2024-12-05

La estrategia de Milei al asumir la presidencia pro tempore del Mercosur

El Mercosur, bloque regional del cual Javier Milei descree y al cual critica cada vez que tiene la oportunidad, él mismo o a través de sus funcionarios, lo pone a prueba a partir del viernes de esta semana en que, en representación de la Argentina, asumirá la presidencia pro tempore por seis meses.

¿Cuál es el mayor estorbo que el presidente Milei encuentra en el Mercosur? El impedimento de entablar acuerdos de libre comercio con los países del resto del mundo, tal como pretende establecer, principalmente, con los Estados Unidos, ahora que está por asumir Donald Trump, a quien considera un aliado de fierro.

Un ingrediente que no es un tema menor es que, si bien quien lo recibirá como anfitrión será el presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, el primer mandatario electo, Yamandú Orsi, será parte del encuentro, invitado por Lacalle Pou, ya que éste se celebrará en la ciudad de Montevideo. Milei y Orsi responden a ideologías opuestas. El uruguayo pertenece al Frente Amplio, partido de izquierda, y centro izquierda, ganó las últimas elecciones que mostraron un efecto pendular de los votantes. Pero si bien Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional, uno de los más tradicionales del país, de derecha y centro derecha, se acerca más a la representación liberal libertaria del presidente argentino, fue durante un encuentro en la conservadora Fundación Libertad, en la que Milei expuso sobre la supresión del Estado o, al menos, su reducción a la mínima expresión, donde se vieron sus diferencias cuando que el uruguayo se expresó a favor de un Estado fuerte. El entrecruzamiento verbal terminó detonando la relación aún más cuando el presidente argentino decidió no participar de la Cumbre de mandatarios del Mercosur, siendo criticado por su par, Lacalle Pou, quien manifestó que “acá deberían estar todos los presidentes”, y ante la mirada incómoda de la entonces Canciller, Diana Mondino, quien viajó en representación de la Argentina. Eso sí, Milei se encargó de desairar a todos participando de una cumbre de ultraderecha, la Conferencia Política de Acción Conservadora, en la que, estando cerca de donde se iba a desarrollar el encuentro de presidentes del espacio regional, en la ciudad de Asunción, se mostró entusiasta con otros participantes como el ex presidente brasileño, Jaír Bolsonaro y el chileno José Antonio Kast, unas horas antes. Desplantes que se obviarán en un contexto de búsqueda de acuerdos más amplios como los que se pretenden alcanzar en el seno del Mercosur.

En Uruguay nos encontramos siempre con transiciones pacíficas y de consenso, con administraciones que se suceden, no importa a qué partido pertenezca el presidente sucesor y el antecesor, advirtiéndose una apertura generosa que trasciende incluso el ámbito ideológico. Javier Milei se encontrará entonces, el próximo viernes, en el país vecino. Así es como Orsi, a la vez que mantuvo una reunión con Lula Da Silva en el Palacio Planalto, también se reunió con el presidente de Colombia, Gustavo Petra, luego de la que mantuvo Lacalle Pou, de carácter bilateral y sin vínculo con lo que la Cumbre del Mercosur pretenda. Y como si estos actos civilizados no fueran suficientes, José “Pepe” Mujica también se encontró con Petro, en pos de la integración latinoamericana recibiendo, de su parte, una condecoración, la Cruz de Boyacá, la más alta distinción que otorga Colombia.

Siendo recibido Javier Milei por un país donde las transiciones son tan democráticas y republicanas, el hecho de que el Canciller Gerardo Werthein sea alguien que conoce de cerca a Orsi, contribuye a que el ministro pueda ser un puente de unión entre los gobiernos de ambos países, con presidentes que sustentan a pleno sus diferentes ideologías. De hecho Orsi ha expresado públicamente, a manera de adelantarse a este encuentro, que la relación con la Argentina “tiene que ser muy buena”. Milei va tomando nota de los textuales mientras se prepara para ser recibido por la Asociación de Dirigentes de Marketing, ante quienes pronunciará un discurso que referirá a la relación entre ambos países y a través del cual quedarán explicitadas sus pretensiones para el Mercosur en el contexto internacional, en el marco de una invitación que lo coloca como “disertante de honor”, por lo cual recibirá una distinción.

