2024-12-09

¿A Milei le conviene confrontar con Cristina? ¿Y a Cristina con Milei?

¡Qué preguntas! Me las vengo haciendo cada vez con más frecuencia en los últimos días ya que aparece una evidencia en la confrontación Milei-Cristina, Cristina-Milei, pese a la mancha que quedó luego de la falta de quorum para el tratamiento parlamentario del proyecto de ley del PRO, de Ficha Limpia, que establece que no se podrán postular a elecciones quienes hayan sido condenados en segunda instancia por corrupción, tal el caso de Cristina Kirchner, condenada en la causa Vialidad, una especie de “filtro ético” para los candidatos. Luego de que varios de los legisladores de La Libertad Avanza no bajaron al recinto y no prosperara el proyecto, el PRO tiene la intención de incluirla en extraordinarias, después de haber plagado con un manto de sospecha un posible acuerdo entre los libertarios y los kirchneristas. La pretensión de la inclusión de Ariel Lijo entre los miembros de la Corte Suprema de Justicia fue otro tema ríspido en la misma dirección. Y la llegada de otras causas al haber judicial de Cristina complican el panorama.

El senador nacional por Entre Ríos. Edgardo Kueider, detenido junto a su secretaria, Iara Guinsel Costa, bajo arresto domiciliario en un complejo de viviendas de lujo, en Asunción, Paraguay, por tentativa de contrabando de divisas, sumó otro capítulo para sembrar sospechas, pero en este caso, para emparentarlos tanto como para confrontarlos, ya que, si bien el legislador fue electo por su pertenencia a Unión por la Patria, votó a favor de la Ley Bases. Así fue como, el hallazgo en su poder de 200.000 dólares no declarados incentivó a algunos a instalar sospechas de presuntas coimas para apoyar con su voto el proyecto clave del programa económico de Milei. La oposición supo agarrar el guante. El diputado Santiago Cafiero presentó un proyecto para crear una Comisión Especial Investigadora que estaría vinculada a la sanción de la Ley Bases sobre “coimas, cohechos, sobornos y pagos irregulares”, ya que en la causa también se solicitó a la Unidad de Información Financiera que determine si la justicia lo va a investigar por lavado de dinero. A su vez, en el Senado, José Mayans, presidente de bloque, reclamó a la presidenta de la Cámara, Victoria Villarruel, sesionar el jueves 12 de diciembre para tratar la expulsión de Kueider.

Habiendo sido Kueider de su partida y habiéndose desenganchado el senador del partido que representaba para apoyar al presidente en su proyecto que dio lugar a la sanción de la Ley Bases, ley por excelencia impulsada por Milei y su gobierno, incluso utilizado por él y los suyos para establecer una clara distinción entre los que estaban a favor del cambio y los que no, Cristina Kirchner utilizó su detención de manera atinada y oportuna, para endilgarle al presidente Milei sospechas sobre su ética en la gestión. Y si bien la ex vicepresidenta eligió las redes sociales para dirigirse a Javier Milei comenzando por un “che” con diversos motivos, uno de los cuales concierne al quorum por ella y la oposición pretendida para la expulsión de Kueider del Senado, Cristina Kirchner ocupó el centro de un acto partidario, el de la reunión del Consejo Provincial del peronismo bonaerense, para también seguir ocupando centralidad en la escena política. Allí se la vio junto con su hijo Máximo Kirchner, Sergio Massa y el gobernador provincial, Axel Kicillof, con quien aún quedan muchas asperezas por limar que continúan estando a flor de piel. La titular que la ex presidenta ejerce en el Partido Justicialista le da la chapa institucional necesaria y conveniente para trazar el camino partidario.

Quedó claro que la ex presidenta ha estado buscando en los últimos días confrontar con Milei y, a través de la reunión en la provincia de Buenos Aires, junto con dirigentes representativos del espacio, centrarse en las diferencias con el oficialismo, léase Milei, La Libertad Avanza y libertarios, erigiéndose en la oposición por excelencia, como lo ha venido haciendo hasta ahora, pero con el conocimiento de los puntos que le juegan a favor y tiene en su hegemonía en el electorado, soslayando la imagen negativa que pesa en su contra, en vistas a las próximas elecciones legislativas de 2025.

