Desavenencias entre LLA y el PRO: ¿Pueden ser el uno sin el otro?
Las desavenencias entre La Libertad Avanzaron y el PRO han venido creciendo al compás de los tratamientos parlamentarios de los proyectos de ley en el Congreso. Está claro que si el oficialismo pudiese valerse por sí mismo sin la necesidad de recurrir a otros partidos para convertir sus proyectos en leyes o para impedir que avancen los de la oposición, estas desavenencias no hubiesen tomado la dimensión que hoy tienen.
Como el tema de la relación entre el PRO y La Libertad Avanza en el Congreso lo he desarrollado en profundidad en otras editoriales de @Haceinstantes, voy a atenerme al punto del título en cuestión, ya que, lo que se viene en 2025 es un nuevo Congreso, tras las elecciones de medio término, que marcarán lo que será la relación entre los bloques que representen a los distintos partidos, en pos del peso específico que logre cada uno de ellos, y que a su vez tendrá la intención de imponerse en las presidenciales de 2027, para las que todavía falta, pero para las que todos los espacios se están preparando, ya sea para asegurarse la continuidad, asumir nuevamente, o en una primera vez.
La Libertad Avanza hasta el momento ha contado con el PRO y con aliados que ha ido sumando con el devenir de los debates parlamentarios. Ninguno de los llamados “dialoguistas” ha sido absolutamente incondicional, sino que todos han adecuado sus decisiones y comportamientos a los ejes en cuestión para lo cual han ido midiendo el impacto de las consecuencias que ellos acarrearían en las circunstancias imperantes, vale decir, sobre su adaptación en la coyuntura imperante. El PRO particularmente, y habida cuenta del peso que tiene numéricamente en el Poder Legislativo a través de su representación, ha ido modificando su votación, sin perder su esencia, pero a sabiendas de que dentro de su estructura partidaria también posee una división interna que no le permite la cohesión de voluntades tal como pretende, pero que sí es el partido más fuerte como aliado del oficialismo, lo cual le otorga poder de negociación.
La división interna del PRO está muy bien marcada entre Mauricio Macri, titular del partido, y Patricia Bullrich, miembro del gabinete del presidente Javier Milei como Ministra de Seguridad, y una de sus aliadas preferidas por cierto, elogiada en público en más de una oportunidad por el primer mandatario, quien reparte premios y castigos cada vez que tiene la oportunidad. Desde la asunción de Macri en la presidencia del PRO las diferencias se han acentuado. Claro que la Ministra Bullrich siempre está del lado del presidente, del presidente país claro está, y no del partido, por lo cual habla y actúa sin pestañear en línea con lo que Milei pretende sin pestañear, y hasta oponiéndose a Macri y al PRO cuantas veces sea necesario para dejar en claro su alineamiento y el que exige el oficialismo.
Así como se viene planteando la relación entre ambos partidos, el oficialismo exige colocarse en una posición determinada, ubicación que identificaría a cada uno frente al electorado, en situaciones en que, de acuerdo con lo expuesto por La Libertad Avanza, no hay lugar para las medias tintas. Y como hay que definir el camino a seguir ante la inminencia de la campaña para las próximas elecciones legislativas, el armado de frentes o quizás alianzas, pone en aprietos a todos a la hora de optar por las decisiones que consideren las más correctas, adecuadas y eficientes, además de efectivas, de cara a lo que será la composición de un Congreso que marcará la cancha para la política que vendrá, con mayor o menor peso del oficialismo, o de la oposición, estableciendo, a su vez, el devenir de los próximos años.
“O vamos juntos en todo o vamos por separado”, declaró el presidente Javier Milei en una entrevista que concedió a la revista Forbes, algunos de cuyos extractos se dieron a conocer. ¿Qué mensaje envió al PRO? Porque claramente fue un mensaje para el ámbito doméstico dentro de un panorama incierto signado por los ruidos generados en las fricciones constantes en la relación de ambos partidos, y en la incumbencia de contar con una alianza con el partido presidido por Mauricio Macri, o una fusión en términos más estrictos según de quien procedan. De resultar una alianza, que es lo más probable aunque no certero en estos momentos, el presidente Milei afirmó que “me niego rotundamente a que en esta sección sí, en esta sección no”, a modo de prevención y advirtiendo que “eso es hacerle trampas al electorado”, por lo que exigió, a renglón seguido, que “o vamos juntos en todo o vamos por separado”. Sin grises, exigiendo la opción blanco o negro, se plantó frente al PRO, a Mauricio Macri, y a todos los que siguen su línea de pensamiento y acción, para establecer un sendero claro que delimite quienes están de su lado o del opuesto: “los que estamos del lado de las ideas de la libertad, nos ponemos de este lado” porque, aclaró “yo no estoy del otro lado”, no tengo nada que hablar con los kukas (por los kirchneristas)”.
La Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, profundizó aún más la exigencia de la ubicación de un lado o del otro, cuestión que no es nueva en el plano del oficialismo, ya que lo ha establecido en varias oportunidades, comenzando con el debate de la Ley Bases. Bullrich fue contundente cuando sentenció que “esta elección es profundizar la transformación o ser del club del helicóptero”, recordando a su vez su frase de campaña: “es todo o nada”, que la entrelaza sin brecha ni distinción alguna con la idea de “estás de este lado o del otro”, sin términos medios ni nada que se le asemeje a la tibieza en lo que a consideraciones libertarias se refiere, que desemboca en otra idea que consiste en remontar la fusión entre La Libertad Avanza y el PRO en la que “el partido de Gobierno tenga prioridad”. Recordemos que la ministra es gobierno, es parte del gabinete de Milei.
Lo he escrito en otras editoriales de @Haceinstantes. La fusión no es lo que pretende el PRO. En la fusión corre el riesgo de desdibujarse, incluso de desaparecer, no siendo el PRO el partido gobernante que toma las decisiones desde el Ejecutivo. Y una alianza está por verse, porque ¿quién determinará qué hacer o no hacer? ¿Quién tendrá la voz mandante en definitiva? Por el momento el PRO, como hipótesis de mínima, pretende quedarse con la misma cantidad de bancas en el Congreso, más allá de la búsqueda de crecimiento en número. La Libertad Avanza se expande a nivel nacional e intenta crecer en su espacio para que ello se refleje fielmente en la integración de las dos Cámaras del Congreso y en la perspectiva de que, siendo oficialismo, éstas sustenten el programa político y económico del gobierno que, con un incremento de voluntades, se diferenciaría del Poder Legislativo con las pocas bancas que el partido del presidente supo y pudo conseguir en el arranque de su gestión.
¿Qué rol juega la oposición con Cristina al frente del Partido Justicialista y el kirchnerismo? Son fuertes en la provincia de Buenos Aires. Y en la Ciudad de Buenos Aires no olvidemos que Leandro Santoro hizo una muy buena elección y que, tras un acuerdo entre él y Jorge Macri, a modo de evitar un desgaste mayor entre los votantes del distrito, el dirigente de Unión por la Patria dejó el terreno despejado al PRO para gestionar la jefatura de gobierno. La aparición de Cristina en el campo de juego la pondría en la polarización tan buscada por los libertarios desde su gobierno, como lo fue por el PRO en el gobierno de Macri. Su rol permite a ambos establecer dónde se encuentra cada uno, a diferencia de La Libertad Avanza y el PRO que aparecen ubicados en una situación incómoda siendo tan afines en su ideología e ideas.
“Hay un PRO que va quedando más aislado, que está en la oposición”, sentenció Patricia Bullrich, para incomodar aún más a Mauricio Macri y sus fieles seguidores. En medio de la posibilidad de quedarse como están, fusionarse o aliarse, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, pretende, alineado con su primo y titular del partido, Mauricio Macri, desdoblar las elecciones en su distrito, para separarlas de la elección de diputados y senadores nacionales. Siendo el distrito por excelencia del PRO, con continuidad en sucesivos gobiernos, de producirse un enfrentamiento con La Libertad Avanza, debiesen evaluar los riesgos de la partición en tres del electorado. Si bien La Libertad Avanza asume a muchos partidarios del PRO como propios, este espacio político tiene su propia tracción de votantes a la hora de las elecciones.
Cada número brindado por diferentes encuestas es tenido en consideración. La provincia también ofrece sus dificultades, siendo que es territorio más kirchnerista que del PRO o del oficialismo y, pese a que se observa un crecimiento de los libertarios que acompaña sus esfuerzos, que incluso podría brindarle una gran oportunidad, ambos corren el riesgo de ganar menos de lo pensado en ese distrito, que no sólo sería un indicio para las elecciones de 2025, sino para las próximas, aunque con el tiempo todo pueda cambiar, vaya a saber en busca de qué destino. No siendo la Ciudad de Buenos Aires exclusivamente del PRO como lo era hasta la aparición de Milei, y la provincia de Buenos Aires del kirchnerismo, todos debiesen preguntarse cuál es el mejor camino a tomar. Lo cierto es que La Libertad Avanza, avanza en casilleros.
Del otro lado, el más importante, está la gente, la ciudadanía, los votantes, que lejos de las internas partidarias, sólo pretende tener el pan diario de cada día en su mesa para ellos y sus familias, otros progresar en base a sus esfuerzos, ahorrar, invertir en otros casos, ser prósperos en sus actividades y empresas y mejorar su calidad de vida en otros más. El desgaste de la política y sus dirigentes no está en su agenda. El enfrentamiento entre ellos, menos.
Por María Belén Aramburu