2025-01-06

Como Bilardo cuando señaló que “los del mismo color se la pasan entre ellos” Milei exige absoluta fidelidad

Como cuando Carlos Bilardo señaló que “el fútbol es fácil, los del mismo color se la pasan entre ellos y le patean al arquero que no desayunó con nosotros, mirá qué fácil”, Milei les dice algo parecido a los suyos para ordenar el juego de la política. Acá viene lo más complicado. Comenzó el año 2025. Luego de haber enunciado sus logros en materia económica, el presidente Javier Milei reconoce que este año es particularmente decisivo por ser el primero de medio término que definirá la nueva composición del Congreso.

Y así como el fisioterapeuta del Sevilla, Domingo Pérez, al descubrir que Alberto Albístegui tenía el rostro ensangrentado por el golpe recibido en un choque con Diego Maradona, quien había intentado alcanzar la pelota que iba en el aire con su pierna derecha, decidió acudir en auxilio del defensor del Deportivo de La Coruña, un Carlos Bilardo encendido en su rol de DT le gritaba: “Domingo, Domingo, a Diego, a Diego”, agregando su famosa frase “Domingo, ¡los de colorado son nuestros, los de colorado son nuestros”, Javier Milei así mismo recuerda quiénes son “los nuestros” en el campo de juego de la política para diferenciarlos de los opositores. O están con Milei y su programa de gobierno incondicional y fielmente, o son de la oposición. A lo que se atiende primero es a lo propio, a cualquier lesión o fisura que pudiese presentar la estructura del sistema a componer a través del plan previamente diagramado y en vías de ejecución por el presidente y sus funcionarios y legisladores.

Como todos en esta situación, Milei está contando “los porotos”, quién es quién en cada banca del Poder Legislativo en la configuración actual de cada una de las dos Cámaras, qué rol ha jugado cada cual en la votación de los proyectos de ley del Poder Ejecutivo, en los vetos de proyectos opositores sancionados, en la cercanía o lejanía respecto del poder gubernamental y las declaraciones públicas. Habiendo realizado este estudio de mercado, para lo cual posee analistas propios, va sumando y restando en las cuentas del debe y el haber, cuestiones éstas en la que demuestra su maestría en números, sin escapársele detalle alguno.

El caso más emblemático y cercano en el tiempo fue el del ex senador Edgardo Kueider, ya que su detención por habérsele encontrado US$ 200.000 sin declarar en una mochila que estaba en el asiento posterior de su camioneta en un puesto de control en el puente que conecta Foz de Iguazú con Ciudad del Este derivó en una causa por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, desafuero y detención, además del pedido de extradición por parte de la justicia argentina. Esta complicada situación trajo a colación el posterior correlato de “es tuyo” porque asumió como candidato a legislador por Unión por la Patria, para luego un “es tuyo” de la oposición hacia el oficialismo, al haberse volcado a favor de los proyectos de ley enviados al Congreso por Javier Milei, de relevancia superlativa para el gobierno como el de la Ley Bases, entre otras, en los que se contaban los votos a cuentagotas, negociaciones mediante que llevó incluso al presidente a intervenir directamente y a acostumbrarse a que, como figura presidencial, debía estar cara a cara con quienes buscaba tener como adeptos.

Así como el voto de Kueider en oportunidad en que era senador y no había una causa judicial en su contra era altamente valorado por el oficialismo, otros eran igualmente apreciados por no contar el oficialismo con los números necesarios para hacer valer sus propios proyectos en el Congreso, generados en orden a satisfacer las necesidades imperantes para llevar a cabo el programa de gobierno. Así fue como, para tomar un ejemplo más que evidente, Javier Milei se hizo de los votos que el gobernador peronista Osvaldo Jaldo le proporcionó como “dialoguista”, votos que perpetuaron su continuidad a lo largo de este primer año de gobierno, por lo cual merecieron el agradecimiento público presidencial en varias ocasiones. Es así que Milei supo construir un puente de enlace con los que eran opositores y estaban dispuestos a romper filas con los propios para unirse a la voluntad de la gestión presidencial, a la que vieron confiable y prospectiva.

Paso por paso pero rápidamente, porque los tiempos apremian, el primer mandatario fue construyendo una red que le permitiera salir del escaso número de escaños que lo han colocado en una situación incómoda y hasta desesperante, cuando los votos requeridos no acaban a los fines de sus propósitos. Pero la situación del gobierno ha cambiado a favor de a Milei y su gobierno. Aún hoy, luego de un fuerte ajuste, entre el núcleo duro de libertarios y sus adeptos, y los que prefieren pasar por una dura etapa con la esperanza y expectativa de un reflote que lleve a una mejora de la economía, diversas encuestas lo muestran como un presidente digno de confianza para alcanzar los logros prometidos y deseables en esta materia, situación que busca aprovechar en este contexto. Por otra parte ha ido sumando dirigentes de otros partidos que, si bien no pueden ser calificados de libertarios, y a los que prefiere denominar “dialoguistas”, han incluso, en algunos casos, franqueado esta barrera para vérselos como parte de la tropa oficialista.

