Volvió Cristina al tablero político, ¿cómo se reacomodan las elecciones?
La ex presidenta será candidata a diputada provincial por la tercera sección electoral bonaerense, en medio de la puja interna del peronismo y con un oficialismo que minimiza su impacto, pero revisa nombres y alianzas.
Cristina Kirchner, fiel a su estilo, fue contundente cuando expresó que va a ser candidata en las próximas elecciones en la provincia de Buenos Aires, algo que se barajaba como posibilidad, pero no estaba confirmado ni por la protagonista ni por el partido al que representa como titular.
En medio de la puja interna que el peronismo sostiene a nivel nacional, la dos veces ex presidenta de la Nación será candidata a diputada provincial por la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires. El presidente Javier Milei le bajó el nivel a su postulación, utilizando, como lo suele hacer, la plataforma de X. peSostuvo que “Cristina arrugó a jugar a lo grande”, porque “sabe que pierde a diputada nacional y va a ser legisladora por la provincia de Buenos Aires”, replicando tweets ajenos pero útiles, a tono con sus reflexiones.
En la lógica amigo-enemigo, los adversarios pretenden hacerse más visibles que lo habitual en vísperas de elecciones, mostrando al electorado su capacidad de choque, fundamentado en sus íntimas convicciones que son las que se ponen en juego si ganan unos y pierden otros, no dando lo mismo el resultado que estaría en un lado u otro del péndulo de los contrastes. En el marco de este planteo, ¿qué significa para el presidente Milei y La Libertad Avanza la aparición tan ostensible de la figura de Cristina Kirchner?
A salvaguarda de sus causas judiciales, pendientes una de un fallo de la Corte Suprema de Justicia que podría elevar al doble su condena ratificada en dos instancias procesales, de comprobarse la asociación ilícita, la de Vialidad, y otra confirmada para darle continuidad a la investigación sobre lavado que sigue la ruta del dinero K, un cargo le brindará fueros. Esta interpretación no es ajena a nadie y convive con la vinculada a la política que se profundiza cuando de elecciones en la provincia de Buenos Aires se trata. El proyecto de Ficha Limpia no avanzó en el Congreso, por lo cual tiene luz verde para mantener firme su candidatura. La Corte Suprema tiene sus tiempos, distintos a los del apremio político. Si queda ratificada la condena podrá ir presa y quedará inhabilitada para el ejercicio de cargos públicos. Pero la justicia no quiere quedarse pegada a fallos que sean interpretados en un contexto político como el de las elecciones, por la propia política. De hecho la palabra proscripción se escucha en el aire por la temporalidad de la causa sobre la que se espera un fallo definitivo.
La ex vicepresidenta, aprovechando la oportunidad de hablarle principalmente al peronismo, con la pretensión de que sus palabras se repliquen cual eco y tomen la dimensión que les quiere otorgar, puso en duda, con una crudeza que dejó expuesta en su alocución, su preocupación, como dirigente política de que, “si al peronismo no le va bien en septiembre, en el bastión del peronismo, ¿nos puede ir bien en octubre?”, planteando que, a su vez, “si nos va mal en septiembre esto puede irradiar, no solamente a las elecciones bonaerenses en octubre, sino a todo el país”, formulando preguntas que contenían incluidas sus respectivas respuestas. Estos planteos, a modo de llevar al peronismo a cuestionarse su fragilidad y su responsabilidad en su accionar, conlleva decisiones a tomar en el corto plazo que deberán ser analizadas a la luz de las palabras de Cristina Kirchner y La Cámpora y del gobernador Axel Kicillof y su entorno gubernamental, por separado o en conjunto.
Claro está que, si bien es una obviedad que la ex presidenta haya remarcado la importancia que tiene la provincia de Buenos Aires en su peso específico electoral y, recordando que, por el momento es “un bastión peronista”, pero ha transitado por gobiernos de diferentes signos políticos, el mensaje fue dirigido a Axel Kicillof, con quien está enfrentada, principalmente de cara a las elecciones venideras, por el desdoblamiento que considera ha sido un error del cual también cree que, aunque el gobernador lo reviera, no lo modificaría, aludiendo a la diferencia que prevalece entre un hombre y una mujer al momento de tomar decisiones y porque, aún, hoy está pendiente la posibilidad de ir juntos o separados, tanto a nivel local como nacional.
