¿Quién está ganando poder en el gobierno?
El Ejecutivo concentra e incrementa su poder si los comicios legislativos nacionales le son favorables, como fue el caso para Milei, ya que lo avalan, le permiten tener un reconocimiento a su gestión de gobierno de parte del electorado y extender su influencia.
El que ha ganado poder por el resultado de las elecciones ha sido el presidente Javier Milei en primer lugar. Y si bien este país se caracteriza por sostener un esquema presidencialista, aunque el Poder Legislativo haya logrado un avance importante en este sentido, sobre todo ateniéndonos a circunstancias puntuales de puja entre los poderes del Estado, el Ejecutivo concentra e incrementa su poder si los comicios legislativos nacionales le son favorables, como fue el caso del último para Milei, ya que lo avalan, le permiten tener un reconocimiento a su gestión de gobierno de parte del electorado y extender su influencia, claro que, necesitando de aliados. Pero claramente el primer lugar en el podio en este caso se lo lleva el primer mandatario Javier Milei.
Quien detenta un poder bastante parecido en términos ejecutivos es su hermana Karina. Si bien su función pública es la de ser la Secretaria General de la Presidencia, ostenta también el cargo de titular de La Libertad Avanza, partido que fue creciendo a nivel nacional, y cuyas consecuencias son ostensibles para quien se tome el trabajo de observarlas. Lo más interesante es que no sólo los sectores políticos y económicos la perciben como una mujer con mucho poder, tanto como el de su hermano Javier, sino que el electorado tiene la misma lectura en cuanto a lo que percibe como manejo en la toma de decisiones del gobierno. Lo que dejaron las elecciones como saldo, en cuanto a la concentración de poder al lado del presidente, fue un mayor control de parte de Karina Milei. Y ya tenía bastante antes de los comicios. ¿Qué hizo? Reaccionó rápidamente ante las adversidades, acentuando y remarcando las necesidades de su espacio político en el armado de listas de legisladores en cada uno de los distritos involucrados, con una proyección nacional, sin dejar pasar detalle, apoyándose en sus aliados históricos, Martín y Lule Menem, pese a la animosidad demostrada en su contra por propios y ajenos.
Reparando en los hechos, y como un reflejo de las elecciones, sin dejarme llevar por el contenido de las encuestas aunque considerándolas, observo que, Luis “Toto” Caputo, como Ministro de Economía, tuvo un rol preponderante antes de las elecciones, sobre todo en la última etapa, tramo que se mostraba difícil en cuanto a poder revertir los resultados de las elecciones de la provincia de Buenos Aires, dando a conocer planes de acciones concretos para mejorar la economía, con el indiscutible e indiscutido respaldo brindado por el gobierno norteamericano a través de la gestión de su presidente Donald Trump y de su Secretario del Tesoro, Scott Bessent, además del brindado públicamente por el Fondo Monetario Internacional. Estuvo trabajando codo a codo con el presidente Milei desde el comienzo de su gobierno, pero se fue potenciando para ensalzarse luego de la contundencia del triunfo electoral. Es un funcionario de fluido contacto con los periodistas y de apariciones periódicas y frecuentes en los medios para explicar la política económica que implementa desde su cartera en nombre del gobierno libertario.
Otro integrante del gobierno, como asesor estrella y principal, aunque con menos poder, declinado naturalmente a favor de Karina Milei en el denominado “Triángulo de Hierro”, luego del acrecentamiento que con motivo de las elecciones tuvo la hermana del presidente, es Santiago Caputo. Si bien es cierto que comparándolo con las herramientas que posee la titular del partido es notorio que su influencia ha mermado un poco, no lo ha sido tanto si uno se detiene a observar cómo lo ven los políticos y economistas en cuanto a su llegada cercana a Milei. Sigue siendo una de las personas más poderosas, permaneciendo al lado del presidente, y reteniendo su rol de asesor. Es poderoso y todos lo saben y reconocen. Lo necesitan y, en consecuencia, a él se acercan en la esfera que concierne al Ejecutivo. Sigue siendo un hombre de mucho poder. En momentos en que se barajaba y daba de nuevo supo conservar su lugar de preeminencia.
El Jefe de Gabinete, que continúa con la poderosa herramienta de la comunicación de las acciones del gobierno, que supo ser vocero y funcional a los propósitos de transmitir el programa ejecutivo del presidente Milei, ganó más poder. De ser candidato legislativo por la Ciudad de Buenos Aires, y ganar las elecciones, pasó a ser el Jefe de Ministros del Gabinete de Milei para, desde ese cargo, mover los hilos de las negociaciones con los gobernadores y legisladores, junto con el Ministro del Interior, Diego Santilli, quien es el que más cercanía tiene con ellos, producto del trabajo de larga data como político, y con quien Adorni ahora se reúne para lograr la adhesión necesaria en la nueva composición que tendrá el futuro Congreso.
