Bullrich recargada: ¿Cuál es su juego político y por qué le importa a Milei?
La actual senadora ha puesto la proa para dirigirse a lo más alto que el poder político le permita, mientras el gobierno la considera una ficha muy importante dentro de su tablero de juego político.
Patricia Bullrich tiene un nombre propio en la política. Lo sabe, lo sabemos, lo reconoce, lo reconocemos, ha transitado por varios espacios para recalar en el gobierno de La Libertad Avanza, a cuyas ideas adhiere en cuanto a programa político o, por lo menos, parecía que adhería en su totalidad. Hoy está por verse…
La senadora Bullrich no quiere dar ningún paso que la aleje de sus pretensiones para el año próximo, sustentadas en encuestas y respaldo de un electorado que, en su oportunidad, la vio y respaldó como futura presidenta y quien, al no alcanzarle el sustento de los votos, debió dar un paso al costado en su objetivo, para aliarse a un candidato que estaba fuera de la política como ella y los demás la habían siempre concebido, tal lo acordado entre el PRO y La Libertad Avanza, espacio de reciente nacimiento. Era el año 2023, y Bullrich ejercía la titularidad del partido que después pasó a manos del expresidente Mauricio Macri, mientras ella se convertía en la ministra de Seguridad de Milei.
La zona confusa o de tinieblas en la ubicación de Bullrich, entre el PRO y La Libertad Avanza, quedó saldada luego de la elección partidaria de principios de 2024, en la que Macri pasó a la vanguardia, mientras ella se oponía al modus operandi de su sucesor y equipo de trabajo. Pero no era lo que le interesaba en ese entonces a la funcionaria del gobierno de Milei, ya que se encontraba profesando las ideas del nuevo jefe de gobierno, logrando, de este modo, incorporarse, no solo a las obligadas reuniones de gabinete que le correspondían por su función, sino como parte integrante de una mesa chica de restringidísimo acceso. Así se fue dando un acercamiento, convertido en integración, que más tarde derivó en afiliación el 6 de mayo de 2025, en un acto encabezado por la hermana de Javier Milei, Karina, titular de su partido, explicando dicho acto como “de coherencia”, por ser parte del gobierno en curso.
El año pasado no fue un año más para el oficialismo, ni para ningún partido político, por la sencilla razón de que se disputaron las elecciones de medio término, que resultaron favorables al gobierno, y de las cuales, bajo una nueva figura en este tramo, la de senadora, claramente se posicionó en representación de la Ciudad de Buenos Aires, en cuanto al caudal de votos obtenido. Si bien su rol de legisladora no era de su total beneplácito, supo sacarle jugo. Aprovechando que la titular de la Cámara Alta es la vicepresidenta Victoria Villarruel, ella no solo la combatió por considerarla enemiga del gobierno, como lo ha hecho el propio Milei, sino que, funcionalmente, y a través de la presidencia del bloque de La Libertad Avanza, se coinvirtió funcionalmente en la reemplazante de Villarruel en cuanto a los hechos y en la práctica, siendo que a esta se la considera como una opositora. Fue Patricia Bullrich quien movió y mueve los hilos del gobierno en la Cámara de Senadores.
¿Pero a Bullrich le alcanza con ejercer este rol? Desde ya que no. ¿Por qué? Porque ella y su equipo miran a diario las encuestas en las que se observan mediciones a su favor. Por el momento, su núcleo duro podría confundirse con el de La Libertad Avanza. ¿Acaso no eligió afiliarse al partido oficialista y dejar el PRO? Desde el poder que continuó construyendo desde las funciones asignadas por Milei, su meta es recuperar en un todo a esa porción del electorado que la quiso entronar en el podio del Ejecutivo, a la vez que agrandar la base para superar el techo por ahora estimado, considerando su afiliación y su pertenencia al gobierno.
Para lograr una identidad propia, en base al logro del alcance de sus objetivos, necesita de actos concretos visibles y contundentes, los cuales está plasmando en la realidad política diaria. ¿En qué actos se puede considerar que Bullrich está armando su propia estructura en su derredor? De las más recientes, cuando públicamente pidió que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentara su declaración jurada, antes de la fecha de cierre de entregas. Para dar el ejemplo, ella se anticipó, sin mediar un consenso con los funcionarios del gabinete ni con los Milei.
