2024-11-25

Encasillada como rebelde por Milei: ¿Qué hará Villarruel?

“Está cerca de la casta” dijo Javier Milei en una entrevista reciente respecto de su vicepresidenta Victoria Villarruel, y la dejó arrinconada junto con aquellos a los que él mismo elige detestar y ubicar en el bando de los enemigos, sus enemigos y los del país, puesto que no serían de su partida, o sea, de los que están dispuestos a apoyar el programa económico de gobierno para salir de la crisis y poner a la Argentina, en términos del presidente, de pie, entre los primeros del mundo.

“Villarruel no participa de las reuniones de Gabinete”, refirió en otro extracto de la misma entrevista el presidente Milei. Y si bien esto hace ruido en el ámbito político, no lo hace tanto en la ciudadanía que, intentando día a día sostenerse y mantenerse con esfuerzo frente a semejante ajuste, continúa en su mayoría brindándole apoyo al primer mandatario, en el que todavía deposita su confianza porque cree que va a cambiar el status quo en el que estamos sumergidos hace muchos años y también porque, buena parte del electorado, se ha alejado del voto kirchnerista,

Si bien el manejo del gabinete lo tienen unos pocos, el propio presidente obviamente porque es “su” gabinete, Karina Milei, Secretaria General de la Presidencia, titular de La Libertad Avanza y mano derecha del primer mandatario, Santiago Caputo, también estrecho colaborador junto con Karina y cerrando un círculo de poder que, en el caso mencionado se extiende a quien cumple la tarea administrativa y funcional de coordinación de los ministerios y ministros de todas las áreas, como lo es el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, Victoria Villarruel no sería bienvenida a estas reuniones. ¿Por qué? Simplemente porque no es de confianza del gobierno. Veamos por qué.

Cuando desde el gobierno de Milei se dice que Villarruel “se corta sola” no es una apreciación desacertada puesto que lo hace. Lo puede hacer una vez sin conocer la respuesta y repercusión que tendrá, dos veces y más también. Pero si lo sigue haciendo es porque tiene con qué, cuenta con un respaldo que obviamente no es del gobierno sino que le es propio. Así se lo indican las encuestas, que la muestran con muy buenos números de aceptación entre la ciudadanía, tanto, muy cerca o un poquito más algunas veces, que el propio presidente, el cual lo sabe ya que en sus manos está esta información. Como en editoriales anteriores de @Haceinstantes he mencionado varios hechos que dan cuenta que la vicepresidenta actúa por sí misma, aún en disonancia con el gobierno, dejaré de lado sumergirme en esta cuestión, de modo de profundizar el tema del título.

Como Villarruel mide bien en términos políticos, toma distancia cuando quiere, del gobierno al que pertenece. Si está bien o está mal depende de quien lo mire. Para el gobierno está mal porque le pertenece de acuerdo con su cargo. Para la vicepresidenta está bien porque ella pretende construir su propia imagen. Vienen de espacios de pensamiento diferentes, el mismo presidente lo ha dicho en el marco de una entrevista, en la cual se encargó de aclarar que su relación se encontraba en buenos términos pese a sus diferencias que incluso son conceptuales, y hasta remiten a lo ideológico por su procedencia. Está pensando en su futuro político, el de ella como candidateable. Y se sabe que los vicepresidentes siempre van por más, apuntando a la presidencia, sobre todo si piensan que tienen posibilidad de hacerlo y le dan los números en las encuestas que, por el momento, la presentan como una política de alto porcentaje de imagen positiva en relación con el resto contra los cuales se la compara y mide. Pero también hay una realidad. Forman parte del mismo gobierno. Son el mismo gobierno. Cada uno con su rol, pero votados en sintonía para el ejercicio de sus respectivas funciones.

Algunos analistas la comparan, en cuanto a su actitud de rebeldía y distanciamiento del presidente, con Cristina Kirchner. Pero no lo veo así. No sólo por su extracción política que las diferencia, sino porque Cristina llegó a ese cargo desde una larga carrera en sendos cargos electivos, pasando por el Congreso, para llegar a ser dos veces presidenta de la Nación. Desde ese lugar de poder fue ella misma incluso quien eligió quién iba a ser el presidente en representación del frente de su pertenencia y de su propio cultivo, ya que la mayoría de su integración era de origen kirchnerista, optando por Alberto Fernández. Tal es así que frecuentemente no quedaba claro quién era quién en el juego del poder presidencial. No es el caso de Villarruel, está claro. Cristina, por su parte, arrasaba el consenso de gran parte del peronismo que, con su identificación al kirchnerismo, la seguía hasta en las votaciones del Congreso de ser necesario, en una pulseada codo a codo con Fernández y los albertistas. Pero, Villarruel, desde la titularidad del Senado que su cargo de vicepresidenta le otorga, teje a su medida demostrando que tiene su propia impronta política y un carácter que la define en defensa de sus intereses que el gobierno no siempre considera como parte de los suyos. De hecho ella no es afiliada de La Libertad Avanza. Y si bien, con picardía de parte de ambos, Villarruel le siguió el guiño del gesto que en una oportunidad José Mayans, incluso más pícaro que ella todavía, le hizo en el Senado, no ha demostrado hasta el momento inclinación alguna por un espacio al que reconoce, igual que Milei, como de oposición. Lo que sí queda claro es que, siempre que puede y está en desacuerdo con algún tema que el gobierno encara de manera distinta al que ella considera el más adecuado o pertinente, Villarruel se diferencia y toma distancia.

