El Frente de Todos sin candidatos, por María Belén Aramburu
Mientras Juntos por el Cambio le está buscando la vuelta a las candidaturas y le sobran candidatos de los tres partidos políticos que lo componen, y está viendo la nada fácil tarea de la composición de las listas a nivel nacional y distrital, empezando por la Ciudad de Buenos Aires, cuyo Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, tendrá la potestad de definir si los candidatos a primeros mandatarios van junto con la lista de candidatos presidenciales y legisladores nacionales o por separado, la agenda del Frente de Todos está vacía.
Juntos por el Cambio ya no cuenta con Mauricio Macri como candidato. ¿Cristina se presentará en las próximas elecciones? No quiere hacerlo, pero promueve y sonríe ante los sendos operativos “clamor: Cristina 2023”, como he explicado detalladamente en mi anterior editorial de @Haceinstantes . Se sabe que la vicepresidenta está buscando candidatos pero ninguno tiene un porcentaje que le facilite la llegada directa a la presidencia ni tampoco un número de intención de voto como el que ella posee.
El gran tema es cómo ponerse de acuerdo entre todos en el Frente de Todos, cuando prevalece la interna Alberto Fernández-Cristina Kirchner. Con un presidente que todavía busca la reelección, del cual se espera se pronuncie lo antes posible por un sí o por un no, como lo hizo hace poco el ex presidente Mauricio Macri. ¿Esperan en el Frente de Todos y, se especuló, desde el kirchnerismo, un gesto del presidente como el que tuvo Macri? Todo indica que sí. Hasta se rumoreó, en cercanía cronológica, con la retirada de su consabida intención. De no haberse producido hasta el momento, las decisiones se van tomando a la par de la resignación.
Las últimas palabras públicas del Ministro del Interior, Wado de Pedro, van en ese sentido, cuando afirmó que “el presidente definió una estrategia hace mucho tiempo, hoy nos queda ir a unas PASO donde el presidente se va a presentar”, destacando que “sería muy bueno que el presidente se presente, que el resto del Frente de Todos pueda armar una alternativa y que la gente pueda definir”. Pero, ¿cuál es esa alternativa?
Wado de Pedro forma parte de la alternativa que, frente a una candidatura del presidente Alberto Fernández, buscando la reelección, se presenta, por el lado del kirchnerismo, como deseable, al menos. ¿Pero puede de Pedro o alguno de los otros presuntos candidateables, imponerse ante el electorado, para después hacerlo en las urnas? Pareciera que no. Es lo que están mostrando las encuestas que, más fiables o no, está leyendo Cristina Kirchner quien está muy atenta a cuanta se presente, más allá de conocer sobre su falibilidad.
Daniel Scioli también ha sido bendecido con una precandidatura. El embajador argentino en Brasil, quien intentó ejercer la presidencia y quedó fuera del juego con la asunción de Mauricio Macri, en 2015, es uno de los elegidos por Cristina Kirchner. Quiere revancha y pegar el salto. Por el momento los números no le dan, como le sucede a Wado de Pedro, por lo que ambos precandidatos debiesen contar con una fórmula que arrastre los votos propios y los que a ellos les cuesta generar.
Otro probable precandidato es Sergio Massa. A esta altura ni él mismo sabe si quiere serlo. Sus preocupaciones están puestas en su gestión, timoneando la economía en medio de olas gigantes que él, intenta, no le hundan el barco. Si bien los números de intención de voto no le alcanzan, son los de la economía los que peor lo tratan. Él era la balsa a la cual aferrarse en medio de la tormenta política, apoyado y celebrado tanto por albertistas como por kirchneristas. A Massa lo quieren como precandidato pero no desconocen que si no repunta la economía, no tiene ninguna posibilidad. El principal tema sobre el que la ciudadanía centra su voto es en la inflación y cómo derrumbarla para que, al menos, le alcance para llegar a fin de mes. Y el pronóstico es cada día más desalentador, con un creciente porcentaje de pobreza e indigencia.
Axel Kicillof cuenta con el respaldo de ser conocido a nivel nacional por su anterior gestión como Ministro de Economía y por la proyección que a un gobernador de la provincia de Buenos Aires le da ese título. Insiste una y mil veces que quiere ir por la reelección, no por la presidencia. Dice, también, que Cristina lo escucha y lo avala. Bien sabe el kirchnerismo y, en general el Frente de Todos pero, insisto, sobre todo el kirchnerismo, que el distrito bonaerense debe ser conservado como un bastión desde el cual ejercer el poder, sobre todo, cuando las chances de llegar a la presidencia de la Nación, son tan inciertas. Atrincherarse en la provincia de Buenos Aires es una de las principales hipótesis que, estratégicamente, maneja el kirchnerismo. Kicillof quiere conservar su poder en el distrito, mientras otros, lo ubican en la escena de la contienda electoral nacional, en busca del primer mandato.
Pero el crimen del colectivero Daniel Barrientos en La Matanza, el gobernador quedó expuesto, y lo ubicó, en su nivel más alto de fragilidad, a Sergio Berni, su Ministro de Seguridad, por quien no dio la cara, y por lo que debió enfrentarse solo a su par nacional, el Ministro Aníbal Fernández. El gobernador bonaerense también se vio enfrentado al Ministro Fernández, cuando exigió más seguridad en la provincia, reclamando 6.000 gendarmes a Nación. La respuesta de Aníbal Fernández no tardó en llegar cuando le respondió que “el gobernador dice una cosa que lo muestra como un profundo desconocedor de lo que sucede” ya que “nosotros estamos tratando de tener 6 mil hombres en la provincia”, argumentando que “alguien le dio el número y a él le gusta repetirlo”.
Lo cierto es que Kicillof, con una situación que le explotó en la cara en un tema tan sensible a todos, como lo es el de la inseguridad, deja a su vez al descubierto, el enfrentamiento entre el gabinete nacional y el bonaerense, además de la pelea con un probable candidato leal y afín al kirchnerismo, a La Cámpora y, principalmente, a Cristina Kirchner.
¿Pueden enfrentarse en las PASO albertistas y cristinistas en el seno del Frente de Todos en unas PASO nacionales? De ser así se trasladaría inevitablemente este esquema a las provincias, cuestión que se evitó, en varios distritos aunque no en todos, en las elecciones de 2019. Esto se logró con la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner, que provino del poder de la actual vicepresidenta, y ante los embates de inestabilidad que generaba la falta de certeza de un triunfo electoral en medio declas tensiones y divisiones del peronismo. El desdoblamiento electoral en varios escenarios provinciales dejará al descubierto la crudeza de la interna. Sobre todo si, desde el albertismo, se presenta, para su reelección, Alberto Fernández.
¿Hay espacio hoy para la unidad del peronismo, tal como se planteó y concretó en 2019, en derredor de la figura de Cristina Kirchner, quien aportó la solidez de la base del electorado kirchnerista del núcleo duro de votantes de ese sector político? Hasta Sergio Massa cedió en sus intenciones de ser presidente, por lo cual más tarde fue recompensado en la Cámara de Diputados y, de allí, con el Ministerio de Economía. Hoy no hay chance. Hoy. Mañana puede haberlo. Depende del poder para torcer voluntades y ceder a aspiraciones propias y otras cercanas y deseadas. Se podría, en el arte de la política, generar ese consenso. Pero hoy no están dadas las condiciones.
María Belén Aramburu