Trump se impone en Occidente. ¿Cómo repercute en Argentina?, por María Belén Aramburu
La repercusión debe ser medida bajo el gobierno de Javier Milei. Veamos algunas cuestiones y qué consecuencias inmediatas se perciben en nuestro país.
La repercusión en la Argentina debe ser medida bajo el gobierno de Javier Milei. Hay cuestiones que de manera generalizada influirían bajo un gobierno de uno u otro signo político sin lugar a dudas, puesto que se trata de decisiones objetivas tomadas por el gobierno de Donald Trump, pero que, con la sintonía entre ambos primeros mandatarios, que expliqué en otra editorial de Hace Instantes, tiene consecuencias inmediatas en nuestro país. Veamos algunas de ellas, al menos las principales, porque el espejo en el que se mira Milei le devuelve, en muchas situaciones, el reflejo de Trump. Veamos cómo y por qué y, en especial, su contenido.
En lo más inmediato en el tiempo todavía resuenan en nuestros oídos las palabras de Donald Trump al presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, y las imágenes a través de los gestos de demostración de poderío del mandatario norteamericano, en la reunión que mantuvieron en la Casa Blanca junto con el vicepresidente J. D. Vance. Luego de este episodio que tuvo trascendencia mundial, no podía ser menos, celebrado, aunque parezca una rareza por provenir de un encuentro en Washington, por el presidente ruso, Vladimir Putin, el líder ucraniano afirmó, en un mensaje emitido en su cuenta de X, que “está dispuesto a sentarse a la mesa de negociaciones lo antes posible para acercar una paz duradera”, reconociendo el “firme liderazgo” de Donald Trump, destacando que “valoramos mucho lo que Estados Unidos ha hecho para ayudar a Ucrania a mantener su soberanía e independencia”. El astuto movimiento de Trump rodeó a Zelensky con una tenaza que amenaza ser apretada a la brevedad, para posteriormente solicitar a Estados Unidos una explicación por la suspensión de la ayuda militar en su auxilio.
Pese a la buena relación que el presidente Javier Milei supo mantener con Volodimir Zelensky, y pretende seguir teniendo, Argentina, por medio de su representante en la Asamblea General de la ONU, Francisco Tropepi, se abstuvo en la votación para apoyar un pedido de Ucrania para que Rusia retire las tropas de su territorio. Previamente Trump había calificado al presidente ucraniano de “dictador” por no haber llamado a elecciones. Recordemos que Milei estuvo reunido con Zelensky en el Foro Económico de Davos, marco en el cual le brindó su apoyo, una vez más, frente a la invasión rusa. También el ucraniano estuvo en la asunción de Milei en diciembre de 2023. Se estuvieron encontrando en cumbres de organismos internacionales además de continuar manteniendo conversaciones telefónicas. Pero el presidente argentino decidió apoyar a Trump, preservando la buena sintonía entre ambos que, partiendo de una base ideológica, se expande a objetivos en común, que son concretados explícita y públicamente en éste como en otros gestos que atañen a asuntos de política exterior, y que se concretan, preferentemente, a través de encuentros de líderes de derecha en los que los dos mandatarios tienen una protagónica participación.
Recientemente Javier Milei recibió, por medio del embajador de Rusia en nuestro país, Dmitry Feoktistov, las felicitaciones del presidente Vladimir Putin, por “no apoyar un proyecto antirruso”, resaltando el interés de su país por reestablecer el vínculo entre ambas naciones. Su abstención en la ONU lo colocó en una posición alineada a la de Trump. Pero Milei no es el presidente de una potencia que, desde su poderío, traba y destraba y negocia “a paciere” de igual a igual con otras potencias del mundo como lo es Trump, cuestión que debe ser tenida en cuenta. De hecho, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, viajó a Londres para reunirse con el primer ministro británico, Keir Starmer, junto con el mandatario ucraniano, Volodimir Zelensky, para armar un esquema de alianza de defensa, al margen y distanciándose de la postura adoptada por los Estados Unidos. Europa está atenta y se organiza ante la embestida de Donald Trump, tanto en política exterior como en comercio internacional a través del establecimiento de aranceles.
