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12/03/2025

¿Por qué Milei emite un DNU para un acuerdo con el FMI?

Un tema de deuda debiese ser debatido y analizado por el Congreso. Así lo establece nuestra Constitución.

¿Por qué Milei emite un DNU para un acuerdo con el FMI?

El Congreso tiene un rol fundamental, siendo que allí se encuentran los representantes del pueblo. Si bien el Poder Ejecutivo tiene a disposición la herramienta constitucional del decreto, este no siempre amerita ser instrumentado, si no es acorde a una circunstancia particular en un contexto determinado. Lo que avala el Congreso lo hace la mayoría de los legisladores pertenecientes a distintos espacios políticos. Si alguien levantara su voz en contra de una medida que contó con el respaldo del Poder Legislativo, esa voz sería silenciada por el poder mayoritario que la sostuvo. Por ello, la función del Congreso es fundamental cuando de proyectos del Ejecutivo se trata.

Un tema de deuda debiese ser debatido y analizado por el Congreso. Así lo establece nuestra Constitución. Y lo establece la ley. El decreto emitido por el presidente Javier Milei, signado por la necesidad y urgencia de acuerdo con el criterio establecido por el Poder Ejecutivo, será tratado por la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo, antes de ingresar al recinto que, se estima, será el de la Cámara de Diputados. No se descarta sea convocado para brindar explicaciones sobre el contenido del acuerdo en cuanto a capital, intereses, plazos y condiciones al Ministro de Economía, Luis Caputo. Seguramente al Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, también.

¿Por qué el gobierno manda un DNU al Congreso? El presidente Milei pensaba enviar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional como un proyecto susceptible de ser debatido por el Congreso. Ésta es la mejor opción. El aval del Poder Legislativo, ya que se trata de contraer deuda externa, sumada a la que ya tenemos con el mismo organismo financiero, en dólares y con la exigencia de su pago, es importantísimo. Es más, el mismo FMI, por medio de su directora gerente, Kristalina Georgieva, pidió, apoyo político y social para cualquier acuerdo que se geste entre la Argentina y el organismo, lo cual, interpretado, significa un amplio consenso, por mayoría, de los legisladores que integran el Congreso en su conjunto, vale decir, por medio de un proyecto que finalmente sea sancionado. Pero, ¿por qué Milei opta por un decreto de necesidad y urgencia?

En primer lugar se debería justificar que se trate de un contexto en el que impere la necesidad y la urgencia. Fundamental a la hora de dar explicaciones cuando el Congreso se encuentra funcionando a pleno en el marco de las sesiones ordinarias habituales. Pero se hace por decreto, el cual, ya publicado en el Boletín Oficial, lo convierte en vigente. Algunas cuestiones sobre el acuerdo se conocen. Otras no. Y por las que no, el gobierno se resguarda por medio del DNU. Se sabe que se trata de un Programa de Facilidades Extendidas, que el acuerdo va a incorporar fondos frescos, con un plazo de gracia de cuatro años y medio sin pagar, con el fin de saldar sus propios vencimientos con el FMI por un lado, y cancelar la deuda que el Tesoro Nacional tiene con el Banco Central a través de las Letras Intransferibles, según confirmó el propio gobierno. Sin conocer la tasa de interés, la vigente es cercana al 7% anual, con más deuda, se deduce, se pagarán más intereses, además de otros detalles relevantes, tales como el monto, cronograma de pagos, el plazo, aunque trascendió el de 10 años, con vencimiento en 2035, y todas las dudas inherentes a los capítulos de una deuda externa. Las cifras de US$ 10.000 millones y hasta de US$ 20.000 millones son incluso trascendidos sin confirmación oficial.

