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23/06/2025

Cristina se ubicó en el centro de la atención política, ¿Le conviene o no a Milei?

Mientras la ex presidenta mantiene la centralidad en la escena política, se define si podrá conservar el liderazgo en un peronismo dividido, con la mira puesta en las listas y el futuro de su propio heredero.

Cristina se ubicó en el centro de la atención política, ¿Le conviene o no a Milei?

Cristina Kirchner se encuentra ubicada en la centralidad del escenario político, teniendo su propio escenario para los encuentros más cercanos con la gente que la apoya desde fuera de su domicilio donde transcurre su prisión domiciliaria: el balcón de San José 1111. El vallado y las normas de seguridad impuestas en dicha locación por la justicia, y con el permiso de la utilización de toda la unidad, incluido el balcón habiendo respondido al interrogante de sus abogados defensores, le permiten la exposición, que una cárcel no le permitiría, y es desde la cual, la dos veces presidenta, pretende seguir siendo la principal referente opositora.

Esta es una gran verdad. Cristina sabe que sigue siendo la líder que representa a la oposición por excelencia. El peronismo kirchnerista, ya que el partido se ha dividido en varias vertientes hace tiempo, pero especialmente en este último tramo de vaivenes políticos con la aparición del gobierno de Milei y La Libertad Avanza, no tiene quien la reemplace. También lo sabe Cristina. Los dirigentes que la rodean conocen de cerca esta situación, y los que no, también, por lo cual la ex vicepresidenta corre con ventaja, mientras pueda sostenerla.

Y, ¿cómo podrá sostener esa ventaja? De varias formas. Una es la previamente citada en cuanto a la utilización del balcón. Este escenario le puede brindar un palco visible sobre su estado. Las visitas a su departamento de parte de quienes autorice la justicia con listado mediante, y algún plus más que gestionan sus abogados a cuentagotas, son los nexos de la información de cómo ella se encuentra transitando la prisión domiciliaria, su rutina, tal como la expuso Máximo Kirchner, su hijo, producto de sus frecuentes llamadas telefónicas, y sus pensamientos más profundos que, desde ya, serán vertidos a través de grabaciones y transmisiones vía redes sociales. Comunicada está. Y si bien no pretende hacerle la tarea fácil al gobierno nacional ni al de la Ciudad de Buenos Aires en cuanto a la afluencia de público, que sabe va a menguar muy probablemente con el paso de los días y el cansancio de la gente, por más que se alternen, seguramente violando lo acordado con la justicia en relación al respeto a mantener por el resguardo de la vida cotidiana de los vecinos del barrio, sólo sería el llamado de atención al estricto cumplimiento de la norma pautada lo que podría llevar a una modificación de las costumbres adoptadas desde que se le dictó su prisión.

Todo lo que le incumba provocará ruido. Aún hay un planteo de parte de la sociedad de si debe ir a una cárcel común o permanecer en su domicilio particular. Hay quienes afirman que ella especula con un cambio de condición, aunque no lo creo, salvo que sea para mostrarse como una víctima de lo que denomina el Partido Judicial, y del gobierno. Si debe tener ciertas prebendas como las que se advierten a diferencia de otros presos comunes, el uso frecuente del celular, los temas concernientes a la limpieza de la casa con personal doméstico, las visitas que pide no requieran autorización, y miles de temas más, también están a la orden del día en la cotidianidad de las conversaciones y transmisiones en medios y redes. Mientras los que la defienden, sean sus abogados, sus seguidores o los dirigentes de su núcleo cercano, siguen protestando por su condena y las consecuencias que de ella han derivado en su encierro. No importa de qué se trate. Cualquier tema será susceptible de ser agregado para mantener esa centralidad política, se quiera o no.

Otro asunto es el de la lapicera, traducido en el armado de las listas de las próximas elecciones. Su condena no unió al peronismo tal como se pretendió. Es más, hay quienes la ubican como líder de La Cámpora, de modo tal de arrinconarla en un espacio político que la aleje del resto y disminuya su poder de acción. Entonces, ¿cómo se armarán las listas en la provincia de Buenos Aires? Porque nadie quiere perder las elecciones. Pero tampoco esto ha logrado la unidad necesaria como para llegar a un buen entendimiento entre las partes. Aparecieron varios dirigentes asomando su cabeza, entre ellos, Sergio Massa, defendiendo a Cristina, pero cerca del gobernador bonaerense. Como todos, es propenso a ubicarse en el lugar de donde pueda obtener un rédito y, si bien Axel Kicillof estuvo en el acto de apoyo a Cristina en Plaza de Mayo, sus diferencias con la ex presidenta no se diluyeron, por lo que siendo él, primer mandatario provincial, pretende ser quien sostenga la lapicera para escribir la nómina de las listas de legisladores, a nivel local y en representación nacional, quedándose con el poder que siente le corresponde además por su cargo, y que quiere ostentar lo más que pueda para conservarlo a su favor.

