Chaco y Jujuy: Argentina conmocionada, por Nacho Girón
En el medio de esta semana de definiciones electorales, de rosca política y de feriados patrios… Argentina está (y sino, debería estar) conmocionada. CONMOCIONADA, sí, por lo que está pasando tanto en Chaco como en Jujuy.
CAPÍTULO CHACO
En Chaco, siguen transcurriendo los días desde la desaparición de Cecilia Strzyzowski, una joven de 28 años a la que un clan demasiado cercano al poder de Chaco habría secuestrado, torturado, asesinado y descuartizado. El caso es tan tremendo y las evidencias tan concretas que su propia madre, dijo, ya no busca encontrar con vida a su hija: busca un cuerpo.
Cecilia es (o era) nuera del líder piquetero Emerenciano Sena, un hombre todopoderoso en tierras chaqueñas que no solo maneja planes sociales sino también comedores y escuelas; todo, claro, empujado por cuantiosos fondos frescos del estado local. Una suerte de Milagro Sala pero con otra dirección fiscal.
Para la Justicia, Cecilia fue víctima de un femicidio premeditado y Sena, su mujer Marcela Acuña y fundamentalmente su hijo César son los principales señalados de haber llevado a cabo esta locura con detalles de película de terror.
La causa, según contó una de las integrantes del equipo de fiscales especializados en violencia de género que están liderando la pesquisa, ya acumula numerosas pruebas que apuntan directamente a los Sena: mensajes contradictorios entre ellos, la aparición de un machete con manchas rojas y de supuestos restos óseos en la casona de esta familia y hasta el reciente testimonio de un casero que habría indicado a la policía que busque el cadáver en un basural cercano. En fin, todo tremendo.
Argentina debería estar conmocionada, decía, porque el hecho de que Emerenciano Sena sea el cabecilla de una suerte de estado paralelo en Chaco trajo a nuestra mente los peores recuerdos: el del asesinato de María Soledad Morales, quizás como el ejemplo más oscuro, ese tremendo crimen de los hijos del poder de Catamarca que en los 90 terminó fulminando a los Saadi.
Pero hay otros, como el doble femicidio de La Dársena, en Santiago del Estero, que sacó a los Juárez de esa provincia. Emerenciano Sena, ahora detenido, no solo tenía recursos y despliegue territorial. También tenía muchos contactos políticos: sin ir más lejos, hasta que se conoció la desaparición de Cecilia, iba de primer candidato a diputado provincial en una colectora de Jorge Capitanich y su pareja se postulaba a intendenta.
La masiva marcha para pedir JUSTICIA POR CECILIA presagiaba el impacto electoral que finalmente tuvo este drama.
Y si bien es cierto que, hay que consignarlo, el gobernador chaqueño se involucró públicamente con el posible femicidio (más rápido incluso que el propio ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad), también es cierto que nos debemos un debate más serio sobre los Emerenciano's que abundan en no pocos rincones de nuestra Argentina.
CAPÍTULO JUJUY
Con tristeza, con dolor, con cierta resignación por la calidad de nuestra clase política, hay que decir que este 20 de junio (patrio encima) fue un día verdaderamente olvidable para la República Argentina. Es que la delicada situación en Jujuy demostró una vez más la miseria de nuestra dirigencia, siempre más preocupada por echar más leña al fuego en vez de apagar los incendios.
El contexto lo conocen: la modificación de la Constitución y las idas y contramarchas del gobierno jujeño con respecto al derecho de protesta y a la propiedad de tierras de las comunidades ancestrales. La tensión fue subiendo en los últimos días con enormes protestas con corte de rutas que estallaron primero en lugares turísticos como Purmamarca y más tarde en la capital de ese territorio: en todos esos casos, el reclamo terminó con la policía despejando los lugares con balas de goma, garrotazos y gases lacrimógenos.
¿Hubo exceso policial aunque lo quieran disfrazar y aunque sea lícito debatir si protestar es igual a cortar un lugar de tránsito público? Claramente hubo represión y exceso policial. Las fuerzas de seguridad provinciales controlaron y detuvieron revoltosos, pero también detuvieron y lastimaron a inocentes cuyo único “delito” fue no estar de acuerdo con una idea política.
¿Hubo, a su vez y para complejizar la cuestión, encapuchados sospechosamente llenos de piedras que volaron a la legislatura jujeña? Claramente también los hubo.
¿Y hubo, en ese ya difícil contexto, mucha irresponsabilidad política por parte de todos los actores con capacidad decidir? No tengo ninguna duda. En vez de sentarse a buscar paz social en el medio de una crisis explosiva, se rebajaron a acusaciones que no sirven para nada.
Para empezar, toda la discusión se dio a través de las redes sociales…
Un gobernador como Gerardo Morales con su provincia complicadísima que, en el medio del operativo policial, apunta a los de enfrente sin demasiadas pruebas contundentes y publica fotos fake.
Un presidente como Alberto Fernández con dardos solo a algunos distritos: habla de más rápido de Jujuy que de Chaco, con mira selectiva por clara conveniencia política.
Unos candidatos a presidente como HRL y PB que se juntan también más por conveniencia política que por una voluntad genuina de aportar calma.
Una Vice como CFK que en un clima áspero chicanea innecesariamente con referencias a James Cameron. Un dirigente como José Luis Espert que directamente… pide bala. Y así podría seguir infinitamente.
Para el oficialismo, Jujuy es un globo de ensayo de lo que haría JxC en un potencial nuevo gobierno. Para la oposición Jujuy es un globo de ensayo de lo que haría un kirchnerismo golpista si perdieran las próximas elecciones. Para nosotros, la política está en cualquiera. Y, como siempre digo, demasiado lejos de nosotros.
Vuelvo al inicio: Argentina está (y sino, debería estar) conmocionada por todo lo que está pasando...
Quizás la manera de actuar por parte de la dirigencia argentina en asuntos tan medulares marque por qué la mayoría de la opinión pública esté diciendo en buena parte de los estudios que lo importante va por otro lado: por la inflación, la inseguridad, la corrupción.
Todos esperamos que cierren las benditas listas de una vez… y nos concentremos en lo relevante de verdad.
Nacho Girón