Editorial HI
27/06/2022

Moratorias para jubilarse: Una solución a corto plazo, por Laura Kalerguiz

Más allá de la prórroga o la vigencia de una nueva ley de moratoria, lo único que se logra es un parche en lugar de abocarse y repensar el sistema provisional.

Moratorias para jubilarse: Una solución a corto plazo, por Laura Kalerguiz
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na de las dos moratorias que hay actualmente para poder jubilarse, la Ley 26970, vence el 23 de julio. Esto hará que cerca de 150.000 mujeres en lo que va del 2022 no se puedan jubilar.

Esta moratoria es solo para mujeres de hasta 65 años, que no alcancen los 30 años de aportes necesarios para jubilarse, que pasen el informe socio ambiental (sus ingresos no debe superar un monto determinado) y solo pueden compensar aportes hasta diciembre del 2003.
 
Hasta el momento no se sabe si esta moratoria va a ser prorrogada (como ya sucedió una vez) o bien será reemplazada por una nueva moratoria con nuevos requisitos y que alcance tanto varones como a mujeres. Sin embargo, más allá de la prórroga o la vigencia de una nueva ley de moratoria, lo único que se logra es un parche en lugar de abocarse y repensar el sistema provisional en un conjunto para que deje de ser deficitario.
 
Todas las personas que este año cumple 60 o 65 años han atravesado montones de crisis económicas que afectaron al mercado laboral: dictaduras, hiperinflación, picos de desocupación, entro otras circunstancias, lo que ha hecho difícil que cumplan con los 30 años de aportes necesarios para jubilarse. El trabajo en negro, la precarización laboral, planes, subsidios, han saturado el sistema previsional con más jubilados que no tienen los aportes para jubilarse.

Desde el 2003, cuando surge la primera moratoria previsional, se han incrementado en cerca de 4 millones el número de beneficiarios de jubilaciones en su mayoría personas que nunca han hecho aportes o lo han hecho en forma insuficiente. En la cual el actual sistema provisional se financia con el 60% de los aportes lo demás proviene de ingresos tributarios o de aportes al tesoro, una situación difícil de mantener y que al FMI no le es de su agrado. 
 
Hasta que en el país no haya una discusión seria de cómo vamos a jubilar a los próximos adultos mayores, que tendrán los mismos problemas que tienen los que alcanzan la edad jubilatoria hoy, el problema seguirá siendo una bola de nieve que se agrandará a medida que pase el tiempo. Insisto, el sistema previsional necesita ser reformado para adecuarse a las circunstancias de generaciones que han sufrido todo tipo de avatares económicos y políticos y llegan a su vejez sin un panorama claro de como lograrán subsistir.

Laura Kalerguiz
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