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16/06/2026

Cuando falta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace 

Lo que tanto ha pregonado el gobierno como valores encomiables, hoy quedó tambaleando bajo un discurso que puso en jaque al sistema impositivo, a la Ley de Inocencia Fiscal y al funcionamiento de una nueva política que se suponía iba a desterrar las prácticas de la llamada “casta” o “vieja política”.

Cuando falta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace 

El costo de la incoherencia y la contradicción obvias y palpables es alto cuando es advertido por la propia política y la ciudadanía. Quedando ambas reflejadas a través de los medios de comunicación, sumado a la presencia, mediante una entrevista televisiva, del funcionario involucrado y sospechado de enriquecimiento ilícito, Manuel Adorni, investigado por la justicia, con un discurso cargado de contradicciones sobre su patrimonio que no convenció a propios ni a ajenos, algo más importante que la individualidad de un funcionario quedó expuesto. Fechas, montos y hasta entrevistas que hoy no le permiten resistir a su propio archivo, en una búsqueda que otros ya han hecho por él, fragilizaron los valores enarbolados por el gobierno de Javier Milei.

Por eso, cuando falta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace en relación con lo que se dice y se ha dicho, es cuando la evidencia se pone de manifiesto, para que, hasta el menos avispado, salte a dar su veredicto. El jefe de Gabinete se enredó en sus propias explicaciones, incluso cuando se advirtió en ellas una preparación para dar cuenta de su inversión en criptomonedas y la rentabilidad obtenida de ella. Y, como también hubo una referencia a la “vieja política”, al justificar ahorros y ganancias devenidas en negro y, por lo tanto, la consiguiente evasión de impuestos, prácticas establecidas, según sus comentarios, en un hábito corriente para poner a resguardo el dinero, sus discursos como parte del oficialismo resaltaron aún más las contradicciones.

Es que este gobierno vino a cambiar lo que era la ‘casta' sostenida por la ‘vieja política'. Pero cuando Adorni se refiere a este concepto, se advierte que sus ahorros fueron generados durante la época en que gobernaba el kirchnerismo, y las declaraciones juradas y compras de inmuebles y refacciones, que debían ser incluidas en sus declaraciones juradas, datan de un periodo en el que ha venido siendo y es funcionario del actual gobierno, defensor de la “nueva, buena y ética” política. La aludida “vieja política” se hace eco de sus palabras y, retomándolas, las usa para demostrar que no existe el cambio propiciado, por sobre todas las cosas, desde un punto de vista moral que diferenciaría a unos de otros. Y ahí se encuentra uno de los principales escollos que atraviesa el gobierno de Milei.

Durante muchos años, los procesos electorales han demostrado que la sospecha de corrupción o ésta como tal no constituyeron un reclamo del electorado, a diferencia de la supremacía que la economía, que ha venido manteniendo a lo largo del tiempo, incluso en desmedro de la falta de transparencia de la política, un primer lugar entre las aspiraciones y reclamos. El peso del bolsillo y, con este, la supervivencia y satisfacción de las necesidades básicas, ha hecho girar muchas veces la cabeza del votante para no ver el desvío de fondos que le pertenecen, cuando se trata del erario público que, como tal, es de todos. Pero lo que hoy sí se advierte es un cambio de paradigma que va de la absolutización de lo estatal y público a su conversión en un término más práctico y cercano, entendiendo que, por ser de todos, también es de cada uno y, por ende, intocable.

El Congreso puede llegar a ser un hervidero esta semana. El oficialismo pretende instalar su agenda: pliegos de jueces e inviolabilidad de la propiedad privada, principalmente. Pero la oposición, con el auxilio de los gobernadores aliados a Milei, aquellos que no estarían dispuestos a poner en duda su posición ante el tema Adorni frente a su electorado, intentarán, mediante un proyecto de interpelación con una moción de censura, poner en jaque al jefe de Gabinete para removerlo del cargo y, así, de prosperar, también atacar el corazón del discurso del gobierno. Insisten en que, de este modo, se pondría en evidencia quién está con quién, quién defiende a Adorni y quién no. Para la destitución del jefe de Gabinete se requiere, constitucionalmente, la mayoría especial, o sea, la mitad más uno de cada una de las dos Cámaras del Congreso. Falta el dictamen correspondiente de la Comisión de Asuntos Constitucionales. De lo contrario, La Libertad Avanza, y quienes la acompañen, exigirán los dos tercios si se deciden a tratarlo sobre tablas.

