¿Qué hay detrás de la pelea entre los dirigentes del PRO?
Lo más cercano en el tiempo son los cruces verbales por medio de entrevistas y redes sociales entre la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, a su vez excontrincantes en la pelea convertida en interna partidaria vía las PASO, que perdieron ambos, Larreta primero y Bullrich después en las generales, con el resultado del devenido en presidente, Javier Milei.
La Asamblea del PRO del 19 de marzo pasado, con antecedentes de conflicto entre sus dirigentes, sobre todo en relación con las decisiones que el partido debiese tomar respecto al oficialismo, dejó expuestas las divisiones y diferencias entre ellos. Mauricio Macri se alzó con la presidencia del PRO, apoyado por la mayoría, Patricia Bullrich desestimó el proceso de las elecciones mostrando a la vez su disconformidad con el nuevo titular al que le debía pasar el mando, y Horacio Rodríguez Larreta ni siquiera participó, alejándose aún más cuando decidió, pasado un breve período desde la Asamblea, fundar el Movimiento al Desarrollo, considerado como un think tank centrado en el desarrollismo y la cooperación entre los sectores público y privado, convocando, con tal propósito, a personas que aporten sus ideas, independientemente de su adscripción ideológica.
La fuga de 17 presos de una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires puso al rojo vivo el enfrentamiento entre la Ministra Bullrich y el ex Jefe de Gobierno porteño, Rodríguez Larreta, un enfrentamiento de larga data, desde que se sacaban chispas en la interna partidaria, rumbo a la presidencia de la Nación, que sólo quedó en un sueño para ambos, aunque adoptando distintos posicionamientos en el espacio político. Patricia Bullrich quedó del lado de Javier Milei, siendo incluso parte de su gabinete, distanciada y también enfrentada con Mauricio Macri, y Larreta, por su parte, enfrentado y distanciado de ambos, captando hoy, nuevamente, la atención de la opinión pública y el análisis político, tras los constantes entrecruzamientos con la ministra en las últimas horas. La causa de los chispazos fue la responsabilidad que Bullrich le atribuye a Larreta por no haber construido un anexo de la cárcel de Marcos Paz cuyo objetivo era alojar a presos de la Ciudad de Buenos Aires mientras era el Jefe de Gobierno del distrito en su segundo mandato y sólo debía poner el 30% del total con la sesión de terrenos de la cárcel de Devoto, cuestión que según Larreta el gobierno de Alberto Fernández no hizo, siendo según él aclara, una tarea que le corresponde a la Nación y, en consecuencia, a este gobierno en la actualidad.
Los insultos vía la red social X fueron escalando a tal punto que Bullrich calificó a Larreta de “el ejemplo claro del fracaso: tibio, mediocre y servil a la casta corrupta…” y continuando en la misma línea lo vinculó al “kirchnerismo y al massismo” identificándolos como “tus amigos” y que “el país de tus amigos no va a volver”. No conforme con estas palabras agregó que su gestión al frente de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad fue “un festín de corrupción, nepotismo y arreglos con los de siempre”. Hasta lo adjetivó de “cadáver político”. Larreta no sólo la trató de mentirosa, sino que la mandó a pasear, a Disney, adonde va con sus nietos de vacaciones y dejó al descubierto las menciones que Bullrich hizo sobre Milei. Hasta subió un video a X en el que, estando juntos, ella, micrófono en mano, aludía a que eran impracticables las ideas de Milei. En ese momento el actual presidente era su contrincante. Ahora es una de sus ministras preferidas y una aliada indiscutible además de nexo con sus referentes del PRO. Y hay más.