El tema de la corrupción, que por lo general ha sido obviado en el momento del voto del electorado, ha ido tomando peso propio, aunque si a la ciudadanía se le consulta sobre el proyecto de Ficha Limpia propuesta por el PRO en el Congreso, la mayoría, según las encuestas, no sabe de qué se trata. Pero queda claro que, los números de las últimas elecciones presidenciales, refieren a un cambio de paradigma en cuanto a la elección de un candidato que saltó todas las características vigentes atribuibles a un presidente, por fuera del mapa y sistema políticos conocidos por entonces, por lo que cualquier semejanza, por más mínima que sea de la llamada “casta” podría ser un boomerang que salga disparado en contra, a gran velocidad.

Tanto Milei como Cristina han elegido confrontar y ubicarse en las antípodas porque consideran que les conviene. Está el escollo del senador Kueider, que “es tuyo”, que “no es mío”, “mirá que es senador de tu partido” pero “mirá que votó la Ley Bases que para ustedes era importante”, “mirá que lo encontraron con 200.000 dólares sin declarar y está preso”, “mirá que se sospecha de una coima y lo queremos sacar del Congreso”, pero “fijáte a qué partido pertenece”, que les sirve para seguir peleando por redes principalmente, mientras los medios de comunicación continúan reflejando el devenir del proceso judicial en marcha.

La condena en segunda instancia a Cristina en el caso Vialidad obviamente le juega en contra, tanto como lo hacen las otras causas judiciales, aunque no nuevas, pero sí puestas en marcha nuevamente, en la puerta de una más que probable candidatura por la provincia de Buenos Aires, distrito que todavía es un bastión del peronismo con Kicillof a la cabeza. Sin la ley de Ficha Limpia, Cristina y el peronismo pueden seguir avanzando. Mientras que las sospechas sobre Milei, en relación a acuerdos con el kirchnerismo, no gozan de aceptación entre quienes lo votaron. Aún hoy y pese al ajuste o, y con el ajuste, sus votantes, sumados a los del PRO y los de Juntos por el Cambio que lo votaron, le siguen dando la derecha, confiando en que puede sacar al país de la crisis en la que viene estando sumergido hace años.

Para las próximas elecciones, a La Libertad Avanza le conviene ir con el PRO de Mauricio Macri a las elecciones y no por separado. El distrito de la provincia de Buenos Aires es el más hostil a la proclama del libertario y el de la Ciudad de Buenos Aires, bastión histórico del PRO en los últimos años, tuvo un porcentaje muy aceptable para el peronismo que votó a Leandro Santoro como candidato a Jefe de Gobierno, por lo que, separados, el electorado podría dividirse en tercios, de modo de perder poder y cohesión en la Capital Federal, sede administrativa.

Por el momento la elección de ambos como adversarios políticos puede darles resultado en una confrontación en vistas a las elecciones de 2025, de modo de definir una diferenciación de modelos de país y políticas económicas a ser implementadas con sus correspondientes desenlaces. El juego de la grieta es bien conocido por Cristina Kirchner y el kirchnerismo, mientras que Milei lo aprendió rápidamente y lo implementó con la ex vicepresidenta apenas encontró la oportunidad, o apenas la buscó.

Que la balanza se incline a uno u otro lado, a uno u otro sector, dependerá principalmente del desenvolvimiento de la situación económica. A Milei lo votaron con la esperanza de que el país prospere. Que los ciudadanos, en su mayoría, perciban que su bolsillo tiene el poder adquisitivo, primero para cubrir sus necesidades básicas y luego para ahorrar, además de mantener el nivel de vida acostumbrado y ahora derrumbado, que vean un repunte de su situación micro en particular, amén de los índices macro que pudiesen entender o no, le va a dar al presidente Milei el oxígeno indispensable para el respaldo que requiere en el Congreso, y la estabilidad institucional para sostenerlo en la continuidad del poder que le deparará la otra mitad de su gestión de gobierno.

Por María Belén Aramburu

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