Diego Santilli, recientemente llegado al Gabinete de Javier Milei, aunque no al riñón de su gobierno, por haber sido uno de los negociadores principales en el acercamiento de posiciones entre el PRO, partido al que pertenece, y La Libertad Avanza, preferido a la hora del diálogo, tanto por el presidente como por su hermana Karina, pegó un salto sideral al proclamarse victorioso, y hasta con una apretada diferencia a su favor, en las elecciones legislativas nacionales, en territorio del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien se había alzado con el triunfo hacía poco, en los comicios distritales, tras su decisión de desdoblamiento. Como Ministro del Interior empezó a ejercer su rol incluso antes de su nombramiento oficial, reuniéndose con cada uno de los gobernadores con quienes previamente se había reunido Javier Milei, para convocarlos a trabajar juntos en el Congreso por medio de sus legisladores. Conocedor del terreno y de cada uno de los primeros mandatarios provinciales, su habilidad para tejer redes de consenso lo posicionan en un lugar privilegiado en este segundo tramo del gobierno libertario. Es consciente de que estas negociaciones tienen como contrapartida la demanda que de las provincias tenga y, por ello, transmite con facilidad las condiciones que cada una presenta a la hora de arribar a acuerdos que le sirvan al gobierno en el funcionamiento del renovado Congreso, especialmente cuando se trata de aprobar el presupuesto y las reformas con las se pretende avanzar.
Los frutos de las negociaciones de Santilli ya se están viendo. Cerca de obtener la primera minoría en Diputados, La Libertad Avanza logró que los gobernadores peronistas del Norte se reunieran para abroquelarse en un interbloque, restándole poder al Partido Justicialista. Dos mandatarios patagónicos se sumarían. Y podrían ser más. La propuesta aceptada por el Ministro del Interior de la rehabilitación del corredor bioceánico fue concluyente, aunque no suficiente ya que sobre la mesa están los otros proyectos, entre los que se tratará en primer lugar, el del presupuesto, que concierne a todos por igual y de acuerdo con sus intereses, principalmente el rubro “obras”. Puede ser también que los patagónicos tengan su propio bloque. De ser así trabajarían en conjunto con los del Norte. Saben queda poco tiempo para que llegue el 10 de diciembre, el gran día de la asunción de los nuevos legisladores. Junto con Provincias Unidas, de jugar todos a favor, y así parece marcarse el rumbo de acuerdo con las últimas y decisivas determinaciones, el gobierno alcanzaría el número tan deseado como necesario para cubrir sus expectativas y, entienden, las del electorado que lo votó.
Quien ha logrado conservar su poder, y continuará haciéndolo en el Congreso, es el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Armador del partido junto con Karina Milei y su pariente “Lule”, pesa fuerte en esta Cámara, y su papel es fundamental cuando de proyectos de ley del Ejecutivo se trata, tanto para pasar por las respectivas comisiones, como para su correspondiente tratamiento parlamentario. Bajo el paraguas de Karina, y su atenta mirada, es quien se ocupa y ocupará con más ahínco, de mover los hilos con y entre los diputados, para alcanzar la sanción de las leyes que Milei necesita para seguir gobernando, haciendo prosperar su programa político y económico, que deberá demostrar, más que nunca, resultados concretos y positivos, para poder seguir contando con un amplio consenso de parte del electorado, que trascienda su primer mandato para darle lugar a un segundo que, de acuerdo con sus objetivos, logre instalar el modelo libertario en la Argentina. Eduardo “Lule” Menem, sin embargo, siendo resistido por dentro y fuera del gobierno y el partido, perdió poder, a diferencia del titular de Diputados.
En la Cámara de Senadores su titular no correrá la misma suerte. Su poder se ha ido diezmando al compás de su enfrentamiento con Milei desde la vicepresidencia de la Nación. Hasta puede ser que sume voluntades con la oposición, merced al buen diálogo que mantiene con algunos legisladores de la Cámara, pertenecientes a bancadas contrarias a las de su partido, cuestión que es temida por el espacio político a través del cual llegó a ocupar su cargo, pero con quien no comulga hace tiempo. Cero diálogo tiene con Milei y su gobierno. Con el pase de la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a su banca de senadora, le pisará los talones y estará detrás de cada uno de sus pasos. Bullrich también debe ser tenida en cuenta como una política que ha ganado poder desde su función en el Gabinete y tendrá aún más desde el Congreso. La veremos en actividad permanente ya que será quien tendrá que velar por los intereses del gobierno en la Cámara Alta. Estas acciones concretas y puntuales, le permitirán saltar, al menos, a la consideración partidaria y pública como probable candidata a Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, aunque para eso falte tiempo. La construcción que haga desde el Poder Legislativo en su articulación con el Ejecutivo, le brindará esa posibilidad. Así lo veo hoy.
En este esquema de poder, antiguo porque venía desde la primera etapa del gobierno de Milei, a la vez que renovado, deberá moverse la política y la economía. Aunque ese movimiento recién comienza.
María Belén Aramburu
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