¿Por qué se llega a un enfrentamiento público entre ambos? ¿Beneficia a alguno de los dos o a ambos? A ninguno en realidad. La gente transitó el enfrentamiento del gobierno anterior, el de Alberto Fernández y Cristina Kirchner, y algunos hasta vivieron anteriores entre presidentes y vicepresidentes, pero nunca se sabe si será el último o habrá más entre el titular del Ejecutivo y su vice, se trate del gobierno que sea el que esté de turno. Queda demostrado que no fue el último enfrentamiento. Si bien Victoria Villarruel eligió dónde y cómo ubicarse, fue Javier Milei quien quiso exponer las diferencias públicamente. ¿Por qué? Con el propósito de que quedara bien en claro, justamente, en qué lugar se ubica cada uno, evidenciando que la vicepresidenta está del lado de “la casta” que él combate, y uno de los motivos por los que se lo votó y se lo continúa apoyando, dejándola en un ámbito que la iguala con la oposición, aunque se sepa que no es su espacio de pertenencia.

“Tiene agenda propia” se escuchó varias veces decir al círculo más cercano a Milei a quien se le advierte de sus propósitos más públicos que encubiertos. Tiene una visión de país diferente respecto del que posee Javier Milei, quien la concreta a través de su programa de gobierno y política económica. Está afiliada al Partido Demócrata, no a La Libertad Avanza, partido al que tampoco fue convocada para ser parte y lidera Karina Milei en una construcción que, poniendo énfasis en su armado en la provincia de Buenos Aires, pretende hacerse cada vez más amplia y más sólida en todo el país en vistas a las próximas elecciones legislativas. Entre sus visiones diferentes está la del rol del Estado, ya que para Villarruel éste debe ser fuerte aunque restringido a lo más esencial que le concierne en su aspecto como tal.

Sus claras diferencias ideológicas, aún perteneciendo a un mismo gobierno por los cargos que detentan, los posiciona en espacios políticos que van creciendo cada uno por su cuenta y capacidad de logros. Milei lo hace desde su gestión al mando de la presidencia, a la vez que desde su partido de gobierno, La Libertad Avanza, cuya estructura maneja su hermana Karina, y Villarruel lo hace desde una derecha estatista por identificar de alguna manera lo que la caracteriza de acuerdo a su procedencia.

Lo que sí está claro es que seguirá siendo la titular del Senado, herramienta que le da el poder de manejar los hilos en el Congreso por la cotidianeidad de su labor parlamentaria, y aunque ésta sea estrictamente vigilada de cerca por los legisladores de La Libertad Avanza y por el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos particularmente. Tal es el panorama en la actualidad, que el Poder Ejecutivo podría verse en la necesidad de convocar a sesiones extraordinarias, de naufragar el proyecto de ley de presupuesto para el 2025, si bien podría discrecionalmente utilizar la asignación de partidas del presupuesto de 2023, prórroga mediante, y la más que probable convocatoria de Milei a algunos gobernadores para avanzar en este sentido, además de la dificultad de que el Congreso anule el decreto de necesidad y urgencia de canje de deuda del gobierno. Y se viene la votación en el Senado, se requiere de los dos tercios de los votos de los senadores presentes en el recinto, de las nominaciones de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla para integrar la Corte Suprema de Justicia. Villarruel ya se manifestó contra Lijo argumentando que “no tiene los pergaminos suficientes” y que “está reemplazando la banca de una mujer”. Incluso el gobierno no descarta, en este sentido, nombrarlos por decreto en última instancia y sin contar con el número suficiente, ya que a estas dificultades se suman las que provienen de las alianzas que la oposición, representada principalmente por Unión por la Patria, entrelaza con otros espacios como el radicalismo de Martín Lousteau y otros desencantados de Juntos por el Cambio y de La Libertad Avanza tras sendas internas partidarias.

Quizás esta vicepresidenta tildada de rebelde, se acerque o se le acerquen dirigentes de otros espacios afines a sus ideas e ideología, para plasmar un nuevo espacio que compita en las próximas elecciones presidenciales. La tercera vía podría ser una opción. Mientras ello acontece dentro del ámbito de las probabilidades y no de las certezas, la oposición lo utiliza para su propia cosecha. Y sino pregúntenle a José Mayans, presidente del bloque de Unión por la Patria en el Senado.

Encasillada por Milei como rebelde, será su propia rebeldía la que la lleve a seguir confrontándolo y afianzarse en su posición desde la cual pretende continuar creciendo en las encuestas, con la intención de contar con el favor de los votantes en una proyección a futuro que la lleve a escalar los peldaños del mundo de la política.

Por María Belén Aramburu

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