Pretendiendo Javier Milei una apertura al mundo en materia de comercio internacional, de modo de permitir la expansión de la colocación de nuestros productos en el mundo, su alineamiento con Trump lo limita en cuanto a lo que fueron sus objetivos económicos iniciales, porque, criticando el mal funcionamiento del Mercosur, el presidente argentino ha repetido en reiteradas ocasiones que lo mejor que podría pasarle a la Argentina es establecer acuerdos de libre comercio con los países europeos. Pero Europa, sin sorprenderse, mira atentamente los movimientos de Donald Trump y, advirtiendo sobre su seguridad y los peligros de la guerra en curso y sus derivaciones, se une para mostrar su fortaleza frente a los Estados Unidos, país que hasta podría escindirse de la OTAN, según los dichos de Elon Musk, funcionario del gobierno norteamericano. Y dejar de pertenecer a la Organización Mundial de la Salud, y del Acuerdo de París, sobre el cambio climático, pasos que la Argentina va caminando al compás de Trump. De hecho Milei se expresó respecto de estos últimos, aunque, en relación con la OTAN vale recordar que el mandatario libertario quiere convertir a la Argentina en “socio global” de esta organización, lo que significaría, de ingresar, que cooperaría con los miembros de la alianza, compartiendo inteligencia, a la vez que llevando a cabo operaciones militares de ser necesarias, fines para los cuales fue creada luego de la Segunda Guerra Mundial, durante la Guerra Fría sostenida principalmente por los Estados Unidos y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas de aquel entonces.
En cuanto a los beneficios de los que podría alcanzar la Argentina con este alineamiento con los Estados Unidos bajo el gobierno de Trump, está la consideración del presidente norteamericano quien se mostró proclive a firmar un acuerdo de libre comercio con su par Milei, a quien elogió como “un gran líder” que “está haciendo un trabajo fantástico”. Referenciándolo de este modo, Trump ha convertido a Milei en su gran aliado. Incluso en su reciente viaje a Washington, y en oportunidad de encontrarse cara a cara con Trump, Milei recibió su apoyo con este gesto público, bienvenido para el presidente argentino y su entorno, en momentos en que es investigado por la difusión de la criptomoneda $Libra. Pero los alcances de los aranceles a las importaciones, siguen sumando capítulos. En línea con lo prometido para “hacer nuevamente grande a América”, el proteccionismo cobra cada vez más fuerza y dirección: “a los grandes agricultores de Estados Unidos prepárense para empezar a producir mucho más producto agrícola para vender dentro de Estados Unidos” señaló Trump para anunciar que “los aranceles se aplicarán a los productos externos el 2 de abril”. ¿Y nuestros productos? Quedan incluidos en esta medida, sin saber a cuáles afectará. Dentro de poco comenzarán a regir los aranceles del 25% sobre el acero y el aluminio, lo cual tendrá un impacto en los nuestros. Mientras, se encuentran en etapa de estudio, los “aranceles recíprocos” para aquellos países que apliquen gravámenes a los productos norteamericanos, o algún tipo de barrera a sus productos. Argentina se encuentra bajo las generales de la ley.
El presidente Trump se pone al frente de la guerra entre Rusia y Ucrania tomando posición por la primera mientras hace tambalear acuerdos con los europeos. Se erige en el constructor de una paz que da a entender que sólo por su intermediación se puede lograr. Con Hamas está negociando la paz, alzándose como el paladín de la justicia en Medio Oriente a la vez que mostrándose imprescindible para poner fin a la guerra en este conflicto bélico, según la confirmación brindada por la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien señaló que ha sido Adam Boehler el encargado como enviado presidencial, considerando que también hay “vidas norteamericanas en juego” y pese a que, para los Estados Unidos constituye, desde 1997, una organización terrorista. Trump se dirigió puntualmente a Hamas en el rol que ha asumido en Occidente, amenazándola en los siguientes términos: “liberen a los rehenes ahora o tendrán que pagar un infierno”, señalando que “ésta es la última oportunidad”. La Argentina está encolumnada tras una solución pacífica y la devolución de los rehenes secuestrados por Hamas en una demostración permanente de su alianza con Israel, al igual que los Estados Unidos, por lo cual sostiene una línea en común en este tema.
Por María Belén Aramburu
24.5ºc