Así como Javier Milei pegó un faltazo en julio en Asunción que, lejos de pasar inadvertido, revolucionó el interior de un bloque que ha mostrado más flaquezas que fortalezas, y más desacuerdos que consensos, aunque estos últimos le hayan sido de utilidad a los países miembro en pos de sostener relaciones bilaterales que les han permitido negociar sus balanzas de pago en el comercio exterior, esta vez, siendo de la partida, será recibido por Lacalle Pou, pero junto con un presidente electo, Yamandú Orsi, quien asumirá el próximo 1ro de marzo de 2025 que, como tal, pretende mantener una reunión con el primer mandatario argentino, Javier Milei, y hasta participará de la Cumbre, invitado por Lacalle Pou.

El faltazo Milei lo pegó en la anterior reunión cumbre del Mercosur, en la que Lacalle Pou fue designado presidente pro tempore. El gobierno de Brasil estaba bajo el mando de Luis Inácio Lula Da Silva. El presidente del país vecino sigue siendo el mismo, aquel al que Milei llamó “comunista y corrupto” mientras se llevaba a cabo el encuentro del bloque regional en Asunción y el libertario se veía con Jair Bolsonaro, enemigo político de Lula, en una reunión de conservadores celebrada en Brasil, de modo de enrostrarle que todo esto lo hacía en su país. Se vieron las caras en otras oportunidades en el marco de reuniones de organismos internacionales a los que pertenecen ambos países, pero será la primera vez en el ámbito Mercosur. Fue, y no por casualidad, esta misma semana, y antes de la cumbre, que el Ministro de Economía, Santiago Caputo, viajó a Brasil para ser recibido por la Federación de Industrias del Estado de San Pablo, invitando a los presentes a “invertir en la economía real”, incentivándolos con los beneficios que obtendrían con los RIGI en materia impositiva, cambiaria y aduanera. Porque, pese a sus diferencias políticas, tanto Milei como Lula Da Silva saben que la tirantez termina cuando de acuerdos y beneficios comerciales se trata.

La reciente cumbre del G20 celebrada en Río de Janeiro dejó en evidencia que las posturas de Javier Milei y Luis Inácio Lula Da Silva son antagónicas. Milei ha criticado “la política de subsidios y populismo de Lula que ha condenado a millones de brasileños a la pobreza”, mientras que Lula lo ha cuestionado haciendo referencia a “las recetas del ajuste y el mercado” que, aseguró, “no son la solución para nuestros pueblos”. Milei descree, como advertí al comienzo de esta editorial, de este bloque comercial al que ha calificado de “defectuoso”, ya que “tal como está”, advierte, “no sirve a los intereses de los argentinos”, por lo cual pretende buscar acuerdos bilaterales. Da Silva cree firmemente en un Mercosur unido. Va por su fortalecimiento para hacerle frente a la “competencia de las grandes potencias”. Sus respectivas ideologías siempre quedarán expuestas como las barreras que son para alcanzar consensos ágiles entre ambos.