Como si todo esto no alcanzara para una pelea de alcance mediático, se metió Laura Alonso, haciendo gala de su flamante puesto de vocera del Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, para apuntar a la enemistada rival del primo de Jorge, Mauricio, exigiéndole que “cualquier persona que tenga conocimiento de un hecho de corrupción debe denunciarlo donde corresponde y, por supuesto el Jefe de Gobierno tomará las medidas del caso si se trata de un funcionario de su gestión, y la justicia lo hará respecto de funcionarios de gestiones anteriores”. Es que Jorge Macri se estaba quedando fuera de una discusión que atañe a su distrito: las cárceles para alojar a presos de la Ciudad de Buenos Aires que, en algunos casos, han sido sustituidas por comisarías, de una de las cuales, ubicada en Liniers, se fugaron 17 detenidos.
¿Qué hace Mauricio Macri respecto de este tema particular? No se está metiendo en esta discusión. Ninguno de los dos es tropa propia ya. Así que prefiere dejarlos peleando en el barro. A lo sumo le convendría decir que no es momento para divisiones. Pero hace poco apareció fijando posición en dos puntos clave. Uno es el acuerdo entre La Libertad Avanza y el PRO, para el cual el condicionamiento del oficialismo está dado en que su alcance se dé en todos los distritos y no “a piacere”. De concretarse, el PRO se asegurará en primer término que no se va a tratar de una fusión de partidos, respetando la esencia partidaria y evitando quedar fagocitado por La Libertad Avanza ante su rápido crecimiento en manos del presidente y su hermana Karina. Y su titular, Mauricio Macri, deberá tener en cuenta la decisión que, de manera orgánica tome su partido, a través de su mesa ejecutiva.
En medio de las negociaciones por alcanzar un acuerdo electoral para las próximas elecciones de medio término, el otro punto en cuestión se basa en la decisión adoptada por el PRO en la Ciudad de Buenos Aires de un desdoblamiento de las elecciones, adelantando las del distrito para el 6 de julio, fecha tentativa hasta el momento, desencajándolas de las nacionales para evitar el probable arrastre del efecto Milei sobre el electorado, además de su intento de evitar las PASO, decisión que provendrá del tratamiento parlamentario en la Legislatura porteña.
Siendo que ambos puntos se entrelazan, y no habiendo aún un acuerdo definitivo entre ambos partidos, ¿Irán juntos o separados? Pareciera que por ahora la idea del PRO es ir por su cuenta. Esto redundaría en el acuerdo previsto con La Libertad Avanza. De ser así, el electorado se partiría en tres porciones, con poca diferencia o empate entre algunas de ellas, no quedando entonces muy claro que el distrito sea pertenencia pura y exclusiva del PRO, tal la pretensión del ex presidente de la Nación y ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, y de su primo, actual Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
A esto se le agrega un condimento que sólo trae confusión. ¿Quién es quién en el tablero de este juego de las elecciones? ¿A qué partido pertenece cada dirigente? Si genera confusión entre los más avezados, ni hablar la que conlleva entre el electorado. Porque “a río revuelto, ganancia de pescadores”, y el oficialismo está traccionando dirigentes a sus aguas, que no pertenecen sólo al PRO, sino que también lo son de la Unión Cívica Radical, “radicales con peluca” como se los denomina, a la vez que a peronistas y aquellos que resuenan junto con los libertarios en el Congreso llamados “dialoguistas”, todos en pos de lo que será la reconfiguración de las dos Cámaras del Poder Legislativo, mediante las elecciones del próximo año. Una alianza electoral, una red de dirigentes que se están sumando a las huestes oficialistas.
¿Y qué hace Milei? Gestiona, para lo cual fue electo, y muestra los logros de su gestión. Mientras ello acontece, él y su tropa, encabezada por su hermana Karina, presidenta de La Libertad Avanza, se expande y busca posicionarse mejor, con la intención de sumar la mayor cantidad de voluntades posibles y ganar espacios, de modo de gobernar con más tranquilidad y holgadez el próximo año, en que la renovación del Congreso podría facilitarle, o no de fallar en su objetivo, la sanción de los proyectos de ley que envíe a ambas Cámaras, cuando temas pendientes, a la vez que importantes para su gestión, están en juego, como, por ejemplo, y hay varios, busca la aprobación de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como ministros de la Corte Suprema de Justicia, siendo que hoy quedaron solo tres de ellos. Para ello está sumando voluntades, lo cual divide en segmentos a los partidos ya constituidos, sobre todo al PRO del que es más afín, entre dirigentes y votantes.