¿Se movió el escenario político ante la aparición de Cristina? Sí. Incluso en las definiciones sobre candidaturas que se concentrarán en las listas de legisladores provinciales para el próximo 7 de septiembre, La Libertad Avanza comenzó a evaluar las postuladas, de modo de reconocer su viabilidad o su reemplazo. Aún está por concretarse en el plano pragmático la alianza electoral con el PRO que tendrá en cuenta las mejores oportunidades tanto en las elecciones de septiembre como en las de octubre, por la irrupción de la candidatura de la ex vicepresidenta.
¿Cristina puede traccionar suficiente cantidad de votos que desestabilice a La Libertad Avanza? Su figura tiene una muy fuerte imagen negativa, pero, no habiendo todavía aparecido líderes representativos en el kirchnerismo ni en el peronismo adversario a Milei, es considerada una dirigente política con poder, el que le quede, y con un imán capaz de atraer a otros dirigentes afines al ámbito de sus ideas e ideologías y al electorado al cual representa y que se opone a las esgrimidas e implementadas por el presidente Milei y La Libertad Avanza como plan de gobierno actual.
La elección de la Tercera Sección bonaerense no fue casual por supuesto. Con 19 municipios, de los cuales la gran mayoría, 17, son gobernados por el peronismo, y con una concentración de más de un cuarto, el 35%, del padrón electoral provincial, Cristina contaría con un triunfo asegurado. ¿Qué pasará con la lista? ¿Kicillof tendrá otra alternativa a la de la ex vicepresidenta? Se cree que no. Las elecciones de octubre correrán con otra suerte. La boleta única es un sistema de elección de candidatos diferente y, ante la alianza entre La Libertad Avanza y el PRO, se requerirá de un peronismo unificado que por el momento no se vio, pero que no se descarta si Cristina y Kicillof soslayan sus diferencias para acercarse y forjarla. Por ello, La Libertad Avanza y el PRO, están revisando nombres entre sus candidatos, que sean conocidos y receptivos para el electorado.
Por el momento las elecciones se muestran parejas, incluso con una pequeña o pequeñísima diferencia a favor de La Libertad Avanza, cuando se lo comprara con la adhesión del voto kirchnerista, y en desmedro del PRO y de la alternativa peronista no kirchnerista, espacios políticos que quedan rezagados en los porcentajes estimados de la elección. Milei no quiere jugar con la lógica de los números estadísticos tan apretados y, el peronismo, expuesto en las palabras de Cristina Kirchner, teme perder las elecciones en el distrito en el que gobierna y al cual reconoce como el trampolín desde el que se lanzará, como efecto cascada, la repercusión del resultado de las próximas elecciones en otras provincias.
Por más que el presidente Javier Milei minimice el tamaño de la representación política que a Cristina le cabe como candidata a legisladora provincial, el impacto de su figura, al menos en esta lista, y de lo que ella representa para el kirchnerismo, sería suficiente como para considerar que debe estar alerta y atento. La escena peronista quedó colmada con las palabras de la ex vicepresidenta quien ya centralizó la campaña electoral lanzando un spot publicitario, y dejando en las sombras a Axel Kicillof, pese a que lo que se disputan son las elecciones en la provincia donde ejerce su mandato como gobernador.
Lo que no deben hacer el presidente Milei ni La Libertad Avanza es menospreciar a Cristina como rival político, sea cual fuese el lugar por ella elegido para dar batalla, ya que la batalla la va a dar siempre, como ha quedado demostrado. Así como Milei la elige como blanco en la permanente confrontación con la oposición, la ex vicepresidenta opta por la misma elección. Ambos se presentan ante el electorado y la ciudadanía como el símbolo de dos países con rumbos diferentes, con una cosmovisión que los identifica y con ideas e ideologías que pretenden su enaltecimiento.
Tanto Javier Milei como Cristina Kirchner, en representación de modelos opuestos, confrontan ante un electorado tan observador como apático, que sólo se conmueve por el trazado de una agenda que la sienta suya y lo involucre como ciudadano, al margen de su consideración como votante. Cristina apuntó nuevamente a Milei con sus reflectores para intentar dejarlo en evidencia de sus errores en la gestión gubernamental, mientras el presidente la expone a más no poder por sus evidentes hechos del pasado encauzados a través de sus dos gobiernos, el anterior de su marido Néstor Kirchner, y el último de Alberto Fernández. Los dos proyectos se alzan como contrapuestos con la mira puesta en la destrucción política del adversario. En el imaginario de Cristina se reduce a “presa o muerta” como forma de aniquilación. En el de Milei, queda expuesto como probable resurgimiento de la concentración de todos los males de la política. Es uno o es otro.
Por María Belén Aramburu
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