¿Los desacuerdos entre el PRO y LLA benefician al kirchnerismo?
Entre el PRO y La Libertad Avanza hubo un acuerdo inicial que sirvió de puntapié para el triunfo de Javier Milei y, una vez, llegado este a la presidencia su relación con el ex presidente y titular de su partido, Mauricio Macri, se vio cargado de desavenencias que se fueron dejando traslucir de a poco. Pese a las diferencias entre ambos y, por lo tanto, entre los dos partidos, lograron entender que muchas veces era mejor arribar a un mínimo acuerdo en las votaciones del Congreso cuando se veía peligrar el programa de acción de gobierno, en pos de la ganancia a obtener de parte de la oposición, léase del kirchnerismo, en las antípodas del plan propuesto.
El PRO, que en la primera etapa del gobierno de Javier Milei parecía un poco anodino, y el ex presidente Mauricio Macri un tanto distante, sobre todo por lo que significó el quiebre interno del partido que, junto con aliados, lo había llevado a detentar en 2015 el Poder Ejecutivo Nacional, se fue irguiendo y ordenando, esto último logrado a merced de las elecciones que el año pasado, en medio de turbulencias, le otorgaron el mandato a Macri, en desmedro de Patricia Bullrich, quien, si bien no pretendía prolongarlo, sí pensaba dejar a algún delfín suyo, como embate representativo de su disconformidad con la conducción resultante.
El PRO está atento, y cada vez más, a las elecciones de medio término venideras, cuyo exponente, en lo que a experiencia de distrito concierne, son las de la Ciudad de Buenos Aires. Serán sus resultados los que marquen un rumbo a enfatizar o modificar hacia el futuro en el que el PRO podría jugarse la posibilidad de una segunda vuelta de mandato presidencial. El propio Mauricio había expresado el año pasado que Milei estaba realizando la tarea ejecutiva que él hubiese querido llevar a cabo y no pudo. Seguramente a través suyo o de otro u otra afín cree, en su fuero interno que, de contar con la posibilidad de llevarlo a cabo, el libertario habría allanado el camino con el trabajo más arduo, de modo tal de allanarle el camino hacia la realización programática de un futuro gobierno.
Ahora bien, ¿podrían marchar por separado las intenciones del PRO y las de La Libertad Avanza en las elecciones por venir? ¿Son autosuficientes? No. Si hoy fueran las elecciones presidenciales no. La marca es atribuible a los probables resultados a obtener en las elecciones legislativas de este año. Los mismos delinearán un trazado de la ruta a seguir ya sea más o menos favorable a sus propósitos. Pero hay que pasar por esa instancia. Y lo que se pone en juego es más que el destino de un partido político. Se trata del convencimiento que tengan ambos partidos sobre el modelo de país que pretendan instalar. Siendo que no han pasado aún dos años siquiera de la gestión de Javier Milei, tiempo insuficiente como para dar vuelta una página, debiesen ser cautos respecto de los pasos a dar de aquí hasta octubre en que se desarrollen las elecciones. Reitero: ¿pueden ir por separado en esta instancia de elecciones de medio término? Veamos.
El mejor ejemplo del camino andado es el distrito de la Ciudad de Buenos Aires. Bajo la gestión de Jorge Macri, la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aprovechó una entrevista para asegurar que quien gobernaba era Mauricio Macri, primo del Jefe de Gobierno, quien condujo el distrito en dos oportunidades, y dejó a un aliado suyo en su lugar, justamente a quien se había desempeñado como Jefe de Gabinete bajo su poder, Horacio Rodríguez Larreta. Vayamos por paso, ya que Rodríguez Larreta merece un párrafo aparte por la decisión que tomó en relación con las elecciones en la Ciudad. Volviendo a éstas, Jorge Macri las desdobló, pronto los porteños estaremos votando la renovación parcial de la integración del Poder Legislativo local, logró por ley suspender las PASO, e ir con su partido a enfrentar a los contrincantes, entre quienes se encuentran los libertarios, escindiéndose de este modo de los puntos que ambos partidos tienen en común optando por apuntar a las divergencias con La Libertad Avanza. Siendo que los dos Macri van de la mano, en unísono también verán en su propio espejo las consecuencias de sus acciones, a la vez que las mismas les indicarán un rumbo para los próximos objetivos.