En el juego de postulación implícita y explícita de liderazgos del peronismo, que es más que la de un partido, ya que trasciende en el actual contexto, al de la oposición al gobierno de Javier Milei por excelencia, Axel Kicillof se viene asomando como un heredero de Cristina. Sus distancias los llevaron a enfrentarse, sobre todo y en el orden práctico y estratégico, en lo que concierne al desdoblamiento de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, por lo cual, si bien hay veces en que liman asperezas en pos de un bien mayor como lo es el sostenimiento del partido, no logran mostrarse como si fueran uno en su voz cantante. Kicillof especula con la pérdida de poder que pueda tener Cristina desde su arresto domiciliario, aunque no inmediatamente, en el mediano plazo, para instalarse él mismo como representante del Partido Justicialista, o del peronismo, incluso pudiendo cambiar el nombre de lo que fue la fallida Unión por la Patria que, a la luz de los acontecimientos, no ha quedado muy unido a que digamos, más bien, todo lo contrario. Pero mientras Cristina mantenga la centralidad en la escena política, sea cual fuese el motivo, le será difícil a Kicillof o a quien sea, instaurarse como líder indiscutido de la oposición peronista.

Si bien Máximo Kirchner aparece como probable candidato a sustituir a Cristina en la tercera sección bonaerense, ¿podrá hacerlo? Dijo presente en varios medios de comunicación para pronunciarse al respecto, pero, habiendo advertido que no tenía el eco necesario para tal propósito, principalmente porque se requiere de la negociación y consenso con el gobernador Kicillof, moderó sus pretensiones, y las de Cristina, para no aparecer como un heredero forzoso de una candidatura, sino más bien tendiente a merecerla por acuerdo entre las partes, de llegar a lograrlo, ante la sospecha de la portación de apellido como derecho a ocupar el cargo. Pero Máximo es La Cámpora, y ninguno de ellos tiene buen entendimiento con el gobernador. Habrá que ver, y ahí sí se va a poner en juego, qué cuota de poder tiene aún Cristina, contando con su hijo como emisario para armar las listas a su medida. Deberán ceder ambas partes, y todas las que se involucren, aliándose con unos u otros, pero la cesión siempre se basará en la cuota de poder que cada bando y su representante tengan. Todo parece más bien supeditado a la conservación de poder de parte de Cristina, a la merma o acrecentamiento de su liderazgo.

¿Podrá mantener Cristina la centralidad política? Porque si bien la semana pasada era una intención, con el correr de los días se ha convertido en una aseveración, que no es lo mismo. Jugar desde prisión no es lo mismo que jugar en libertad. Pero la prisión también puede servir de plataforma de engrandecimiento de su figura. El presidente Lula da Silva la visitará en julio. Por el momento, y de no decidir lo contrario la justicia, esa visita requerirá de una autorización. El primer mandatario brasileño también estuvo preso por corrupción y volvió a ser postularse una vez lograda su libertad, para convertirse nuevamente en presidente. Cristina seguramente desea verse reflejada en él como en un espejo. La ex presidenta no podría asegurar hoy cuáles mandatarios internacionales la visitarían, pese a sus esfuerzos porque sean muchos, pero su pretensión es la de instalarse no sólo en la escena política argentina, sino también en la internacional. Y de manera tal que, por supuesto, esta imagen de sí misma la beneficie en todos los órdenes. Tiene su escenario local, el balcón de su departamento, para mostrarse, las redes sociales, sus mensajeros, y su liderazgo único dentro del partido.

El cántico que se escuchó en la Plaza de Mayo “Vamos a volver”, festejado por la propia Cristina, al margen de sus seguidores, mantuvo firme la intención de un regreso al gobierno. Los pasos previos podrían resultar decisivos, atados al desenvolvimiento de las elecciones en la provincia de Buenos Aires. Pero ni en la provincia ni en la Nación, habrá margen para su arribo de manera aislada y de no ser por la unidad que parece ser inalcanzable, o efímera y circunstancial de lograrse. Hay quienes trascienden a Cristina e imaginan una unidad peronista sin su presencia y, por ende, sin su liderazgo. Sueñan con una reconstrucción del peronismo, que incluye  una renovación de sus figuras centrales. Para ello, no sólo Cristina debiese dejar de serlo, sino que tendrían que aparecer sustitutos que hagan las veces de poder centrifugador, eliminando residuos de poderío hasta ahora vigentes, instalando firmes cimientos que puedan absorber a cada uno de los núcleos partidarios que hoy se encuentran dispersos.

¿A Javier le conviene esta centralidad de Cristina en la escena política? Algunos libertarios así lo afirman, porque, de este modo, ella estaría en el centro de las noticias, dejando de lado cualquiera que pueda ser atribuible a los problemas económicos aún irresueltos, fuente de críticas de Cristina y la oposición. Pero, si bien esta evaluación un tanto positivista, podría alcanzar el corto plazo, el inmediato para asegurarse el triunfo en las elecciones, basándose en los buenos números que le otorgan distintas y variadas encuestadoras, no creo le convenga en el mediano plazo, en que su liderazgo pueda establecerse y aún más firmemente crecer, en el mejor de los casos, siempre al compás de lo que marque el rumbo de la economía del presidente Javier Milei, en cuya presidencia están basadas las esperanzas de sus votantes y de aquellos probables que se han ido sumando con el tiempo.

Por María Belén Aramburu

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