Entonces, ¿qué hay detrás de la pelea entre los dirigentes del PRO? La principal: las elecciones legislativas de medio término de 2025. Fundamentales. Para el gobierno por su gestión y para la oposición cuya meta es acceder a ser oficialista, por su crecimiento y expansión. Como expliqué anteriormente, La Libertad Avanza y el PRO, que se encuentran en vías de un acuerdo, deberán poner en una balanza pros y contras para negociar los términos del mismo, ya que, en algunos distritos, su división, al menos electoral, los diezmará. Más allá de los objetivos del gobierno en el ámbito del Congreso pretendiendo maniobrar cómodamente en todas las áreas de su gestión, que es lo que principalmente busca, además de dar continuidad a su gobierno en 2027, para lo cual busca aliados, encontramos que, en el seno del PRO, cada dirigente va por sus propios intereses, lo cual divide al partido aún más, aparte de la tracción exógena.
Jorge Macri busca afianzar su gestión en el bastión que históricamente, hace varios años, le pertenece al PRO. Su partido busca la hegemonía en un territorio que califica de propio, aunque le sea fuertemente disputado, para darle continuidad a una tarea que gestiona hace tiempo. Patricia Bullrich aclaró que no quiere ser candidata y así se lo hizo saber a Javier Milei, pero no está totalmente descartado este asunto, ni para que se presente como legisladora el próximo año, ni para Jefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en 2027 e incluso, de ser posible, postularse para más, ya que la intención de ser presidenta la tuvo y se le escapó de las manos. Horacio Rodríguez Larreta piensa en una candidatura a legislador representando al distrito que gobernó durante ocho años y que bien conoce desde la Jefatura de Gabinete en la Ciudad cuando la administraba Mauricio Macri, con la expectativa de suceder a Jorge Macri en 2027, si es que no puede o no quiere o ambas razones, ir por más. Mauricio Macri, como presidente del PRO planea fortalecer el partido, aunque tan dividido éste está que sólo podrá comandar la parte que le queda del mismo a sus órdenes. En base a este objetivo, de cumplirlo, verá adónde puede llegar. Por ahora deberá trabajar en un acuerdo con Javier Milei que se verá si conviene y si será aceptado por ambas partes.
Teniendo como objetivo las elecciones, y siendo éste el principal motivo de la división interna y descarnada del PRO, en el partido cada uno mueve sus fichas y va avanzando en el juego electoral propuesto. De presentarse como candidata Patricia Bullrich, y siendo aliada incondicional del presidente Milei, ¿iría por el PRO o por La Libertad Avanza? ¿O por el PRO como dirigente y funcionaria aliada a los libertarios? Ella ya se manifiestó a favor de una fusión entre ambos partidos ya que, según su modo de ver, no hay diferencias. Jorge Macri juega claramente en el bando de su primo Mauricio y movió las fichas desafiando a Milei, con la intención de moverse por casilleros que lo lleven a posicionar al PRO, y con él a sí mismo, en un lugar hegemónico en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que Horacio Rodríguez Larreta se mueve por afuera de este entramado, con la pretensión de sumar aliados a un nuevo espacio. El juego entre Mauricio Macri y Javier Milei es otro.
Tengan cuidado los dirigentes, sobre todo los que se encuentran en el ejercicio de la función pública, de no perderse en campañas electorales y rivalidades entre candidatos, mientras a la gente le pesa sentir que está permanentemente en el tablero del juego de las elecciones, cuando lo que busca, entre tanta incertidumbre, es estabilidad.
Por María Belén Aramburu