Lo que ahora exige Milei, en pos de enfrentar el nuevo período gubernamental con mayor tranquilidad y holgura, es “fidelidad absoluta”. Definir y definirse sobre un posicionamiento ideológico le es fundamental al presidente para contar “los porotos” de los escaños legislativos, de tal manera de obtener una mayor previsibilidad en las maniobras a realizar en su administración. La ideología está puesta en el visible contraste de “izquierda y derecha”, dejando afuera a todo aquel que proceda del kirchnerismo y, como tal, sea identificado con la ideología de izquierda. Los que no sean liberales libertarios pero apoyen al gobierno, siempre que sea respetando esta restricción, serán bienvenidos, ya que muchos son los necesarios, y muchos refiere a aquellos que puedan votar a favor.

Hablemos de los “jugadores propios”. ¿Victoria Villarruel es tropa propia? Hoy diría que no, que para el gobierno es una vicepresidenta que patea en contra y no tiene en claro cuáles son los colores de la camiseta. Que tiene agenda propia y que sus declaraciones no sólo no son bienvenidas por Milei y su entorno, sino que, por el ruido que a ellos les genera, ya lo han sacado a relucir. En ocasión de la declaración de Villarruel tras el congelamiento de las dietas de los senadores, decretado a su disgusto, quejándose de su propio sueldo, argumentando que “en breve me pagan dos chirolas”, el presidente manifestó que “está desconectada de la realidad” porque “la casta política vive desconectada de la realidad“, vale decir, que la puso en el bando contrario, en aquel al que él combate desde su gobierno, ya que incluso se ocupó de aclarar que ella “se siente más cómoda con las cosas que aplaude el círculo rojo”. “Me parece que es una frase desafortunada”, dijo Milei sin filtros, fiel a su estilo, y dándole francamente la espalda no sólo a sus reclamos sino, peor aún, a sus ideas alejadas de las suyas. Y aclaró que, “a partir de mayo dejó de participar de las reuniones de Gabinete porque no compartía nuestra forma de hacer política”. Creo que está más afuera que adentro del oficialismo.

Si bien las últimas expresiones de Javier Milei respecto del ex presidente Mauricio Macri refirieron a que “tengo un gran cariño, respeto y admiración por Macri y eso no va a cambiar” y que “yo siempre tengo las puertas abiertas para él”, la relación entre ambos, lejos de encontrarse aceitada en plena víspera de la campaña para las elecciones, muestra distancia y falta de entendimiento respecto de los pasos a adoptar en los próximos meses para un acuerdo electoral propuesto en un principio por el oficialismo exigiendo se concrete en todos los distritos. La Ciudad de Buenos Aires, con su pretendido desdoblamiento de las elecciones locales respecto de las nacionales, es muestra de ello. Y “las puertas abiertas” remite a un deseo de inclusión de alguien a quien se percibe está afuera del entorno.

Sabido es que algunos dirigentes del PRO son más mileístas que macristas. El terreno es fértil para un paso de bando cuando el oficialismo lo sustenta el presidente Milei y en el Congreso se debate si se está a favor o en contra de determinados proyectos. Es un sí o un no. Es estar con el proyecto o en contra del proyecto, sin vueltas. Por eso algunos dirigentes históricos del PRO quedan en una nebulosa cuando se los intenta ubicar en una pertenencia partidaria en el juego de la cancha. Diego Santilli y Cristian Ritondo son dos de los más buscados por el mileísmo para sumarse a sus engrosadas tropas de aliados y, quién sabe, de libertarios, de poder lograrlo. Son sólo dos nombres de tantos otros. El caso de Patricia Bullrich es el más evidente ya que es parte del gobierno y como tal, lo ha enfrentado y enfrenta a Mauricio Macri. Sus últimas expresiones lo confirman una vez más. Respecto del PRO declaró que “se tienen que definir, o sos oficialismo o sos oposición”. “No quiero tener un debate con Macri, pero es la primera vez que un gobierno va al hueso”, espetó agudizando la interna con el ex presidente.

Javier Milei ha ido creciendo en número de militantes libertarios. La proyección que La Libertad Avanza ha venido haciendo a nivel nacional de la mano de Karina Milei como titular del partido espera, el gobierno, sea reflejada en votos afines. El presidente sabe que cada vez cuenta con más filas propias mientras su programa de gobierno sea sostenido en base al consenso político y social. El primer mandatario ha buscado referentes del PRO, de la Unión Cívica Radical, de la Coalición Cívica y del peronismo no kirchnerista. Pueden ser libertarios o dialoguistas pero cada uno de ellos y todos, suman legisladores y votos en el Congreso.

Por María Belén Aramburu

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