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01/09/2025

Qué debiese aprender el gobierno de las elecciones en Corrientes

El triunfo de Juan Pablo Valdés revela la dificultad de romper estructuras provinciales históricas y plantea interrogantes sobre la estrategia libertaria en distritos donde pesan apellidos y alianzas.

Qué debiese aprender el gobierno de las elecciones en Corrientes

De todos los resultados electorales se aprende. Si se quiere, si uno se toma el trabajo de hacerlo, si se observan detenidamente las conclusiones a las que se ha llegado con dedicada y juiciosa mirada, sin echar culpas a otras personas y/o situaciones, sino más bien haciendo una lectura lo más objetiva posible, sabiendo que incluso puede ser muy difícil arribar a una sola o a varias interpretaciones fidedignas. Desde ya se puede avanzar, al menos, para no seguir cometiendo los mismos errores.

Juan Pablo Valdés, gobernador electo de Corrientes, ganó las elecciones en su distrito, en representación de su espacio, Vamos Corrientes, frente compuesto por 33 partidos, según fuentes oficiales. Lisandro Almirón, candidato de La Libertad Avanza, se ubicó en cuarto lugar. Hubo experiencias electorales recientes en el tiempo que tampoco tuvieron un resultado exitoso para el partido organizado por Karina Milei a nivel nacional, acompañada de Lule y Martín Menem, en el último caso con mayor participación del primero, en las provincias. Podemos citar los casos de Santa Fe, Salta y Formosa, sumándosele ahora otra más. La cercanía con las decisivas elecciones en la provincia de Buenos Aires no admite dilaciones en los análisis a realizarse respecto de los resultados obtenidos.

Corrientes, como cada distrito provincial, que merece ser observado desde su territorialidad y, en este sentido, sus propias características sobre el comportamiento del electorado en su historia, sobre todo en las últimas etapas, y más allá de una visión meramente capitalina e incluso nacional, ha sido gobernado por los apellidos Colombi y Valdés durante muchos años. Romper esa tradición de permanencia no es tarea fácil en ninguna provincia, sin ser ésta una excepción. Por un lado hay que ver la cuestión de los partidos en sí, su estructura y llegada al electorado y, por el otro, los candidatos propuestos por cada uno de ellos para analizar el voto en Corrientes.

La Libertad Avanza, más allá de su potencial crecimiento y su instalación entre el electorado, es un partido reciente, con buena performance en cuanto a su alcance nacional, pero sin que su crecimiento institucional resulte suficiente como para poder instalarse de manera contundente en algunos distritos, tal cual lo demostrado. El frente que ganó las elecciones supo limar asperezas y unirse para obtener el triunfo que resultó ser contundente ante sus adversarios. Y en cuanto a los candidatos de cada uno de los espacios políticos, un Valdés, dirigente con un apellido representativo como pocos, además de lo que suscitó entre los votantes, se presentó en nombre de Vamos Corrientes, habiendo sabido aglutinar a otras fuerzas, mientras que La Libertad Avanza llevó a Lisandro Almirón, quien no sólo no pareció acercarse lo suficiente al electorado sino que tampoco lo acompañó su personalidad, más bien distante, ni los funcionarios nacionales que estuvieron ausentes el día de la votación, pese a que Karina Milei y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se habían marcado presencia durante el acto de cierre de campaña, que se vio enturbiado por los violentos episodios registrados y las sospechas sobre los audios de Spagnuolo que involucraron a la hermana del presidente y otros dirigentes libertarios. La identificación de Almirón con el presidente Javier Milei, como si fuesen uno y lo mismo, impresa en los afiches, tampoco bastó para engrandecer y asentar su figura.

¿Qué hubiese pasado si La Libertad Avanza hubiese integrado un frente junto con otros partidos de Vamos Corrientes? En primer lugar el nombre hace ruido. ¿Dónde estaría ubicada La Libertad Avanza? ¿Qué otro nombre podría llevar? ¿Habría ocurrido lo mismo que le pasó al PRO en la provincia de Buenos Aires que quedó desdibujado en el nombre de la alianza? Porque podrían haberse presentado juntos. Desde las ideas tendrían que haberse puesto de acuerdo en un programa de gobierno de modo de trascender un mero acuerdo electoral. Éste no es un tema menor. Ya se ha visto la disociación entre los partidos una vez alcanzado el poder. Y en este caso, el territorial es Valdés. Ningún libertario lo es como él en suelo correntino.

