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20/02/2026

Hay maneras diferentes de actuar dentro y fuera del Congreso: con respeto y consideración

Con la eliminación del artículo 44, el Ejecutivo avanzó con su proyecto en el recinto, mientras el paro de actividades, las protestas y el debate resultaron ser un caos.

Hay maneras diferentes de actuar dentro y fuera del Congreso: con respeto y consideración

Fue otro día caótico entre los sucesos que se desarrollaron dentro del Congreso y los que se vivieron en sus inmediaciones durante el tratamiento parlamentario del proyecto de ley de modernización laboral que tenía media sanción de parte de la Cámara Alta y era debatido en la de Diputados para, con la exclusión del polémico artículo sobre las licencias médicas, lograr su aprobación para luego retornar al Senado, de donde partió, para su definitiva sanción.

La eliminación del artículo 44, que disminuía porcentualmente el haber percibido por los trabajadores por causas de enfermedad o un accidente que no estuviese relacionado con su actividad laboral e impedía la normal y habitual realización de sus tareas, permitió al Ejecutivo avanzar con su proyecto en el recinto del Poder Legislativo. La senadora Patricia Bullrich, fiel representante del gobierno en la Cámara Alta, reconoció públicamente que el oficialismo cometió “un error” al no haber diferenciado la cuestión sobre las enfermedades severas de las que no lo son, cuando de presentar un certificado para la obtención de una licencia médica se trata. Haber dado de baja dicho artículo es lo que permitió que el proyecto pudiese ser tratado en el recinto, logrando su aprobación antes de volver al Senado.

Pero el debate resultó ser un caos. Todo comenzó cuando la diputada de Unión por la Patria, Florencia Carignano, desconectó los cables de los taquígrafos; vale decir que arrasó con los que conectan micrófonos y módems. A renglón seguido se escuchó la voz de Lilia Lemoine, legisladora de La Libertad Avanza, exclamando: “Carignano, ¿qué hacés, estás loca?”, mientras ésta la insultaba y la libertaria la grababa con su teléfono celular. Todo esto pasó incitado por aplausos de las bancadas de la oposición. La desconexión de cables de parte de la diputada kirchnerista llevó a que incluso colegas de su propio bloque no tuviesen voz durante el debate, como ocurrió cuando Victoria Tolosa Paz pretendió tomar la palabra, cuestión que debió ser subsanada.

“Cállate, monigote”, se la escuchó decir a Cecilia Moreau cuando la interrumpían. El orden de la palabra que algunos argumentaron que no se respetaba generó aún más caos. El libertario Carlos Zapata aludió a la falta de respeto del reglamento en “Mandrilandia” y, ante los aplausos, aludió a que “y eso que no soy Bad Bunny”. El legislador de Unión por la Patria, Horacio Pietragalla, dejó en el escritorio del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, una cadena simbolizando la esclavitud a la que conllevaría “esta ley que es un retroceso para los derechos laborales”. Hubo muchas interrupciones cada vez que un legislador pronunciaba su discurso, además de gritos y desorden continuos.

¿Hay alguna otra manera de debatir en el Congreso un proyecto de ley de la procedencia del partido político que fuese? Claro que sí. Con respeto, atención por lo que exprese el otro, aun cuando su discurso sea conceptualmente todo lo contrario a lo que otro/s legislador/es piense/n y así lo manifieste/n. ¿Tan difícil es mantener una escucha activa hacia el otro? ¿Y si se opina de manera contraria manifestarse con educación y respeto? Porque el ámbito es el recinto de la Cámara de Diputados. Pero también me refiero al de los senadores, cuando de un tratamiento parlamentario se refiere. Y los que allí se encuentran presentes, votando un proyecto de ley, a favor o en contra, son legisladores, elegidos por el pueblo que los honró para que los representen a través de sus ideas, porque se supone que para ese cargo son lo suficientemente idóneos como para sentarse cada uno en su banca y trabajar en democracia respetando las instituciones de la república.

Lo mismo para los que se manifiestan fuera del Congreso utilizando la violencia para alcanzar sus propósitos. Tienen derecho a manifestarse, pero no de manera violenta, porque para eso están los legisladores que se encuentran debatiendo en el interior, representándolos también, por los mismos intereses por los cuales se encuentran concentrados en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Escenas parecidas transcurrieron durante el debate anterior desarrollado en la Cámara de Senadores, habiéndose registrado imágenes de cómo armaban bombas molotov que arrojaban a los efectivos policiales que se encontraban apostados tras el vallado. Hubo allanamientos y detenciones dentro y fuera de la escena donde todo esto transcurrió. En esta oportunidad también hubo detenciones. Y siempre hay que lamentar heridos, del bando que sea, pero hay que lamentarlos, desgraciadamente.

A todo ello se sumó un paro de actividades dispuesto por la CGT que, si bien fue considerado como exitoso por la central obrera, con “más del 90% de la actividad detenida”, según palabras de Jorge Sola en conferencia de prensa, y con una advertencia de judicialización de la reforma laboral, la adhesión inicial fue mermando mientras las horas transcurrían y los comercios iban levantando sus persianas. El grado de acatamiento del paro estuvo íntimamente relacionado con el acceso al transporte para llegar al lugar del trabajo. El Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acusó a los titulares de la CGT de convocar a un paro “extorsivo” y criticarlos a causa de que “el acatamiento al paro es bastante perverso, porque si te cortan el medio de transporte, por más ganas que tengas de ir a trabajar, no podés hacerlo”. Lo cierto es que, apenas iban pudiendo, los comerciantes iban abriendo sus negocios, en base a sus posibilidades de atender a su clientela, la cual acudía como lo hace habitualmente.

En este aspecto, y en referencia a estos sectores, también debo decir que el diálogo es parte fundamental de la vida en democracia, en la búsqueda de consensos, y si bien los asiste el derecho de manifestarse, desde ya, sus representantes, entre los cuales varios de ellos alcanzaron, mediante sus candidaturas, convertirse en legisladores, bien pueden defender sus ideas en el marco del Poder Legislativo del que forman parte activa, y más allá de cualquier protesta que, a su vez, debiese, de realizarse, llevarse a cabo de manera pacífica y respetuosa. A su vez, quedó pendiente de lectura la interpretación que los gremios y la central obrera deberán hacer sobre el grado de acatamiento de la medida de fuerza, así como también de la aceptación social hacia sus dirigentes más visibles y los que no lo son tanto, pero tienen roles de conducción, y acerca de la consideración de la validez de la efectividad sobre las medidas de fuerza que adoptan, tanto en propósito y contenido expresado a través de sus lemas, como en cuanto a sus formas.

Con la aprobación del proyecto por parte de la Cámara de Diputados, con el apoyo del PRO, la Unión Cívica Radical y los bloques compuestos por los gobernadores aliados, este volverá al Senado para ser tratado lo más rápidamente en comisión, ahora sin el artículo 44 sobre el acotamiento del otorgamiento de las licencias médicas, con el objetivo de lograr su rápida sanción y promulgación, lo antes posible, antes del discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa que dé comienzo al período de sesiones ordinarias. Se acelerarán los que quedaron pendientes de aprobación, por lo menos para dar visos de agilidad y celeridad, de plena actividad del funcionamiento de los poderes del Estado. La política moviéndose a full, para dar lugar y abrir camino a la “consolidación de la estabilidad macroeconómica”, en términos del gobierno, y mostrar números alentadores, todos parte del cumplimiento de los objetivos de las promesas electorales en cuanto a la concreción de resultados positivos de las variables de la economía, por todos esperados.

Por María Belén Aramburu

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