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15/10/2025

¿En qué consiste el apoyo condicionado de Trump a Milei?

La alianza entre ambos mandatarios se afianza en plena campaña, mientras el gobierno norteamericano marca límites precisos y condiciona su respaldo a la orientación política y económica que defina el electorado.

¿En qué consiste el apoyo condicionado de Trump a Milei?

El viaje del presidente Javier Milei a los Estados Unidos le permitió mantener otra reunión de privilegio con su par norteamericano Donald Trump. En momentos tan álgidos como los que se viven en pos de la cercanía de las elecciones legislativas, el apoyo brindado por los Estados Unidos es de suma importancia para el gobierno argentino.

En poco tiempo, el presidente argentino pudo tener dos encuentros con Trump. ¿Qué buscan Trump y Milei? Milei claramente busca un expreso reconocimiento de quien le puede brindar el acceso a los mercados internacionales, tanto financieros como de productos y servicios. En el primer aspecto consiguió una línea de financiamiento de US$ 20.000 millones con aportes de fondos privados y soberanos, que se suma a la misma cifra que nuestro país obtuvo mediante un swap respaldado por los Derechos Especiales de Giro, la moneda del Fondo Monetario Internacional. Fue el mismo funcionario del gobierno de Trump, Scott Bessent, Secretario del Tesoro, quien nuevamente se encargó de realizar este anuncio a viva voz. Esta acción concreta y explícita no solo significa el respaldo que en términos económicos está otorgando el gobierno norteamericano, sino que a su vez es la compuerta que, resonando a nivel global, permitiría que el mercado de capitales se muestre receptivo a la propuesta del plan de gobierno de Milei, de manera tal de confiar en nuestro país, invirtiendo en él como una consecuencia natural de esta secuencia.

Sin dudar ni pestañear, fue el mismo Tesoro de los Estados Unidos el que, una vez más, tomó la decisión de operar en el mercado de cambios. Volvió a vender dólares y comprar pesos, por lo que los bonos y acciones subieron y el dólar oficial bajó de manera acentuada, junto con el consecuente impacto a la baja del riesgo país. La semana pasada había realizado su intervención a través de tres bancos comerciales, demostrando que Trump tiene toda la intención de ayudar al gobierno argentino tanto como lo necesite, teniendo en consideración las próximas elecciones que juegan un rol plebiscitario a la gestión de Milei, sobre todo después de las consecuencias que continúan teniendo los resultados de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, sumados al coletazo de los casos Libra y la sospecha de corrupción sobre la Agencia Nacional de Discapacidad, además del reciente apartamiento de José Luis Espert que encabezaba la lista de candidatos a diputados nacionales por dicho distrito, cuestiones aprovechadas estratégicamente por la oposición para seguir ocupando casilleros mientras se tira el dado que inclina la suerte hacia uno u otro espacio. Resultó ser una clara señal para los mercados que confiaron en el proceso. Y para el espacio político, como después veremos.

Imaginen lo que significa que el Tesoro norteamericano esté comprando nuestros pesos, a favor de que tengamos mayor cantidad de dólares. Parece increíble si no fuese un dato de la realidad, tangible y sonante, tal como anunciada públicamente. Inyectaron US$ 40.000 millones y se llevaron pesos. Pesos. Es que para Donald Trump, Javier Milei es un socio táctico fundamental en la región. Si bien nuestro vecino país es muy atractivo por su actividad y potencial productivo, su presidente, Luis Inácio Lula da Silva, no goza de la confianza del primer mandatario norteamericano, sino más bien todo lo contrario, aunque a veces aúnen posiciones mediante puntos de encuentro de mutuo beneficio. Trump respeta a Milei por su ideología, sus puntillosas y acabadas ideas sobre la economía que sostiene a rajatabla y sobre las que se luce brindando las explicaciones pertinentes a quien quiera escucharlo, y por su consecuente aplicación en la Argentina. Lo invita, lo premia, lo respalda, lo mima. Milei es un amigo en la región, y esta amistad es precisamente la que Trump pretende seguir resguardando y cultivando, para expandir la ideología compartida y tener un punto de apoyo regional firme y sólidamente constituido.

Claro está que este punto de apoyo regional le cuesta algún que otro dinerillo al país del norte, cuestión que es resistida por el espacio opositor, el Partido Demócrata, que también aprovecha la oportunidad para echarle en cara a Trump todos los dólares que van destinados a la Argentina, en lugar de ser utilizados en las necesidades de su propio país, a la vez que cuestionan al presidente Milei por lo que hace o deja de hacer en el suyo. Como carriles paralelos y hasta entrecruzados, republicanos y libertarios por un lado, y demócratas y kirchneristas por el otro, desempeñan claramente el mismo rol, entremezclándose en sus respectivos discursos. Como oposición hay en todos los países, sean estas más fuertes o más débiles, Trump debe cuidar su propio territorio doméstico, a resguardo del ataque demócrata que además pueda estar bien fundamentado en resultados adversos visibles. Veamos esta cuestión.