La condición discordante que por estas horas es la que suena más fuerte está vinculada a la asociación que de los libertarios se hace sobre su pretensión de ocupar más lugares que los que se considera les corresponde en las listas, habiéndose considerado una desmesura en la negociación que en alguna oportunidad se pretendió llevar a buen puerto, o al menos ser iniciada. Más lejos aún estuvieron de acordar cuando los libertarios pusieron sobre la mesa la idea sobre el nombre del frente que, de Vamos Corrientes tendría que haberse pasado a llamar simple y llanamente La Libertad Avanza. Ni el frente ni Valdés iban a aceptar ninguna de esas condiciones por considerarlas inaceptables.

Continuando en esta línea, y siguiendo con la respuesta al planteo de qué hubiese pasado si La Libertad Avanza hubiera acordado la composición de un frente electoral, cabe decir que el temor principal subyace en quedar fagocitados por quienes ya son dueños y señores políticos del territorio correntino, el mismo temor que siempre ha imbuido las negociaciones que el PRO ha llevado a cabo con los libertarios, con la diferencia de que los macristas han sabido aceptar sus diferencias de poder y numéricas para adaptarse a una negociación en las listas donde ambos pudieran tener participación, incluso a expensas de relegar algunos candidatos en pos de aquellos que presentó la estructura partidaria de Javier y Karina Milei. La demostración más evidente se vio en el armado de listas en la provincia de Buenos Aires.

El triunfo de La Libertad Avanza en la Ciudad de Buenos Aires, en que este espacio y el PRO se presentaron por separado, quizás envalentonó a los libertarios. Los demás aprendieron la lección. Para ganarle al kirchnerismo hay que ir juntos y no en listas separadas. Las negociaciones fueron duras y arduas, pero el PRO envió a dirigentes afines y cercanos a Javier Milei para acordar los puntos en cuestión. Seguramente no se llevaron la porción de la torta que más hubiesen querido tener, pero fue lo que mejor pudieron hacer en base a las circunstancias imperantes, actuando en consecuencia.

El candidato de Vamos Corrientes tenía argumentos que en el electorado provincial calaron hondo. No sólo las repercusiones de los audios del ex director de la Agencia Nacional de Discapacidad podrían haberse interpuesto en el voto de los correntinos, trasladando los temas locales de fondo y por ello generalizados a todo el territorio electoral argentino como tales, cuestión que habrá que analizarse más adelante con los números de los próximos procesos electorales, sino aquellos que conciernen al distrito, espetados por el propio gobernador electo a los suyos, como el que refiere que el gobierno de Javier Milei no había cumplido con la firma de compromisos acordados. Por lo expuesto siempre señalo que en muchas ocasiones resulta complicado realizar un discernimiento y separar unas causas de otras, las locales y las nacionales, a la hora de evaluar el voto de la ciudadanía de cada provincia en particular.

El gobierno nacional, a través de su Jefe de Gabinete, Guillermo Francos brindó otra explicación por la falta de acuerdo, en referencia al eventual nepotismo de ser un Valdés quien sucediera a otro Valdés. A su vez señaló que “la autovía de Corrientes”, por la que tienen acuerdos firmados, “está paralizada o a un ritmo bajo y no avanza”, por lo que responsabilizó al gobierno correntino de no haber ejecutado la obra.

Concluyo que cualquier elección, en el distrito en el que se desarrolle, habiendo dejado de ser un experimento para concretarse en una realidad tangible, es susceptible de aprendizaje si se resuelve correctamente el circuito de entramado de las varias conclusiones que se pueden extraer de los resultados. Las elecciones de Corrientes debiesen estar entonces en este momento, bajo la lupa libertaria, al igual que el resto, de cara a las cercanas elecciones de medio término que marcarán una nueva integración del Congreso que no le es ajena a ningún partido político.

Por María Belén Aramburu

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