La peligrosa interna de Unión por la Patria, María Belén Aramburu
¿Por qué es peligrosa la interna de los frentes? Es tan peligrosa que puede hacer tambalear los resultados electorales. ¿Cuáles? Todos. Los de las PASO y las generales. Y, de seguir así, y haber una probable segunda vuelta, como se avisora, también. ¿Los dirigentes políticos que integran los frentes lo saben? Sí, lo saben. Ninguno es improvisado, hace muchos años que todos ellos están en el camino de la política y saben perfectamente lo que esto significa.
La interna expuesta es la esencia de las PASO. Porque, si antes de su existencia, eran los afiliados a los partidos políticos los que decidían quiénes se presentarían en la competencia electoral, con las PASO, la apertura de las decisiones, mediante la intervención de toda la ciudadanía a través de su voto, genera un debate y enfrentamiento en la interna, semejante al que se da en las generales con el contrincante del partido opuesto.
Diferencias a la vista: ya no son partidos políticos que se preparan para ganar las elecciones, sino frentes integrados por varios partidos, ya que la historia política mundial cambió la instancia eleccionaria, siendo que ningún partido por sí mismo es suficiente para alcanzar resultados favorables. La salvedad es que, después de las PASO, los que se insultaron, denigraron y criticaron, deben o debiesen, trabajar juntos, ya sea como constitución gubernamental o de oposición.
Un frente cambió su denominación. Supuestamente para que su nombre no se asocie con la actual gestión de gobierno del presidente Alberto Fernández. Desde la usina de Crustina Kirchner, el Frente de Todos pasó a llamarse Unión por la Patria. No es la primera vez que se modifca la denominación, pero, cabe aclarar, que, en esta oportunidad, candidatos del primer mandatario y de la vicepresidenta, están juntos disputándose mandatos y listas en la interna, sin dejar espacio para un PJ aparte, que sólo, en su escisión anterior, como en 2019, quedará bajo diferentes nombres para el sector peronista que no es kirchnerista, ni está bajo el ala de Alberto Fernández.
¿Cómo podrían gobernar nuevamente juntos o ser una oposición férrea en Unión por la Patria si ya evidenciaron una interna combativa en la gestión gubernamental actual dividida en dos bandos claros que permanecieron y permanecen irreconciliables a lo largo de todo el período de gobierno? Sin saber quién va a triunfar en las PASO, si lo hiciera el kirchnerismo, ya sea para gobernar o ser oposición, claramente marcaría los pasos y el rumbo de las políticas a definir que, a lo largo de estos últimos años, han mostrado una clara diferencia con las del actual presidente, en temas que son de vital importancia para el país, tal como la deuda con el Fondo Monetario Internacional. Para poner éste como un ejemplo de lo que significa la interna feroz entre los candidatos, en días claves para acordar con el organismo financiero internacional, este tema se presenta como uno de los mayores desacuerdos entre el kirchnerismo y La Cámpora, y el albertismo en funciones ejecutivas, agravado aún más, ante la probabilidad de que el Ministro de Economía, Sergio Massa, quien es el que debe negociar, sea asociado como candidato probable.
En momentos en que el gobierno debe negociar la deuda con el FMI y el próximo viaje del Ministro de Economía, Sergio Massa, apunta a conseguir un adelanto de US$ 10.000 millones que llegaría en dos tramos, en junio y septiembre, Cristina Kirchner recordó el pago que al FMI le hizo el país, cuando gobernaba Néstor Kirchner, para desligarse por completo de cualquier atadura que la Argentina tenía y pudiese tener con el organismo financiero. Hoy no se podría cancelar la deuda como se hizo en 2005. Además el monto no se condice con lo que se puede pagar, sumado esto a la escasa cantidad de dólares existentes en el Banco Central.
