2026-05-18

¿El PRO cada vez más cerca o más lejos de Milei?

¿Qué peso político tiene la foto de Jorge Macri y Luis Caputo? En primer lugar, señala que finalmente se llegó a un acuerdo. La deuda de la Nación con la Ciudad de Buenos Aires tiene una larga data de sucesivos reclamos. Se fue acumulando peso por peso, al igual que las reiteradas demandas que surgieron desde el gobierno de Jorge Macri, quien no paró de insistir en que no iba a permitir la falta de cumplimiento de lo que para el distrito significaba en términos numéricos y, hace falta recalcar, en el ámbito político también.

Estando lejos de una simultaneidad de gobiernos, como lo fue aquella vez en que Mauricio Macri ejercía la titularidad del Poder Ejecutivo y Horacio Rodríguez Larreta, la de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encontrándose por aquel entonces alineados, hubiesen podido solucionar; más temprano que tarde, se dio cumplimiento a una decisión que la Corte Suprema de Justicia ya había acordado a favor del distrito porteño. Es que en 2022, promediando fin de año, el máximo tribunal de justicia dictó una medida cautelar por la que se fijó un coeficiente del 2,95%, entre el reconocimiento que le hizo a la ciudad y aquel que automáticamente esta recibía por transferencia.

Me refería a que la falta de concordancia de administraciones de distinto signo político no fue un tema menor, sino más bien un detonante, ya que fue durante la gestión del presidente Alberto Fernández que, a través de un decreto, se recortó la coparticipación que iba destinada a la Ciudad de Buenos Aires. La aplicación de la tijera del 3,5% al 2,32% se llevó a cabo en plena pandemia. Corría el año 2020 y la relación entre Rodríguez Larreta y Fernández fue oscilando entre la cordialidad de pesares compartidos en los gobiernos de cada uno de ellos por la relevancia de la multiplicación de casos de COVID, a través de conferencias compartidas y lideradas por el primer mandatario, hasta la ruptura total de una relación frágil, pero que había sido transitada con medidas semejantes y luego contrarias, enfrentados a un enemigo común. 

Cambiaron los gobiernos, pero la deuda entre la Nación y la Ciudad de Buenos Aires se mantuvo como tal. La instancia de la recurrencia a la Corte Suprema fue la salvadora, quedando como saldo la modalidad en el pago. En 2024 se llegó a un acuerdo con Nación, orquestado por medio del Ministerio de Economía. Lo que se determinó, siempre con la vista puesta en recibir el dinero adeudado y lograr la normalización de las cuentas, es que se hará a través de una cartera de bonos con vencimiento a 7 meses. Una salvedad: no contempla la deuda registrada durante la administración del gobierno de Alberto Fernández. Pero se cumple con lo pautado en el presupuesto local a ejecutar el corriente año.

La foto de Jorge Macri y Luis “Toto” Caputo tiene una lectura política de entendimiento y acercamiento mutuo, para lo cual equipos de técnicos de ambas jurisdicciones debieron trabajar en conjunto para sellar el acuerdo al que finalmente se arribó. ¿La foto muestra un acercamiento entre el PRO y La Libertad Avanza? Desde un punto de vista formal, da cumplimiento a un fallo de la Corte Suprema de Justicia. Pero en vísperas de la necesidad que tiene el gobierno de lograr un acercamiento con su principal aliado mientras envía proyectos de ley al Congreso para su tratamiento parlamentario con la intención de ser sancionados, vislumbra un gesto que, pese a las múltiples tratativas derivadas de quejas provenientes del Ejecutivo porteño, finalmente el acuerdo se plasmó, habiéndose dado un paso adelante. 

Es que no solo el PRO condiciona su apoyo al gobierno en el Congreso, sino que Mauricio Macri, con recientes y repetidas apariciones públicas, ha coqueteado con una probable postulación a la presidencia, en busca de un segundo mandato. Quienes se encuentran en su entorno dicen que él mismo ha expresado que no quiere volver a ese “infierno”, que conoce muy bien, sino más bien buscar un outsider de la política, figurita difícil de encontrar por el momento. Incluso, al mismo tiempo en que salió publicada la foto de Macri, su primo, y Caputo, el Ministro, el titular del bloque del PRO en la Cámara de Diputados, Cristian Ritondo, quien sigue fiel al partido de Macri pero con buena sintonía y cercanía al gobierno, con misión de intermediario al igual que el Ministro del Interior, Diego Santilli, salió a defender al expresidente cuando fue atacado por Martín Menem. Es que este había declarado que si Macri se postulaba como candidato en 2027, “le haría un favor al kirchnerismo”, agregando que, si así fuese, “los votantes del PRO nos van a acompañar”.

Mauricio Macri demostró como nadie que pone al país por encima de sus ambiciones personales”, afirmó Ritondo, aclarando que “tiene que ser un ida y vuelta las relaciones, no solo pedirle al otro”, añadiendo al reproche que el propio Mauricio y el PRO le hacen a Milei, su entorno y La Libertad Avanza, que tanto necesitaron de sus votos para que el libertario llegara a la presidencia, votos que también sumaron en el ámbito parlamentario ante la necesidad de sanciones a proyectos requeridos por el gobierno nacional. Para Ritondo, Santilli es el mejor candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires para presentarse en las elecciones del próximo año, mientras que en relación al de la Ciudad de Buenos Aires, prefirió abstenerse en su definición.

Los acuerdos que La Libertad Avanza y el PRO podrían tener para 2027 están al rojo vivo, como sus vínculos. Jorge Macri, quien también aprovecha la foto con Caputo para sacar el rédito de la obtención de un logro que en materia económica significaría un alivio para los porteños, tal como deberá demostrar, sueña con otro período de gestión en el distrito. En consonancia con este propósito, la candidatura de Mauricio sería ideal. Pero la ciudad también es disputada por la senadora Patricia Bullrich, quien, si bien se ha volcado al espacio de La Libertad Avanza y trabaja junto con el presidente y su mesa chica, ha mostrado posicionarse de manera más conciliadora con Mauricio Macri, su otrora amigo y luego enemigo. Y recordemos que otro aspirante es Manuel Adorni, al que le fue muy bien en las elecciones del año pasado, pero que poco podríamos siquiera suponer, y tanto menos anticipar, en la situación judicial y política en la que se encuentra.

Como vemos, tanto en Nación como en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad homónima, es difícil concebir elecciones sin acuerdos entre los espacios de derecha. Si el gobierno mejora la realidad económica de los argentinos, podría plantear desafiante un esquema de acuerdos basado en su poderío, tal como lo hizo luego del resultado de las elecciones de medio término del año pasado. De lo contrario, deberá pactar entendimientos con aliados como el PRO mediante la cesión de algunos de sus privilegios. Y hoy, el PRO está evaluando el armado de su propio espacio de centro derecha, ubicándose como protagonista.

Por María Belén Aramburu

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