Y, como si esto fuera poco, se plantó ante la negativa de Milei de aceptar el pliego de María Verónica Michelli, por ser la cuñada de un reconocido periodista de La Nación, Hugo Alconada Mon, quien ha investigado y publicado sobre el caso. Es más, el presidente había intentado retirar el pliego. Sometido a votación, fue aprobado por 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones. Bullrich se abstuvo, invocando “objeción de conciencia”, y el senador Francisco Paoltroni fue el único del espacio de la Libertad Avanza que votó a favor. El resto del bloque oficialista votó en contra, siguiendo la postura de la Casa Rosada.
Milei cree que no la va a perder. No la considera una enemiga ni una opositora. Pero ha pasado a ser una aliada, como lo fue a principios del gobierno, cuando aún pertenecía al PRO y se identificaba con él, pese a que esto poco le durara. El gobierno la considera una ficha muy importante dentro de su tablero de juego político. No se sabe si podría existir la posibilidad de que Adorni sea presentado como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con motivo de los buenos resultados obtenidos en las elecciones legislativas del año pasado. Pero ya no es el mismo Adorni, ahora investigado por supuesto enriquecimiento ilícito, con una investigación judicial mediante que somete a la lupa todo lo concerniente a sus declaraciones juradas en relación con la compra de bienes, sus refacciones y viajes familiares. Patricia Bullrich podría claramente disputarle el Gobierno al PRO en el distrito, corriéndolo de su hegemónico dominio de 20 años consecutivos. Pero para ello se deben evaluar varias instancias.
“No hice 50 años de política para terminar cambiando veredas”, es una frase que se le atribuye a la actual senadora Patricia Bullrich, descartando una vez más la candidatura a la Jefatura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. La he escuchado en reiteradas ocasiones, en entrevistas periodísticas, repetir que ella no quiere ejercer ese rol. En el comienzo de su función en la senaduría, afirmaba que ella quería representar al distrito de la ciudad que la había votado como tal, y que iba a ocupar el lugar que le atribuyese Javier Milei según sus necesidades de gestión. Hoy lo primero se mantiene, aunque con la pretensión de extender su dominio a la totalidad del territorio nacional, y lo segundo, es altamente cuestionable si se escinde del oficialismo para jugar su propia representación.
¿Qué significa esto? Si va por la candidatura a la presidencia de la Nación, ¿podría enfrentarse a Javier Milei, como lo hizo en 2023? La situación entre ambos se modificó por el historial detallado que brindé sobre el vínculo político y personal entre ambos. Este panorama solo se podría brindar si la marcha del gobierno no da los frutos esperados en el rumbo económico, y si Bullrich logra afianzar el poder sobre su porción del electorado afín y el potencial a captar. Claro que los límites entre Milei y ella quedarían un tanto desdibujados para los votantes. Tanto si se diera esta posibilidad, como si la senadora y Macri decidiesen fusionarse y actuar en conjunto nuevamente para que ella se presente como candidata. Aún no se sabe si Mauricio pretende la suya, o si encontraría un outsider, semejante al fenómeno Milei como figura política convocante, o si él puede aunar una vez más intereses con su otrora compañera de equipo. Últimamente se estuvieron haciendo guiños.
Incluso en la ciudad no se sabe si La Libertad Avanza podría ir con el PRO. Y si bien Jorge Macri va por una segunda gestión consecutiva, la posible aparición de Bullrich en este escenario podría opacar al primo del expresidente. Para el PRO, ganar nuevamente las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires resulta ser una prioridad. Esa gestión no se negocia. Mauricio Macri podría incluso presentarse él mismo, de desistir una candidatura presidencial. Por el momento son todas conjeturas, hasta que no se tomen decisiones al respecto.
Sea cual fuese el lugar que ocupe Patricia Bullrich, la actual senadora ha puesto la proa para dirigirse a lo más alto que el poder político le permita. En base a este objetivo, verá qué cartas deberá jugar. Y si no le alcanza para la jugada de presidenta, podría ir por la vicepresidencia. Quizás termine accediendo a ir por la jefatura de la Ciudad. Pero la acumulación de votantes y la imagen positiva que pueda ir consolidando serán su carta de intercambio, de serle necesaria. Hoy es una de las figuras que capta centralidad en la escena política.
Por María Belén Aramburu
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