano de Dios”, metió un golazo a los ingleses. Después vino el otro. Y el triunfo sobre el equipo rival. Y la copa.

Sobre el tema Malvinas hay una moción que el gobierno de turno presenta todos los años, en el ámbito de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el marco de una disputa sobre los derechos de nuestro país sobre las islas que aún no ha quedado resuelta y sobre la que se extiende una herida abierta que nos exponen legítimamente los veteranos de la guerra contra Gran Bretaña de 1982. Es una cuestión de Estado ajena al fútbol pero que aparece y apareció en este caso en la escena futbolística, para ser vista por millones, pese a las advertencias sobre sanciones que podría imponer la FIFA ante la comisión de hechos expresamente prohibidos. La herida continúa abierta. Se entiende.

Respecto del golazo, famoso y polémico de Maradona, Diego comentaría que “fue un poco con la cabeza de Maradona y un poco fútbol, mano de Dios”. Fue ocurrente al resumir cómo ocurrió ese gol. Al minuto 51 de aquel 22 de junio de 1986, en los cuartos de final del Mundial de México, en el partido entre Argentina e Inglaterra, el Diez saltó junto al arquero inglés, Peter Shilton, y golpeó el balón con la mano izquierda para marcar un gol. Quedó validado, ya que el árbitro no vio la infracción. Apenas cuatro minutos después, Maradona anotó otro gol extraordinario, recordado como el “Gol del Siglo”, en el que recorrió más de medio campo, eludió a varios rivales y marcó uno de los mejores goles de todos los tiempos. Argentina se alzó con un 2 a 1 y posteriormente conquistó el Mundial de 1986 al vencer a Alemania Occidental en la final.

Cuarenta años más tarde de semejante enfrentamiento, con otro de los regalos que Dios nos hizo a los argentinos, Lionel Messi, capitán del equipo de nuestra selección, junto al resto de los jugadores, hace historia nuevamente. Y hablamos de esta selección que nos llenó de emoción, que nos hizo llorar, aplaudir, gritar los goles, festejar. Messi asistió a Enzo Fernández, quien convirtió un gol a los 85 minutos. También, con asistencia del capitán, fue Lautaro Martínez quien, de cabeza, metió el gol que nos dio el triunfo. De esta manera pasamos a la final contra España. 

¿Qué me encanta de esta selección? Que dan todo hasta el final. Saben que hasta que no se llegue al último segundo del partido, nada se da por definido. Ya sea que se esté ganando o perdiendo. Pero estos jugadores actúan principalmente bajo presión. Cuando se ven apretados por el resultado, aparece un fuego interno que los motoriza y empuja hasta más no poder. Sacan fuerzas de esa energía tan vital y poderosa que emana de cada uno de ellos, pese al cansancio y al agotamiento. Tienen una mente que los focaliza en el partido y en el resultado. Una mente poderosa. Cuando el DT, Lionel Scaloni, los definió como “indios” y miró en ese momento a su mujer sintiendo que había cometido una torpeza al haber empleado dicho término, preguntándole enseguida “me la mandé, ¿no?”, en medio de la conferencia de prensa, cuestión que tuvo un rebote viral, quiso decir, después lo aclaró, que todos y cada uno de los jugadores vienen de asumir responsabilidades desde chicos, de luchar por lo que quieren. Y se ve que estos jugadores tienen, sed, tienen hambre de triunfo, yo agregaría. Se les nota. Enamoran a las hinchadas de todo el mundo que se deleitan con su juego, un juego distinto, destacado. 

