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05/08/2025

¿Por qué les es tan difícil consensuar en CABA al PRO y LLA?

Con tensiones, distanciamientos y nuevas alianzas, el PRO y La Libertad Avanza disputan el control de la Ciudad de Buenos Aires, bastión histórico del macrismo.

¿Por qué les es tan difícil consensuar en CABA al PRO y LLA?

En primer lugar, la Ciudad de Buenos Aires ha sido un bastión gobernado por el PRO desde hace muchos años, desde que el partido nació como tal, y Mauricio Macri se convirtió en Jefe de Gobierno del distrito, prolongando su mandato por un segundo período. Brindándole continuidad a la gestión, y cuando aquellas eran otras épocas, Horacio Rodríguez Larreta, por entonces un lucido y empeñado Jefe de Gabinete, destacado en su gestión, fue electo como sucesor de Macri. Proveniente del riñón del fundador del PRO, Rodríguez Larreta aseguró la permanencia del partido a través del voto del electorado porteño, quien lo eligió para un segundo mandato, consagrándose de este modo, como el espacio político dominante en la Ciudad, tanto durante la presidencia de Mauricio Macri, como también en la de Alberto Fernández. A este le sucedió Jorge Macri, sumando casi 18 años de gestión consecutiva. Todo un logro para un partido que logra conservar el poder alternando dirigentes.

Los tiempos cambiaron. Rodríguez Larreta perdió la interna con Patricia Bullrich y, enojado con el entorno partidario, sobre todo con Mauricio Macri porque creyó que éste había apoyado a su adversaria para que triunfase en las elecciones primarias, se alejó de todo y de todos, retomando su deseo de adueñarse del distrito como Jefe de Gobierno en un futuro próximo, pasando de antemano por su candidatura a la legislatura porteña que le aseguró un cargo mediante su nuevo espacio político “Volvamos Buenos Aires”. Su independencia partidaria fue calificada de “traición” desde la perspectiva del ex presidente Macri. Y de la interna entre Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich se desprendió otro movimiento más hacia afuera del partido. La Ministra de Seguridad del gobierno de Javier Milei se afilió finalmente a La Libertad Avanza, agrupación para la que ha venido trabajando junto con el primer mandatario y su hermana Karina, en su rol de funcionaria, escindiéndose definitivamente del PRO y, en consecuencia, de Mauricio Macri. A todo esto se agrega la succión de dirigentes del PRO de parte de los libertarios, mediante afiliación o prescindiendo de ella, quedando establecida una marcada división que viene enfrentando a los que, no mucho tiempo atrás, comulgaban con los mismos ideales, que ahora aparecen hasta difusos ante la aparición de quienes sostienen firmemente y con más vehemencia, un ala ideológica derecha.

La división interna del PRO tuvo su repercusión en las últimas elecciones en el distrito. Desdoblamiento mediante, yendo el PRO por su cuenta, Rodríguez Larreta por el otro, y La Libertad Avanza por el suyo, el voto del electorado porteño se encontró totalmente atomizado y dividido en fracciones que ayudaron más al partido de Milei que a cualquier otro. El resultado obtenido a su favor es considerado como un hito que le ha permitido plantarse más fuerte en la negociación para el armado de las listas que competirán por los correspondientes escaños en el Congreso Nacional en representación de la Ciudad de Buenos Aires.

La Ciudad de Buenos Aires, como distrito electoral, tiene la particularidad de que el PRO lo siente su pertenencia. Esto se debe al arraigo y la trayectoria consolidados por la confianza del votante, que fue mutando a la par del crecimiento de La Libertad Avanza a nivel nacional, y de Milei como figura política sustentado en su plan económico y programa de gobierno. Por ello es tan difícil entrar en una negociación con La Libertad Avanza, que sopesa el poder del presidente Javier Milei a la vez que la del ex presidente Mauricio Macri, en un distrito en el que el peronismo no ha tenido cabida hasta ahora, pero que Leandro Santoro logró revertir cuando se irguió como una competencia tangible y real, fragmentando aún más las opciones del electorado.

En este contexto, la Alianza La Libertad Avanza, forjada para competir contra el kirchnerismo y el espacio político del gobernador Axel Kicillof, tendrá su réplica en la Ciudad de Buenos Aires. Las negociaciones han sido muy complicadas. Sino, el titular del PRO, Mauricio Macri, se hubiese ahorrado las palabras que expresó para quejarse de “una posición dominante” de La Libertad Avanza. Es que, no solamente los candidatos del PRO quedan rezagados en las listas, sino que además se exige sean fieles en su inclinación hacia los proyectos del partido pintado de violeta. Los libertarios no quieren tibios en las boletas y el partido de Milei avanzó con toda su fuerza, ya que su pretensión es quedarse con el bastión de la Ciudad cuyo electorado tiene preferencia por sus ideas, así como en su oportunidad las tuvo por el PRO y las sigue teniendo en vistas a quién gobierna hoy la ciudad pero que, en ese desdibujamiento que se ha hecho visible entre ambos partidos por sostener ideologías e ideas similares, La Libertad Avanza pretende arrastrar a quienes anteriormente votaban por el PRO para gobernarla, cuestión que se evidenció en las últimas elecciones en la Ciudad.

Otro frente interno surgió en el marco de dichas negociaciones. Algunos se mostraron más proclives al consenso con La Libertad Avanza que otros. Y los popes del PRO en la Ciudad de Buenos Aires, el titular del partido a nivel nacional, Mauricio Macri y el Jefe de Gobierno porteño y titular partidario en el distrito, Jorge Macri, mantuvieron distancias de cómo proceder ante un armado conjunto con La Libertad Avanza, a sabiendas de la puja de poder entre ambos espacios políticos. A esto se sumó el distanciamiento y desaires mutuos entre Jorge Macri y Javier Milei, que se vieron plasmados en las elecciones pasadas del mes de mayo para la renovación de la legislatura porteña. Hasta el jefe comunal comenzó a rearmar en su cabeza un Juntos por el Cambio que, con las migraciones de algunos radicales y otros dirigentes de la Coalición Cívica, iba a tener una connotación diferente a la originalmente concebida en la Ciudad y la Nación. Pero duró poco la idea ya que lo que se prefería, pese a todas las diferencias, era una alianza electoral con La Libertad Avanza. ¿Cómo se explicaría sino al electorado que se hubiese conformado una en la provincia y no se replicara en la ciudad? Habría confusión en el electorado, tal como se experimentó en ocasión de las elecciones a legisladores porteños.

¿Es una tregua entre ambos partidos? Analicemos la siguiente cuestión. En el Congreso de la Nación, Javier Milei necesita del PRO para la aprobación de sus proyectos de ley, además de para frenar los de la oposición. En la Ciudad, Jorge Macri necesita de La Libertad Avanza para que sus proyectos prosperen y no se obstaculicen, evitando que a la oposición consolidada en la legislatura porteña se le sume la de los libertarios. La necesidad es mutua y por demás evidente. Pero las alianzas electorales no garantizan la incondicionalidad en la relación y en los mutuos acuerdos. Éstos deberían restablecerse con frecuencia para quedar consolidados y avanzar sin escollos. De cada uno de los protagonistas y de todos en simultaneidad dependerá que sostengan y fortalezcan lo concertado.

Por María Belén Aramburu

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