El anfitrión, Luis Lacalle Pou, a pocos meses de retirarse de su cargo en el Ejecutivo, seguramente se muestre como un mediador en el enfrentamiento que surgirá entre Milei y Da Silva, aunque estos últimos conozcan perfectamente el límite del resguardo de la relación bilateral en pos de la sanidad de las economías de los dos países. Lacalle Pou aprovechará a su vez a salvaguardar la relación con la Argentina, a la vez que lo hará su sucesor quien, por su ideología estará más cerca de Da Silva. Si bien se propende una reunión bilateral entre Milei y Orsi, sujeta a confirmación, lo más probable es que esto suceda, aunque sea breve. Se sabe que estarán cortos de tiempo, pero que hay varios temas bilaterales pendientes de agenda a resolver, como lo es el aumento de las tarifas que se cobran a las embarcaciones que transitan por la Hidrovía Paraná-Paraguay que, desde el lado uruguayo, consideran complica el comercio. Por su parte, Santiago Peña, presidente de Paraguay, se inclinará por la defensa de la integridad del bloque y tendrá, en este sentido, una postura más alineada con la de Lula.

Javier Milei irá con todo por la apertura del Mercosur a Tratados de Libre Comercio con países extra zona, sobre todo ante su premura de poder hacerlo pronto con los Estados Unidos apenas asuma la presidencia Donald Trump. Lacalle Pou va por lo mismo siendo actualmente el presidente de Uruguay, mientras que su sucesor, Orsi, priorizando la región, mostró su posición afirmando que “los TLC no están de moda”, postura diferente a la de su vice Carolina Cosse, quien ha mostrado su interés por firmar uno con China en su próximo gobierno. Quien se unirá a Da Silva en su oposición a negociaciones extra bloque será el paraguayo Peña, quien señaló que no habrá “nada fuera del Mercosur” y que piensa acompañar el tratado con la Unión Europea negociado por Lula y rechazado por Francia.

El tema del acuerdo con la Unión Europea es tan importante que, cuando Milei se reunió con Emmanuel Macron en Buenos Aires antes del inicio de la cumbre del G20 en Río, el presidente francés le dijo a su par argentino que no lo iba a firmar tal como estaba porque supondría una “competencia desleal”, siendo que prefiere acuerdos sectoriales de “reciprocidad”, principalmente por la oposición que los agricultores de su país le plantean, y a sabiendas de que también se puede firmar sin el acuerdo de Francia, de prosperar con el resto de los países de la Unión Europea. Macron, político astuto, a su vez declaró a la prensa sobre las críticas que, de boca de Milei, había recibido respecto del funcionamiento del Mercosur y su disconformidad con el acuerdo con la UE tal como está planteado. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, la belga Ursula Von der Leyen, estará en la ciudad de Montevideo con los presidentes que integran el Mercosur, para firmar un acuerdo comercial limitado, a la espera de uno posterior más amplio, que incluirá temas de orden cooperativo y político y que requerirá, al igual que éste, la aprobación de los parlamentos de los países que lo aprueban. Y así como Milei se llevará problemas internos bajo el brazo, como el fallido intento de sancionar el proyecto de ley de Ficha Limpia y el escándalo por la detención por contrabando de dinero del senador Eduardo Kueider en Paraguay, Macron también tiene los suyos, principalmente porque se encuentra debilitado por la caída de la coalición de gobierno que lo sostenía. Mientras, por el lado europeo, Von der Leyen quedó ratificada en su cargo luego de haber sido reelecta y lleva la carta de representación en nombre de su renovado mandato.

Javier Milei se encontrará entonces, el próximo viernes, en el país vecino. Esta vez no faltará. Estará presente y aprovechará esta instancia para, desde el lugar más elevado que el cargo de presidente pro tempore le brindará, fijar una línea de pensamiento que acompañará con la acción aunque dependerá de voluntades ajenas, sin las cuales no podrá ejercer per se su gestión de política internacional.

De la mano de su firme intención de alcanzar una flexibilización de las normas que rigen el funcionamiento del Mercosur de modo de abrirse a tratados de libre comercio, Javier Milei, con todas las discrepancias conocidas y por conocer que mantiene con los países integrantes del Mercosur, buscará impulsar el acuerdo con la Unión Europea, apuntando, según el vocero presidencial Manuel Adorni, a la igualdad de condiciones entre este bloque y el europeo.

Por María Belén Aramburu

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