Un debate en el Congreso con el envío de un proyecto de ley serviría para aclarar éstas y otras cuestiones. Porque, en el ámbito de planteos legales y jurídicos acerca de la utilización de un instrumento como lo es un DNU, también se encuentran los concernientes a su implementación. Porque, por ejemplo, la cancelación de la deuda del Tesoro con el Banco Central, se cambiaría por otra deuda, pero externa., en dólares, y con otra jurisdicción. ¿Se cancelaría con fondos en parte y Letras Intransferibles nuevas por las anteriores? ¿A qué valor? ¿De mercado? Son varios los temas que se siguen negociando con el FMI por lo que el tiempo da margen al gobierno para terminar de delinear los detalles del acuerdo. Pero, ¿qué es lo que no se conoce del DNU y por qué? ¿Cuál es el motivo por el que hay cuestiones herméticamente cerradas al Congreso, la prensa y la opinión pública, que el decreto mantiene a resguardo?

Se mantienen bajo miles de llaves aspectos del acuerdo que, de ser conocidos, podrían permitir la especulación, e influir directa y velozmente en el mercado cambiario, alterando variables que tengan incidencia en el precio del dólar y desenmarquen el cuadro trazado por el gobierno para la salida del cepo. ¿Son estos cuidados lo suficientemente contundentes como para privar a los legisladores de su conocimiento y profundidad en el análisis? ¿Considerarán que es suficiente entenderlo para avalar al gobierno? Porque un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, según la legislación vigente, requiere de una ley del Congreso. Y allí aparece el gran tema de los votos. Porque si el gobierno hubiese sabido que contaba con la cantidad de votos suficientes como para enviar un proyecto de ley lo hubiese hecho. No dándole el conteo, la continuidad de su programa económico, la reducción de la inflación, la garantía de la estabilidad macroeconómica, la flexibilización del mercado cambiario para mejorar la eficiencia económica y facilitar la inversión a largo plazo, acreditan, según la postura sostenida por el gobierno, que se contraiga deuda por un DNU. El gobierno tiene 10 días para someter el decreto a consideración de la Comisión Bicameral a través del Jefe de Gabinete y necesita de la mayoría de una sola Cámara del Congreso para continuar vigente y no de la aprobación de las dos de haber sido un proyecto de ley.

Es por esta cuestión, principalmente la de los votos necesarios para hacer pasar el endeudamiento por el Congreso, que el ex presidente Mauricio Macri indicó que el gobierno “demuestra la debilidad institucional en la que estamos”, agregando que “la experiencia empírica me indica que la designación de jueces a través de un mecanismo como el utilizado por el gobierno no es la correcta”, también por decreto, cuestión a la que hice referencia en el desarrollo de mi anterior editorial de @Haceinstantes. Todo ello vinculado con la intervención del Congreso como en el caso del presupuesto que invitó, en el mismo comunicado, a “volver a poner sobre la mesa” y el auxilio a Bahía Blanca por medio de “las obras públicas” que “las tiene que hacer el Estado”. Este último considerando a su vez concatenado con la toma de deuda, sus condiciones y fines, como argumentaron varios en función de la búsqueda de aprobación. A pesar de sus críticas, ¿Mauricio Macri dejaría en banda a Javier Milei para aprobar el DNU? Ante la necesidad y urgencia proclamadas no creo, más allá de sus expresiones que lo alejan de la posición adoptada por el gobierno y lo diferencian en un año electoral. Elisa Carrió, quien vuelve a la carrera electoral y legislativa, aunque muy crítica de Milei y su gobierno, apoyará este acuerdo por considerarlo necesario, advirtiendo que no lo haría si la pretensión es “planchar el dólar”. Los aliados, incluso hasta último momento y bajo el último respiro del gobierno, lo apoyarán para que no quede colgando de sus propios objetivos a cumplir en materia de su programa económico. Pero la lucha, aunque disminuida por tratarse de un decreto y por las razones que esgrimí, será evidente y estentórea.

Lo mejor, sea cual fuere el tema del cual se trate, y aún más, pero sobre todo si lo es sobre la deuda externa, es que pase por el Congreso y tenga como resultado su aval. El desafío de todo gobierno es contar con el apoyo suficiente de los legisladores del Poder Legislativo, obteniendo su mayoría tanto de los propios como de los aliados. El consenso se logra mediante la confianza de resultados previsibles fiables en base a decisiones eficaces y eficientes.

Por María Belén Aramburu

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