Donald Trump cree que Javier Milei está haciendo todo bien. Pero también piensa que no puede concretar todo aquello que pretende, y que a su vez se enmarca en sintonía con el gobierno norteamericano, porque la oposición le obstaculiza en el Congreso todos los proyectos de ley que presenta, a la vez que propone otros que van a contramarcha de los de los libertarios, no pudiendo contar con los aliados que numéricamente necesita. Sabe que, si bien aunque logre una victoria en las próximas elecciones, no podrá hacerse con la mayoría en el Poder Legislativo, pero que un resultado positivo va a marcar un rumbo que se encuentre relacionado con la confianza o el rechazo que el electorado le brinde para la continuidad de su plan económico. Y de la misma manera en que los mercados reaccionaron favorablemente al apoyo financiero otorgado por el Tesoro de los Estados Unidos, del mismo modo Trump, así como Bessent y el resto de los funcionarios de su gabinete, esperan que dicho impacto, que fue recibido positivamente, se traslade de lleno al plano político a través del resultado de las próximas elecciones.

Algunos creen que el presidente Trump confunde las elecciones de medio término con las presidenciales. El hombre que se erigió más fuerte que lo que antes era, luego de haber negociado un acuerdo de paz entre Israel y el grupo Hamas, con la consecuente liberación de los que aún permanecían rehenes luego del ataque del 7 de octubre de hace dos años y otros puntos cumplimentados, que logró profundizarlo con líderes europeos de modo de garantizar los fondos necesarios para la reconstrucción de Gaza, y pretende seguir arribando a acuerdos de paz en otras regiones del mundo, no se confunde con el tipo de elecciones que se van a desarrollar en nuestro país. Simplemente brinda su respaldo y recalca que su intención es seguir haciéndolo mientras esa sintonía que suena como una orquesta con los instrumentos perfectamente afinados pueda seguir resonando en acordes que refieran a una misma ideología en común.

Quizás no lo escucharon bien, o no quisieron escucharlo como corresponde. Es un mal de esta época, escuchar lo que se quiere, o con las anteojeras de ideas cristalizadas en la mente, difíciles de domesticar por su rigidez. Trump hizo referencia en conferencia de prensa a que “se acercan las elecciones intermedias y creemos que le irá bastante bien y luego continuará con sus reformas”, asegurando lo que expresé anteriormente sobre lo que para el mandatario norteamericano significa Milei en términos de que “es mucho mejor tender un puente económico con nuestros aliados, gente que quiere hacer lo correcto”, “él (por Milei) ha hecho un trabajo increíble”. También señaló que “las elecciones se acercan muy pronto y son unas elecciones muy importantes”. Con estas aclaraciones creo que pongo de relieve que no hay confusión alguna en lo más mínimo. A su vez, Trump fue clarísimo cuando advirtió que “nuestra aprobación depende en cierta medida de quién gane las elecciones” para precisar a renglón seguido que “nuestra aprobación depende en cierta medida de quién gane las elecciones, porque si gana un socialista, o en el caso de Nueva York, un comunista, la opinión sobre invertir es muy diferente”. “Volver a las políticas fallidas del peronismo provocaría un replanteo de la postura estadounidense”, dijo en otro tramo de sus respuestas a la prensa, agregando que “si él (por Milei) pierde, no vamos a ser generosos con Argentina”. Entonces, ¿qué parte no se entendió o no se quiso entender bien?

Tanta confusión e interpretaciones de funcionarios, aliados y opositores llevaron a que fuera el propio presidente Milei quien estableciera que “Estados Unidos está dispuesto a apoyar a Argentina siempre y cuando sigamos avanzando en las ideas de la libertad”. Es lo que dijo Trump. ¿A quiénes fue dirigido el mensaje del primer mandatario norteamericano? A Milei desde ya, a la necesidad de que encuentre aliados y articule acuerdos y consensos, sobre todo en el ámbito del Congreso, a todo el arco político, ya sean aliados a los que refirió que va a ayudar a actuar en conjunto con este gobierno, a los opositores a los que no acudirá en su auxilio de requerirlo y triunfar en estas elecciones, y al electorado, responsabilizándolo por la implicancia directa de su voto. No dio ninguna vuelta para decir lo que pretendía que fuese escuchado sin dobles interpretaciones.

El apoyo de Trump a Milei no fue condicionado solo a Milei y los resultados en las elecciones legislativas. Las condiciones se las puso a la sociedad argentina en su conjunto, cumpla cada cual el rol que sea, por su explícito deseo de colaborar exclusivamente con un gobierno afín a sus ideas e ideología, que confirme su continuidad, siendo que, de lo contrario, no lo hará.

Por María Belén Aramburu

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