¿Cómo pasamos de ser el mejor equipo del mundo a un sentimiento antiargentino?
Las críticas contra la Selección Argentina en el Mundial 2026 fueron tomando una dimensión cada vez mayor, mientras la política, las redes sociales y los medios de comunicación internacionales alimentaron una batalla cultural que también golpeó al gobierno.
Me pregunto cómo pasamos de tener “el mejor equipo del mundo” según los titulares de la prensa internacional, con todos rendidos a nuestros pies, a ser un país racista y La Scaloneta “sucia y violenta”. Las críticas contra la Selección Argentina en el Mundial 2026 fueron tomando una dimensión cada vez mayor sobre la fase final del campeonato. Después de que algunos de los jugadores desplegaran una bandera, reclamando la soberanía sobre las Islas Malvinas tras eliminar a Inglaterra en las semifinales, la bola de nieve se agigantó para golpear fuerte al corazón de La Scaloneta, los argentinos y el gobierno, quien asumió las ofensas como propias, para darle lugar a la embestida de una batalla cultural.
El despliegue de la bandera de Malvinas suscitó denuncias y pedidos de investigación a la FIFA, en especial de parte de políticos de Gran Bretaña. Las redes sociales, como comúnmente suelen hacer en esos casos, dieron rienda suelta a sus impulsos, multiplicando las heridas abiertas. Y, como si esto no fuera suficiente, se sumó la presunción de que el arbitraje nos había favorecido, cuestión que ya se venía instalando, y sobre la que el mismo Scaloni y los jugadores, principalmente Messi, sostuvieron que se trataba de falsas acusaciones que había que dejar de lado, de modo de seguir prestando atención a lo importante, continuar entrenando, disputando los partidos y seguir ganando como lo habíamos hecho hasta ese momento.
Sin embargo, desde que el capitán argentino le dio un pisotón a uno de los jugadores argelinos, o sea que, desde ese partido, algunos periodistas extranjeros, con fuerte incidencia en las redes sociales, le iban dando manija a la crítica constante contra Messi. Los tres goles que en 14 minutos resolvieron el partido ante Egipto, más un gol que estuvo bien anulado por el VAR, generaron, entre otras cosas, un gesto antirracista de parte del DT Hossam Hassan, que luego salió a explicar que “el gesto no era por racismo”, sino que “le estaba diciendo al árbitro: no estás siendo justo”, para lo cual François Letexier le sacó tarjeta amarilla. Fue su hermano gemelo y asistente, Ibrahim Hassan; todo queda en familia, quien, cuestionando a los jugadores argentinos, pero haciendo hincapié en Messi, aseguró que “vino hacia mí”, que el capitán “terminó llorando porque la estaba pasando mal emocionalmente”, agregando que los jugadores “son muy provocadores”, logrando su propósito de poner a varios, cualquiera sea su profesión, en contra de Messi.
Samuel L. Jackson, desde el ámbito del espectáculo, arrojó más leña al fuego, afirmando que “Argentina ha sido históricamente uno de los países más racistas, si no el más racista del mundo”. Rosalía, la cantante española, pocos días antes de la presentación de sus shows en nuestro país, reposteó una publicación en TikTok de una exactriz porno, Mía Khalifa, con una canción de fondo de la cantante mencionada, “La Perla”, que refiere a quien “es problemático” o “no es de fiar”. Javier Bardem aseguró que la Argentina jugaba sucio e hizo una extrapolación de ese comentario hacia Milei: “Tener un presidente como Milei apoyando un genocidio y estando orgulloso de ello…”, aunque posteriormente se desdijo aclarando, video mediante, que “nunca diría que Argentina es un país xenófobo o racista”. Y así se siguen sumando quienes adhieren a un sentimiento antiargentino.
Respecto de los episodios durante el partido de la final del Campeonato entre Argentina y España, los empujones e insultos entre jugadores de ambos países serán investigados por la FIFA, quien decidirá sobre la imposición de sanciones. Hubo un puñetazo, golpes, empujones… La FIFA, a su vez, analizará el comportamiento que tuvo nuestra selección durante la ceremonia de premiación y la entrega del trofeo, para averiguar si el plantel argentino le dio la espalda a la delegación española mientras se encontraba mirando hacia las gradas, agradeciendo a los hinchas que se encontraban en el estadio.
Y, desde ya, la política se hizo cargo de todo, tanto a nivel nacional como internacional. “You have enemies? Good. That means you’ve stood for something in your life”, que traducido al español sería: ¿Tienes enemigos? Bien. Eso significa que defendiste algo en algún momento de tu vida”. El posteo fue escrito por el presidente Javier Milei. Por su parte, el legislador Agustín Romo, integrante de La Libertad Avanza, presentó un proyecto en la Legislatura bonaerense para arancelar a los ciudadanos extranjeros que no acrediten residencia permanente en el país, para el uso de hospitales públicos y universidad. “Basta de pagar la educación de extranjeros que nos odian, échenlos a todos”, exclamó. Estos y otros comentarios sumaron a la arenga de la batalla cultural emprendida por Milei y los libertarios, expresándose en esta oportunidad, tal como en anteriores, contra el kirchnerismo. Agustín Laje sostuvo que “el kirchnerismo ha sido una pieza fundamental de la campaña antiargentina: validaron el wokismo que hoy nos acusa de racistas…”
Apareció, en el contexto internacional, la alusión a la derecha que gobierna en la Argentina, la relación de nuestro país con Israel, una idea que sobrevoló durante todo el Mundial sobre una “ArgenFIFA” y supuestos arreglos de partidos, mil y una veces desmentidos por los jugadores y Scaloni. Un mundo que, en torno al Campeonato Mundial de Fútbol, comenzó a mostrar su posicionamiento respecto de la derecha y del progresismo, vinculando estos conceptos que los llevan a linkear a favor o en contra del gobierno de Milei, y trasladando muchas de sus expresiones a la selección de nuestro país.
Alimentado por las redes sociales y los medios de comunicación internacionales que visualizaban comentarios y expresiones al respecto de estas situaciones, comenzó a gestarse un sentimiento antiargentino de parte de muchos que refirieron sus argumentos al comportamiento de los jugadores, siendo mayoritariamente interpretaciones y juicios que resaltaron lo negativo, mientras muchísimos otros, durante el Campeonato Mundial, sacaron entradas para ver jugar al equipo argentino, liderado por Messi y dirigido por Scaloni, partido tras partido, en una euforia que, como contraste, los, y nos, envolvió de pasión.
Por María Belén Aramburu
13.2ºc