Tienen un alma que trasciende el mero juego, algo que los hace diferentes, que los distingue tanto dentro como fuera de la cancha. Se emocionan, al igual que sus hinchas, festejan a la par de todos ellos, son humildes, generosos, tienen garra, pasión, voluntad y mucho esfuerzo, porque detrás de cada jugada está la precisión que dan las arduas horas de entrenamiento, el esfuerzo de cada día, el ejemplo que le dan a todos con su trabajo y su forma de ser, siempre agradecidos con sus compañeros, con sus familias, con la gente y con Dios por recibir tantas bendiciones de la vida. Me emocionó escuchar a Lautaro Martínez reconocer el trabajo de sus padres. Su madre festejó el triunfo mientras estaba trabajando y viendo el partido. Él la recordó en momentos tan tiernos como cuando todavía le tendía la cama cuando entró a jgar en Racing. Desde que su padre le regaló sus primeros botines, siendo un niño, soñaba con hacer un gol en el Mundial y se le dio. Encima, esa oportunidad la tuvo contra los ingleses para ingresar a la final. Tal cual lo había soñado. Todos los jugadores refieren a sus familias. Aquellas de las que provienen, y las que ellos mismos formaron. Saben, también, que son unos privilegiados, y por eso comparten sus triunfos y son solidarios, símbolo de la humildad que los caracteriza.

Sus sueños nos permiten soñar a todos. Es la séptima vez que clasificamos para una final en los mundiales, ganamos tres, salimos subcampeones también tres veces, y nos resta saber qué va a pasar próximamente. Con la que viene serán tres finales las que habrá jugado Messi. La primera la perdió ante Alemania en 2014, salió campeón ante Francia en 2022, y se viene el partido contra España. “Es muy lindo vivirlo otra vez”, dijo minutos después del encuentro, ante los periodistas que lo esperaban ansiosamente. A sus 39 años se encuentra en plenitud, con la sabiduría que da el paso del tiempo, pero también con la garra, técnica y disciplina que permanecen en él. Es un mago con la pelota. Fluye en la cancha. Corre, corre, corre y mete el gol. O asiste a sus compañeros para que la definición de ellos dependa. Lamentó muchísimo que sus padres y parte de su familia no hubiesen podido estar compartiendo con él estos momentos. Nosotros también lo lamentamos por ellos.

“¡Qué más les podemos pedir a estos chicos!”, se le escuchó decir a Scaloni en la conferencia de prensa. Ya con lo logrado hasta acá es muchísimo y maravilloso, agregó, para destacar que, si bien se va a hacer todo lo posible para ganar el campeonato ante España, conociendo la expectativa de la gente que salió a festejar a las calles de las ciudades donde se encontraran, celebración principalmente advertida en nuestro país, obviamente, adelantó que, pase lo que pase, se dé el resultado que fuese, al lunes siguiente hay que seguir trabajando. Es una mirada cautelosa a la vez que excelente sobre lo que significa el triunfo. Porque por más que nos destaquemos en nuestro trabajo y seamos reconocidos y premiados por nuestros exitosos resultados, al día siguiente se continúa con el esfuerzo, la voluntad, la pasión y el amor por lo que uno hace. Incluso con mayor responsabilidad, ya que después del premio la prueba será mayor. Las exigencias por los próximos resultados se sentirán con más rigor, a la par del crecimiento de las responsabilidades.

Partido difícil contra España. Scaloni vive en ese país hace un tiempo con su mujer, de esa nacionalidad, y sus hijos. Messi tiene su corazoncito en Barcelona, después de tantos años de haber jugado y vivido allí y del comportamiento que tuvo el club en los inicios de su carrera. Vimos en Scaloni un DT que mostró neutralidad emocional ante cada gol. Apenas esbozó una sonrisa pícara y complaciente ante el segundo. La tranquilidad de quien conoce al equipo al que entrena, y la templanza de quien por dentro debe estar ardiendo ante el desarrollo del partido que terminó siendo un logro. Bien lo sabe, aunque no lo haya dicho. Hasta el último segundo se transpira la camiseta, no sabiendo cuál va a ser el resultado. Y eso nos pasa a todos en la vida. A mí misma, y al equipo que tenga a cargo, me digo y les digo siempre que el partido no terminó. Independientemente de cómo te esté yendo, podés meter otro gol, pese a los goles que estén ingresando al arco. Sin rendirse y dando todo. Hasta el último segundo.

Gracias. Gracias por dar el ejemplo. Los niños, los jóvenes, son quienes más lo necesitan, como un reflejo de la esperanza de que se pueden cumplir los objetivos poniendo todo de su parte. Este ha sido definido por muchos, jugadores, prensa e hinchadas extranjeras, como “el mejor equipo de todos los tiempos”. ¡Qué orgullo para todos los argentinos!

Por María Belén Aramburu

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