Cómo negociar un pago que no afecte la estabilidad política y económica del país, que, por otra parte y principalmente, debería ir en busca de su crecimiento y desarrollo, es el gran desafío de Sergio Massa, mientras la vicepresidenta subraya que “es necesario que reflexionemos y que impulsemos concienzudamente que haya diálogo entre todas las fuerzas políticas para abordar el tema del endeudamiento con el FMI, porque ése es el principal problema de la Argentina y no lo trajimos nosotros”, afirmando que “necesitamos imperiosamente que acabe la economía bimonetaria y que eso permita tener una postura nacional, patriótica, frente a los que exigen programas de ajuste”.
El ahora frente Unión por la Patria va a una interna en las PASO, no habiendo podido convencer al embajador de Brasil, Daniel Scioli, de bajarse para presentar un candidato único. Del lado de Alberto Fernández, en esta marcada posición de bandos, al igual que la precandidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz, actual Ministra de Desarrollo Social, Scioli también fue por el porcentaje de piso necesario para el armado de las listas después de las PASO. Y como el ex gobernador no cedió ante la embestida y se mantuvo firme, deberá pelear por su lugar ante la ciudadanía que vota en agosto, buscando el cargo que no obtuvo en 2015, debatiéndose con Eduardo “Wado” de Pedro, Sergio Massa y/o, más o que y probablemente, para evitar tanto revoleo de nombres y precandidaturas en las internas, Axel Kicillof. ¿Será el martes, Día de la Bandera, cuando se sepa la fórmula que enfrentará a la de Scioli? Aún, desde algunos sectores del kirchnerismo. se especula con la idea de un único candidato.
El discurso de Cristina Kirchner en la provincia fue muy duro contra el sciolismo y el gobierno de Alberto Fernández, pero sobre todo ante la posibilidad de que se hubiese recurrido a la justIcia. “Los que amenazan son canallas, yo no lo soy, solo advertí: si no podemos acordar, recurriré a la Justicia Electoral”, planteó el Ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, como apoderado legal de Daniel Scioli, criticando lo que él llamó “un neologismo que se te ocurrió” por “¿qué es eso de Partido Judicial?”, no sin manifestar que por la vicepresidenta siente “un cariño personal”. Lo que sucede es que el día anterior, la vicepresidenta se ocupó de señalar, en su discurso, que “hay algunos que pusieron tanto empeño en querer ir al Partido Judicial”...
El que era Frente de Todos ahora se denomina Unión por la Patria. Antes de tener la certeza del nuevo registro, a horas de cerrarse la presentación legal correspondiente, se especulaba, entre los periodistas, sobre su nombre, dudando, por la información que nos iba llegando, si se trataría de Unión o de Unidos por la Patria. Unión, Unidos, éste es el tema. La palabra Patria fue elegida también para significar, según Cristina Kirchner, que “es necesario volver a ejercer el amor por la patria”, vinculándola, a su vez, y como mencioné anteriormente, con “una postura nacional, patriótica” aludiendo a los programas de ajuste exigidos, en obvia referencia al Fondo Monetario Internacional, en días complicados para alcanzar una negociación algo razonable y sustentable con el organismo.
Acercándose a la vicepresidenta, el presidente Alberto Fernández, afirmó que “Cristina y yo, por encima de cualquier diferencia, tenemos una misma imagen y un mismo objetivo sobre el país que queremos construir”, agregando que, por eso, “fundamos Unión por la Patria” en referencia a que “los que realmente confiamos que podemos vivir en un país que puede crear y desarrollar estas cosas tenemos que estar unidos”, haciendo alusión al primer cohete propulsor de nuestros satélites.
Unión por la Patria no demuestra, al menos por ahora, unión ya que ésta requiere, por definición, la colaboración de unidades. Si buscamos la definición de unido/a es la “persona que quiere mucho a otra persona y se entiende muy bien con ella”, también puede ser “atar, juntar una cosa con otra, física o moralmente”.
En la unión debiese trabajar el frente gubernamental, al menos, para hacer honor a su nombre y, en una hipótesis política electoral, de cara a las PASO y a las generales. Y por la Patria, para lograr acordar un programa de gobierno visible para la ciudadanía, y que trascienda las estrategias electorales.
María Belén Aramburu