La jugada de la oposición en el Congreso, más allá de que logren el número suficiente de legisladores para tratarlo, es poner de manifiesto a la luz pública quiénes son los que sostienen a Adorni, sobre todo apuntando a los aliados de Milei. El radicalismo y partidos provinciales están en duda, ya que, entre sus integrantes, las posiciones se dividen a favor y en contra. Habría que ver cómo procedería el PRO, su mejor y mayor aliado en el Congreso. El mecanismo previsto por la Constitución para sacar a Adorni del poder, se sabe, es cruento y complicado. Y si bien la salida de un jefe de gabinete tiene, desde ya, consecuencias indeseadas, cuánto más podrían agrandarse de ser un fusible eyectado por otro poder, dentro de los mecanismos institucionalmente previstos. Por lo general, es el Poder Ejecutivo el que, ante una circunstancia de ribetes escandalosos, prefiere hacerlo por su cuenta, brindando las explicaciones que considere pertinentes y oportunas.

Porque, aunque desde el PRO se haya pedido la renuncia del jefe de Gabinete, como gesto saludable a favor de la demostración de un cambio fehaciente y explícito de la política, cambio que este partido sostiene y argumenta como viable, en los hechos suele acompañar al oficialismo, sin soltarle la mano cuando este se encuentra en apuros. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, publicó hace poco el expresidente Mauricio Macri en su cuenta de X. Aunque, a la hora de desempeñar un papel dentro del Poder Legislativo, en representación de sus votantes, prefiere tomar distancia de la oposición y apoyar al gobierno. En este sentido, no se quiere prestar a lo que consideran, en su entorno, un “circo” auspiciado por el kirchnerismo y, brindando una ventana aunque muy pequeña para que se oxigene Adorni, admiten que “aún no tiene procesamiento” y que “está siendo investigado por la justicia”. Y si el PRO pretende reconstruirse como alternativa gubernamental, deberá diferenciarse muy especialmente en el caso Adorni. 

Mientras, entre el resto de los aliados, hay varios que no quieren quedar pegados al kirchnerismo, sobre todo los que son peronistas y han dado un giro, dejando atrás sus antiguas pertenencias partidarias. Por demás, saben que es muy poco factible que prospere el proyecto, pero sí quedaría, ante su electorado, su imagen de conteo de votos en el Congreso junto a los de la oposición. A su vez, el Jefe de Gabinete tendrá otro embate legislativo cuando, a propósito del ejercicio de su función, deba rendir cuentas ante el Poder Legislativo, el próximo 2 de julio, brindando un informe de gestión en el Senado, asediado, como lo está hoy, luego de la entrevista que le dio a La Nación+. Tampoco son muchos los que, en el entorno de Milei, y más allá de los pedidos de apoyo público, quieren seguir sosteniéndolo en este momento.

El motivo del apoyo del presidente Javier Milei y su hermana Karina, quienes confiaron ciegamente en él para este cargo, viendo en el funcionario una proyección política de extensión inimaginable, se desconoce. Si bien un jefe de gabinete es de difícil reemplazo por la función de cercanía y de administración de los ministerios del gabinete, también se sabe que deshacerse del que está ejerciendo este rol trae más de varios dolores de cabeza. Entre la mentira y la verdad, no se sabe bien cuál explicación brindó Adorni tanto al presidente como a su hermana, ni qué lo sostiene en su cargo después de la repercusión pública que tuvo su última entrevista. Se trataría de especulaciones, ya que en su oportunidad, el presidente había dicho que le creía y que era inocente de las acusaciones que pesaban sobre él. Sea por la cuestión que fuese, al gobierno no le está haciendo bien este tema. Quedan tapados los logros de la economía y no hay Mundial de Fútbol que logre bajar el tono de las voces que se han levantado, ya que no solo provienen de la política, sino también de la ciudadanía.

En consecuencia, lo que tanto ha pregonado el gobierno como valores encomiables, hoy quedó tambaleando bajo un discurso que puso en jaque al sistema impositivo, a la Ley de Inocencia Fiscal, que fue un proyecto del Ejecutivo, y al funcionamiento de una nueva política que se suponía iba a desterrar las prácticas de la llamada “casta” o “vieja política”.

Por María Belén Aramburu

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