2024-12-16

¿Hay reconciliación entre Milei y Villarruel?

No creo que se pueda analizar la relación de Javier Milei y Victoria Villarruel en los términos de lo que sería una reconciliación. Pero sí creo que se bajó el tono de la disputa. Y la que debió ceder fue Villarruel. Ella es la vicepresidenta y él el que gobierna junto con su equipo, el Gabinete de ministros por él designados, sobre todo en un país presidencialista como el nuestro, más allá de la incidencia que el Poder Legislativo está ejerciendo con mayor frecuencia y fortaleza. Pero ese es un capítulo aparte.

Varios fueron los conflictos desatados entre el presidente Milei y su vice, de los cuales he dado cuenta en otras editoriales de @Haceinstantes por lo que, luego de su lectura, y llegado a este punto, comprenderán que la última “jugada” de Villarruel, no le hizo favor alguno, más bien la dejó al descubierto, y desnudó aún más los desentendimientos mutuos.

La última instancia de conflicto entre Milei y Villarruel se desató cuando el presidente estaba de viaje rumbo a Roma para, principalmente, reunirse con la Primera Ministra de ese país, Giorgia Meloni, con quien se siente tan cómodo que podría decirse que están como en su casa ya sea que uno u otro visite el país ajeno. Dicho esto porque de Italia el presidente vino fortalecido, incluso galardonado con el premio Milton Friedman, un reconocimiento internacional por sus avances en la lucha contra la inflación y la mejora de la imagen económica del país, presto para racionalizar y luego explicar claramente a la ciudadanía qué es lo que había sucedido cuando, en una sesión del Congreso, se determinó que el senador Edgardo Kueider, encontrado con una mochila con 200.000 dólares sin declarar, intentaba ingresarlos a Paraguay, fuese expulsado. Kueider no sólo iba a ser sometido en esa sesión parlamentaria especial a una suspensión o expulsión, sino que horas antes la jueza Sandra Arroyo Salgado determinó que fuera desaforado y se lo investigara por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, causa conexa con otra anterior referida al pago de coimas de la empresa de Seguridad privada Securitas, mientras continuaba detenido en Asunción, con otro pedido de detención de parte de la Justicia Ferderal de San Isidro. Las vías legislativa y judicial se tocaban en los caminos que tanto los legisladores como la jueza iban trazando para el senador penalmente acusado. Y ambas vías avanzaron. La administrativa  a través de la expulsión de Kueider, votada por la mayoría de la Cámara Alta, con el kirchnerismo y los libertarios apoyando el proyecto entre otros, y el judicial que, por instancia de Arroyo Salgado sigue su curso, y que, con allanamientos mediante, incluido su despacho en el Senado, va por su extradición.

Lo que nos incumbe ahora analizar, es qué pasó en la sesión especial del Senado y sus consecuencias. La consecuencia más directa de la expulsión de Kueider es el reemplazo del senador por otro, en esta caso otra, Stefanía Cora, de La Cámpora, afín a Cristina Kirchner y al kirchnerismo que así lo estaban planeando por haber apoyado el ahora ex senador, proyectos enviados al Congreso por el Poder Ejecutivo, como lo fue en su oportunidad, la Ley Bases. Y, quedándose sin desafueros luego de su expulsión, el senador intenta ahora sumarse a la declaración de Milei quien tildó de “inválida” la sesión, para permanecer en su cargo y así zafar de la causa penal que lo tiene detenido. ¿Cómo se llega a este hilo deductivo por parte de Kueider y sus abogados defensores?

El día en que la Cámara Alta sesionó, el presidente Milei se encontraba de viaje a Italia. Cuando el presidente se ausenta del país quien lo reemplaza interinamente es el vicepresidente, en este caso, la vicepresidenta Victoria Villarruel, hasta tanto el titular del Poder Ejecutivo regrese. Por ésta y otras razones, se encuentra todo estipulado y escrito en nuestra Constitución Nacional y, por ello, siempre se procede de la misma manera. Esto significa que, cuando Milei se fue de viaje, la vicepresidenta no podía ejercer la función de presidenta interina y de titular del Senado como vicepresidenta. Esto es lo que explicó el presidente a su regreso basándose, dijo, en el sistema de gobierno republicano y la independencia y división de poderes que ella misma establece como tal. Lo cual es totalmente cierto. Esto se engancha a su vez con la pretensión de la defensa de Kueider ante las palabras del propio presidente, quien también agregó lo evidente: que “igual se podría hacer nuevamente porque dados los números está claro que todos queremos a los Kueider fuera”, dando a entender que se repetiría el mismo resultado, ya que, aprovechó para aclarar, “queremos Ficha Limpia con fair play, porque “lo que pretendemos es que los chorros no estén adentro de la política”, aludiendo al proyecto fallido del PRO que se estudia para ser modificado por el oficialismo.

