Editorial HI
08/07/2021

Mercosur: Acuerdos por fuera del bloque, por María Belén Aramburu

Uruguay busca firmar acuerdos comerciales con terceros países

Mercosur: Acuerdos por fuera del bloque, por María Belén Aramburu
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ace bastante tiempo que Uruguay quiere firmar acuerdos por fuera del Mercosur. Se trata de acuerdos comerciales con terceros países y no los puede firmar sin consenso del resto de los socios del bloque.
El anuncio fue realizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno de Luis Lacalle Pou así que cuenta con la formalidad necesaria como para impulsarlo y convertirlo en un hecho definitivo que se pretende hace décadas.
Con quienes Uruguay impulsa establecer acuerdos que, aclaró, son comerciales y no de libre comercio, son los Estados Unidos y también Canadá, aunque ya se venía negociando con otros países.
No podría hacerlo si no es con el consentimiento de todas las partes o a través de su autorización. Los acuerdos de libre comercio, que por sus características se extendieron más allá del bloque, se pactaron con Israel y con la Unión Europea sin cerrar totalmente el acuerdo en los últimos tramos. Pero fueron realizadas por el bloque como un todo.

Recordemos que, en oportunidad de cumplirse 30 años desde la fundación del Mercosur, Uruguay aprovechó para reclamar una “agenda dinámica” y una flexibilización que defienda la “modernización”, haciendo hincapié en la “inserción internacional”, cuestión que obviamente ve como impedimento como socio pleno del bloque. Es así que la propuesta de Uruguay no planteaba, se recalcó, la derogación de la cláusula referida al consenso, sino la posibilidad de que los Estados puedan negociar independientemente del resto con terceros países. El eje está puesto en negociaciones bilaterales que trasciendan el Mercosur, apareciendo el Arancel Externo Común como una traba para este propósito, aunque haciendo la salvedad de que es “un elemento central para la consolidación de la Unión Aduanera”. Lo que pretende Uruguay es lograr competitividad, según dejaron trascender por los cambios que se están generando en los mercados a nivel global.

La respuesta que en su momento brindó el presidente Alberto Fernández no tardó en llegar. Expresó que “no queríamos ser una carga para nadie”, “no queremos ser un lastre para nadie”, “si somos un lastre que tomen otro barco”, que “no creemos que la reducción lineal del arancel externo sea el mejor instrumento”, proponiendo preservar el “equilibrio entre sectores agrícolas e industriales”.
Y la respuesta que el primer mandatario Alberto Fernández le dio a su par uruguayo, Luis Lacalle Pou, en el contexto del traspaso de la presidencia pro témpore a Brasil, fue contundente. Fernández instó a la “integración regional” y reclamó por el inicio y culminación de “las negociaciones en conjunto”, dejando bien claro que nadie puede salirse de las normas pactadas por los integrantes del Mercosur desde su origen.

Los empresarios argentinos representados en la UIA, reclamaron “la articulación con el sector productivo como un eje estratégico”. Lo hicieron junto con representantes industriales de Paraguay y Uruguay. Se refirieron también a la crisis sanitaria que caracteriza en la actualidad al mundo y que afecta a cada uno de los países del bloque de manera individual. Y, conjuntamente con Brasil, se planteó de “inoportuna la reducción del Arancel Externo Común”. A ellos, principalmente a ellos y a los productores agrícolas hay que escucharlos atentamente porque los beneficia o perjudica en forma directa.

El “nadie se salva solo” de Alberto Fernández fue utilizado una vez más en su discurso de hoy. Y ya sabemos a quién fue dirigido.
Independientemente de la realidad expuesta, y ante la insistencia de Uruguay que coloca al Mercosur en una situación límite en cuanto a tomar decisiones sobre el bloque, poniendo en tela de juicio su piedra fundacional, más tarde o temprano, más oportunamente en el tiempo o cuando sea considerado conveniente, una reunión entre todos los miembros es necesaria para establecer nuevos acuerdos entre sus integrantes o dejar las cosas como están. Y ver si algún Estado quiere irse o si todos pretenden quedarse. Con la intención de cada uno se puede tener un panorama más claro de esta unión aduanera que, si buen ha mostrado cohesión, también ha demostrado que se puede quebrar en cualquier momento. Lejos de las declamaciones, el Mercosur debe revisarse a la par de los propósitos de cada país que lo integra y acorde con los vaivenes de cada economía en particular y la del mundo en general durante la pandemia y la pos pandemia que seguramente devenga en un nuevo orden económico global.

Por María Belén Aramburu

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