El PRO tiene su propia interna, y las elecciones la ponen a prueba una vez más. A todos y cada uno en realidad. Qué paradoja que los dos candidatos que hace poco tiempo atrás, porque no distamos mucho de las elecciones presidenciales pasadas, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta, enfrentados en una feroz interna partidaria que se prolongó más allá del período electoral, hayan llevado su enfrentamiento personal y político al seno mismo del PRO, atacando a su vez la conducción de Mauricio Macri. Tal es así que se está evaluando poner en consideración del partido sus respectivas expulsiones, ya que es el espacio político que aún hoy integran, pese a todo. Patricia Bullrich busca cualquier oportunidad para señalar sus diferencias con Mauricio Macri, Jorge Macri y quien piense como ellos. Claro está que es una funcionaria del gobierno de Milei, elogiada por el presidente y de confianza de su gobierno. Está más del lado de La Libertad Avanza que del PRO, lo cual es un hecho evidente.
Horacio Rodríguez Larreta, quien volvió a caminar por las calles de Buenos Aires, tal como lo hiciera durante su gestión al frente de la ciudad, y en campaña, decidió volver al ruedo y presentarse como candidato en las próximas elecciones del 18 de mayo. Su argumento se basó en que “vuelvo porque hay olor a pis”, encontrando también más razones como que “Buenos Aires está mal y nadie te escucha porque está sucia, porque está triste, porque ya no hay obras”, claro que bajo la premisa del regreso “por amor a Buenos Aires”, que carga de emocionalidad al sustento de su presentación para integrar la Legislatura porteña, siendo cabeza de lista. Yendo por fuera del PRO, desde su propio espacio político, el MAD, Movimiento al Desarrollo, competirá con la lista del PRO, integrada por candidatos propuestos por Mauricio y Jorge Macri, que hasta podrían enfrentarlo con algún ex funcionario suyo. El PRO de la ciudad, si bien no se sorprendió, tomó su decisión como una traición que, a la vez que consideró que es funcional al kirchnerismo y a los libertarios a los que se enfrenta en estas elecciones.
Como el distrito de la Ciudad de Buenos Aires es emblemático para el PRO y, desde su lugar de partido que pudo preservar el cargo del Ejecutivo con su correspondiente gabinete por cuatro períodos consecutivos, transitando el quinto, pretende conservar lo adquirido, su ejemplo en lo que a las elecciones legislativas respecta, es un claro ejemplo de que el partido prefiere enfrentar a La Libertad Avanza que a aliarse a ella. No hubo siquiera un principio de acuerdo cuando el gobierno instaló la premisa de “estamos juntos en todo o en nada” para expresar una adhesión absoluta y clara a su programa de gobierno nacional, que el PRO decidió no acompañar, preservando su identidad. En este distrito el oficialismo, que es el PRO, se enfrentará no sólo a La Libertad Avanza que se asemeja en sus convicciones ideológicas, sino también con el peronismo que Leandro Santoro encarnará, aunque ésta vez no lo haga por Unión por la Patria como cuando se candidateó para Jefe de Gobierno, haciendo una buena elección, sino con sello más propio, y el radicalismo de Martín Lousteau, pese a que entre ambos una fina línea los une sin llegar a desdibujarlos. El kirchnerismo sabe que tanta división interna además de futuras expulsiones, podría jugar a su favor en las próximas elecciones.
El otro distrito fuerte en pugna es el de la provincia de Buenos Aires. Una última encuesta que es de conocimiento público se encargó de mostrar, a través de un sondeo que, el escenario electoral de las elecciones legislativas de octubre, plantea una amplia ventaja para el kirchnerismo, con el dato de que además cuenta con un gobierno bajo su signo, pese a las tantas internas y diferencias que el peronismo y este espacio en particular, vienen manteniendo hace tiempo. Es así que la reunión entre el presidente Javier Milei, su hermana y Secretaria General de la Presidencia, Karina, por el lado del oficialismo, y Cristian Ritondo y Diego Santilli por el del PRO, señalaron un acercamiento que podría llegar a un entendimiento y quizás a un acuerdo electoral, sobre el que Mauricio Macri no se pronunció. Conocida es la cercanía de estos dos legisladores con el gobierno, la mayoría de las veces con un mensaje enviado desde las altas esferas del partido y la anuencia de su titular, buscando un objetivo preciso. Pero lo cierto es que, en este distrito, más claramente que en la Ciudad de Buenos Aires, las diferencias plasmadas en listas contrarias, están reflejando probables resultados.
Circunscribiéndonos a estos dos distritos, el panorama hoy por hoy es claro. Ambos partidos, que se asemejan en sus ideologías e ideas, deberán asumir las consecuencias de las decisiones de ir juntos o separados en las listas de las próximas elecciones legislativas.
Por María Belén Aramburu