El presidente Milei se ocupó de aclarar, y bien que lo hizo para que no cupiera ninguna duda, que la vicepresidenta fue notificada sobre el viaje “48 hs antes de la sesión”. Se dejó en claro que se cumplió fehacientemente con lo que corresponde constitucional y administrativamente a través de la Escribanía General de la Nación. De todos modos, se sabía sobre el viaje del presidente, anunciado hace días y publicado en los medios de comunicación, así como también fueron esos mismos medios los que dieron cuenta del viaje en el mismo instante en que se estaba produciendo. Por lo cual la vicepresidenta estaba al tanto de la salida del país del presidente y del interinato constitucionalmente establecido a cumplir.

Ahí hay un tema que le es propio al accionar de la vicepresidenta. Se trata de una vicepresidenta con aspiraciones, seguramente a acceder a la presidencia en el 2027. Para ello sabe que debe construir un camino, y qué mejor que hacerlo desde el cargo que ejerce. Su función le puede permitir un lucimiento personal. Habrá especulado seguramente que lo podía hacer en la sesión especial del Senado que resultaba ser muy jugosa, muchísimo más que la nada misma que le deparaba el reemplazo del presidente durante su estadía en Italia.

Villarruel sabe que goza de muy buena imagen según las encuestas, lo cual la anima a ir por más. Pero también la obliga a desandar los pasos ya dados, ya que la intención de tener una agenda propia, la aleja en algunas ocasiones, del programa de gobierno trazado por el presidente Milei y sus funcionarios. Como vicepresidenta ejerce la titularidad del Senado, pero representa a un gobierno, cuyo titular en el Ejecutivo es Javier Milei, agreguemos, con una fuerte impronta de su hermana Karina Milei, desde la Secretaría de la Presidencia de la Nación y la titularidad de La Libertad Avanza, con su armado a nivel nacional. Y si bien Villarruel no pertenece a este partido sí pertenece a este gobierno, siendo la vicepresidenta que acompaña al Ejecutivo.

Plagados están los casos de desavenencias finalizadas en rupturas y portazos de vices que quedaron afuera del gobierno, y sobre los cuales he hecho referencia en editoriales anteriores de @Haceinstantes, en nuestra historia más reciente. Pero éstos son la culminación de desencuentros privados hechos públicos y ostentados como tales ante la opinión pública. “Alguien tiene que ceder”, como el título de la película protagonizada por Diane Keaton y Jack Nicholson, película romántica que, si bien refleja las cercanías y lejanías de una relación de pareja, que termina junta nuevamente, en este caso se traduciría en la relación laboral de respeto por cada una de las funciones que debe ejercer en su cargo un presidente y una vicepresidenta, quienes terminarían juntos, reconociendo sus diferencias. Ahí vamos.

El presidente Javier Milei se puso firme. “El que no acata la línea del partido es expulsado” haciendo referencia a “los que vienen con agenda propia”, lo cual obligó a la vicepresidenta a fijar una posición, a sabiendas de que tenía más que perder que ganar respecto del rol ejercido como titular del Senado en la sesión especial que terminó con la expulsión de Kueider, habiendo dejado acéfalo el Poder Ejecutivo sin su ocupación del respectivo cargo, ya que una doble función en dos poderes es imposible. Expuesta y dejada al descubierto, Villarruel dejó en claro que es “parte del espacio que gobierna nuestro país”, aclarando que “aquí me quedaré defendiendo las convicciones que nos llevaron a encontrar un camino común al presidente Milei y a mí”, descartando su participación en un “armado político”, porque “cuando lo haga”, y no estaría descartado por su pertenencia a otro diferente al libertario y con una ideología con más presencia del Estado frente a la minimalista del presidente, “lo haré donde el Presidente Milei me lo pida”.

Dejando de lado amenazas de “carpetazos” de parte de los libertarios digitales, y sus entrecruzamientos en redes sociales y medios con la diputada Lilia Lemoine, la vicepresidenta ocupó su lugar de tal, demostrando su lealtad hacia su compañero de fórmula, Javier Milei, desinteresándose de otras figuras que podrían estar complicándole el panorama que, muchas de las veces es por ella encauzado.

Mientras todo esto sucede, que institucionalmente no es poco, pero a lo cual la ciudadanía permanece ajena, más interesada en la solución de sus problemas económicos y los del país, hay quienes están pensando en una nueva fórmula para el 2027: Milei-Milei.

Por María Belén Aramburu

Te puede interesar